Category: Psychology

La “Gestapo” de la Ley de Salud Mental explica lo inexplicable

 

Claudio Izaguirre escribe:

La “SS” de la Ley de Salud Mental, sale a interceptar las declaraciones de quien firma esta nota, el presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, con la intención de justificar su actitud frente a la opinión pública, que los juzga con extremo rigor por dejar en la calle a cientos de miles de adictos que terminan en cárceles, hospitales o muertos, debido a que en lugar de enseñarles que tienen derecho a una vida sin drogas, los empujan a quedar en las garras de los vendedores de sustancias ilegales.

El Órgano de Revisión de la Ley de Salud Mental, conocido ya como LaGestapo o la SS de la ley 26657, tiene como único objetivo externar a la totalidad de adictos que se encuentran bajo tratamiento. Para esto utilizan interpretaciones jurídicas inventadas, presión extrema sobre las personas internadas, amenazas directas a profesionales de la salud que van desde sacarle el título habilitante a procesos penales por secuestro con condenas de 8 a 15 años de cárcel. Llaman a los familiares de las personas internadas acusándolos de renunciar al cobijo del internado y los amenazan con procesarlos por abandono de persona. La clara intención de estos señores es cerrar todos los centros de rehabilitación de adictos en toda la Nación.

Se refieren en su comunicado a la Resolución 5/19 de Sedronar en forma falaz, dado que la instrucción emanada del Presidente de la Nación Mauricio Macri es dejar sin efecto el cierre de los centros de rehabilitación, para lo cual SEDRONAR da un plazo de 5 años para que estos espacios de rehabilitación se adecuen a las nuevas normativas. Aclaramos que la gran mayoría de los pacientes son enviados a esos espacios por sus jueces de origen.

El Órgano de Revisión, lejos de acatar la orden Presidencial, siguen atacando los espacios de rehabilitación de adictos sin descanso, como es el caso Ibicuy, los centros Cristianos y los grupos de autoayuda como el de Merlo, provincia de Buenos Aires, entre otros.

Buscan cualquier excusa para allanar estos espacios convenciendo a jueces neófitos o ineptos, apoyados en lo que ellos interpretan sobre la ley de Salud Mental.

Así lograron que el interno Exequiel Palleres de Mendoza al ser externado, al abandonar su tratamiento y medicación, se convirtiera en homicida al ultimar a la periodista mendocina Paula Giglio, muerte que han intentado disimular desde el día en que se extinguía su vida.

El caso de Micael Funes conocido alcohólico y cocainómano de Rió Tercero, que gracias a la ley de Salud Mental eligió dejar el tratamiento en el Centro de Rehabilitación Virgen de Lujan, terminó el pasado 15 de junio de 2019 asesinando a sus dos abuelos en Cosquín, para luego acostarse a dormir y al día siguiente al tomar conciencia de sus actos se entregó ante la policía cordobesa.

Son más de 10 mil casos similares en la República Argentina. Esta actitud de laGestapo de la Ley de Salud Mental, condenan al sufrimiento a cientos de miles de familias a lo largo y ancho de todo el País que internan a sus familiares como un recurso cierto para salvarles la vida ya que son peligrosos para sí y para terceros.

La mayoría de los pacientes están internados por orden de los jueces de origen que conocen de cerca la problemática del afectado, sin embargo el Órgano de Revisión escondidos tras el Juez amigo de Pranacito interviene sobre estos internos desatando la paranoia en estos enfermos y sus familiares, pero se han encontrado con la queja de los jueces de origen ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

En lo que va del año el mecanismo perverso e inmoral de la Justicia de Villa Paranacito, que solo se dedica a externar sin el menor miramiento a la salud, ha hecho que varios residentes sean sacados de Ibicuy para ser manicomializados en instituciones psiquiátricas por breve tiempo y uno de ellos con el agravante que ni siquiera lo volvieron a internar y se encuentra hoy en silla de ruedas producto de un intento de suicidio. Una menor que estaba internada en Ibicuy y que fue externada por estos supuestos cuidadores de los derechos humanos, hoy se encuentra desaparecida y según algunas pesquisas indican que fue tomada por quienes ejercen la trata en esa Provincia. Otros externados, cuyo nombre reservamos para entregarle en persona al Dr. Emilio Castrillon Presidente del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Entre Ríos, ingresaron nuevamente en el devastador consumo de drogas con final incierto.

La guerra propuesta por el Órgano de Revisión y sus adláteres se encuentra en su primer etapa, la que concluirá con el encarcelamiento definitivo de estos señores como participes necesarios de los delitos que cometan estas personas externadas arbitrariamente.

Mientras el Presidente Municipal Gabriel García, junto a la Secretaria de Gobierno María Jensen y el Director Municipal de Consumo Problemático de Drogas Ceferino Falcón realizan una campaña preventiva junto a los recuperados de Ibicuy en el Club Isleños Independientes para jóvenes de los colegios secundarios, el Juez Adolfo Weimberg ataca infundadamente al centro de rehabilitación. Estimado lector, saque usted sus conclusiones.

