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“La enfermedad mental es poesía de la dura”/ Video

María Castrejón

Rebeca Yanke escribe:

La poeta María Castrejón pasó 20 años de terapia en terapia hasta que le diagnosticaron trastorno límite de la personalidad

En su último libro, ‘La inutilidad de los miércoles’, pelea por la visibilización de las enfermedades mentales

María despierta desierta y dirige el mundo, sus muchas luchas, desde el recoveco verde de un hogar que, como el poema de Alejandra Pizarnik, lo mismo es jaula que pájaro. María se despereza, respira la herida, la pone al aire, bien abierta, se enfunda en rojo y se convierte en otra. María Castrejón, paciente y poeta, es una, ninguna y cien mil y recita para EL MUNDO su envoltura: el trastorno límite de la personalidad, en el Día Mundial de la Salud Mental. Hace un año que, como un promontorio, describe el frasco, de cristal repleto, que supone depender del vaivén del propio cerebro. Lo dejó escrito en La inutilidad de los miércoles (Huerga&Fierro editores).

“Según dicen, mi TLP es muy agudo porque tengo disociaciones, regresiones y alucinaciones. No todo el mundo las tiene. Tener una disociación quiere decir que, cuando tu mente no soporta ya tanto dolor, tanta angustia y tanto miedo, escapa. Puedes aparecer, de pronto, en Roma; yo suelo aparecer en Roma, en un viaje que hice allí, mientras oigo a la gente hablar como si no estuviesen conmigo porque yo estoy en otra realidad”.

María que disiente, dice y siente, se recuerda como una “niña rara” que albergaba “miedos muy adultos”. Mientras su hermano lloraba por la bruja del cuento, a ella le asustaban las “guerras nucleares, las estructuras mundiales y el sufrimiento ajeno”. “Con 20 años decido que esto no puede continuar así, que sufría mucho, que todo me hacía mucho daño”. Y con 20 años acude al psiquiatra, que le dice que “deje de pensar”. “Así que dejé de ir al psiquiatra”. Parece un chiste, pero no lo es.

"…hoy día se vive demasiado centrado en uno mismo"

Imagen por Anna Parini

Xavier Guix escribe:
Llevamos unos años inmersos en una floreciente industria destinada al autoconocimiento. Hoy día vende mucho todo lo que está relacionado con dedicarse a uno mismo, ya sea en el ámbito de la estética, la dietética o para cuestiones más trascendentales, psicológicas o espirituales. David R. Hawkins (1927-2012), doctor en Medicina y Filosofía, describía este contexto social en el que prevalece el autoconocimiento: “Cuando tienes molestias, vas al médico o al psiquiatra, al psicólogo o al astrólogo. Te haces de una religión, estudias filosofía, te das un empujoncito con las técnicas de liberación emocional (EFT). Equilibras los chakras; pruebas con reflexología, acupuntura, con iridología o luces y cristales. Meditas, recitas mantras, bebes té verde, aprendes programación neurolingüística (PNL), trabajas visualizaciones, estudias psicología, haces yoga, pruebas lo psicodélico, cambias la nutrición, llevas joyas psíquicas. Expandes la conciencia, haces bio-feedback, terapia Gestalt. Visitas a tu homeópata, quiropráctico y naturópata. Pruebas la kinesiología, descubres tu eneatipo, equilibras tus meridianos. Te reúnes con chamanes, practicas el feng shui. Encuentras a un nuevo gurú. Escribes afirmaciones. Pruebas el re-nacer. Tiras el I Ching, el tarot. Estudias y practicas zen. Aprendes magia. Te preparas para la muerte. Vas a retiros. ­Ayunas…”.
¿Se reconoce en alguno de estos puntos? Quizá, sin darse cuenta, es un adicto más a esa sociedad entregada al materialismo espiritual. Esta clase de personas andan detrás de respuestas a cuestiones como estas: ¿por qué no acabo de ser feliz? o ¿por qué, a pesar de practicarlo todo, mi vida sigue siendo igual? Pueden existir diferentes explicaciones, pero hay una respuesta que es evidente: porque hoy día se vive demasiado centrado en uno mismo. De tanto buscar ese tesoro escondido en el alma, uno se olvida de vivir la vida que tiene ante sus narices.

"…sabemos que el psicoanálisis surge de la histeria misma": Betina Ganim

Betina Ganim

Betina Ganim escribe:
Se trabajan expresiones tales como “histeria perfecta”, “histeria incompleta” o “histeria rígida”, expresiones que son discutidas allí, en unas de esas Noches de conversación en la Escuela (Escuela de Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Argentina) que quedaron plasmadas en este libro. Luego se discutieron casos clínicos, que llevan a preguntarnos cómo no considerar que hoy en día hay síntomas que hablan y no dejan de hablar, pero sin saber precisamente qué dicen…esperando que del lado del analista se reinventen las intervenciones, que se reconfigure su posición, una posición que prescinda del Nombre del Padre… ¿Es posible? Pues bien, eso veremos en los posts que siguen.
De momento, preguntémonos ¿Cómo hablar de histeria sin Padre? En este caso, entonces ¿no estamos hablando de psicosis? Porque sabemos que el psicoanálisis surge de la histeria misma…Bien, la idea es poner esto en discusión, para ubicarnos en una nueva perspectiva del psicoanálisis, algo que supone un cambio radical, un cambio del que -en tanto analistas- tenemos que estar advertidos. Pero nadie dice que esto sea fácil, porque teniendo nuevos conceptos se pueden cambiar los fundamentos de nuestra práctica…Lo que nos dice Indart es que este cambio de perspectiva es tan radical que nos resulta difícil orientarnos. Se trata más bien de un cambio de perspectiva que cada analista, en su soledad, puede iniciar en su clínica para luego compartir los efectos con la comunidad analítica.