Para su psiquiatra, Ricardo Russo presenta un “trastorno mental”

 

Jose Capece

Leonardo Nieva escribe:

El pediatra del Hospital Garrahan acusado de producir y distribuir pornografía infantil estaba bajo tratamiento psiquiátrico antes de ser detenido y el profesional que lo atendía declaró que su paciente padece un “trastorno mental”.

José Capece, psiquiatra y psicoterapeuta especialista en adicciones, fue uno de los testigos que presentó el defensor oficial Miguel Talento Bianchi en la audiencia oral en la que se debatió la situación procesal de Ricardo Russo (55), el ex jefe de Inmunología y Reumatología del prestigioso centro de salud de Parque Patricios.

Su diagnóstico sorprendió a los investigadores: “Tiene un trastorno mental”, dijo frente a la jueza penal, contravencional y de faltas porteña María Laura Martínez Vega y la fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Especializada en Delitos Informáticos de la Ciudad de Buenos Aires.

Capece, reconocido también por haber tratado al músico Chano Charpentier, hizo un pormenorizado detalle del tratamiento que viene llevando adelante como médico del imputado, aunque no trascendieron mayores detalles. Russo inició el tratamiento después de que la Policía de la Ciudad de Buenos Aires allanara su domicilio del barrio porteño de Núñez el 22 de noviembre del año pasado.

 

 

Un psiquiatra en Auschwitz

Viktor Frankl

Un lector mediano tirando a bueno en un país como España piensa en los libros sobre el Holocausto que han pasado por sus manos. ¿Qué tenemos en la biblioteca? La trilogía de Primo Levi, claro, que es una especie de inventario de todo lo que pasó en los campos de concentración, igual que ‘La noche de Elie Wiesel’. Tenemos algún ensayo sobre Eichmann (quizá la crónica de su juicio de Hannah Arendt o sus réplicas, como el libro de Harry Mulisch, más o menos reciente) y puede que las investigaciones de Lawrence Rees sobre el diseño de la solución final… Alguna novela aparecerá por ahí. Por ejemplo, aquel ‘Goetz y Meyer’ de David Albahari, sobre los dos soldaduchos alemanes que llevaban el camión con los cuerpos de los primeros judíos a los que fusilaron en Serbia. O las de Giorgio Bassani sobre los deportados italianos. O las de Imre Kertesz sobre los húngaros… Y entre todas esas lecturas podrá construir un qué, quién, cómo, por qué Auschwitz, Mathausen y Theresienstadt.

No es poco pero tampoco es suficiente porque, al final, no hay respuesta para la pregunta que se queda en el aire: ¿cómo pudo aquella gente ver aquel terror, experimentarlo en su carne y no volverse loca? Primo Levi se suicidó igual que Tadeusz Borowski (su equivalente polaco), mil años después de Auschwitz. Y la tendencia es pensar que lo normal es eso, no soportar la mala conciencia por haber sobrevivido, las imágenes tormentosas que quedan en la cabeza, que lo normal es descerrajarse la cabeza.

Si alguien reconoce esa inquietud, que busque ‘El hombre en busca de sentido’ (editado en España por primera vez en 1991), un libro menos conocido que es a la vez ensayo de psicoanálisis, libro de testimonio y, a su manera, himno vitalista.

El caso es interesante: Viktor Frankl era un judío laico y ‘bien’ (1936) que creció en la Viena de Freud. Estudió Psiquiatría y Neurología, se acercó y después se alejó al inevitable Sigmund, tuvo éxito en su oficio y logró conservar su trabajo hasta una fecha increíblemente tardía para Austria: 1942. Después, Theresienstadt, Auschwitz, Kaufering y Turkheim donde, entre otras cosas, hizo terapia con sus compañeros de calvario. Salió de tres años de internamiento más o menos de una pieza y escribió uno de los primeros libros testimoniales sobre los campos de concentración.

Frankl fue el primero en hablar de los capos, los judíos colaboracionistas que prosperaron en los campos de concentración. También fue el primero en hablar de la presión emocional de sus víctimas: “Es muy fácil para el que no ha estado nunca en un campo de concentración hacerse una idea equivocada de la vida en él, idea en la que piedad y simpatía aparecen mezcladas, sobre todo al no conocer prácticamente nada de la dura lucha por la existencia que precisamente en los campos más pequeños se libraba entre los prisioneros, del combate inexorable por el pan de cada día y por la propia vida, por el bien de uno mismo y por el de un buen amigo. Pongamos como ejemplo las veces en que oficialmente se anunciaba que se iba a trasladar a unos cuantos prisioneros a un campo de concentración, pero no era muy difícil adivinar que el destino final de todos ellos sería sin duda la cámara de gas“.

What Freudian slips really reveal about your mind

Zaria Gorvett writes:

It was 1988 and the then-vice president, George H. W. Bush, was on a routine visit to Idaho. He was supposed to give a dry speech on agricultural policy and praise his successes alongside President Reagan, live on television. Then he said: “We’ve had triumphs. Made some mistakes. We’ve had some sex… uh… setbacks.”

Long after his political career is consigned to distant memory, President George Bush Senior will be celebrated for this legendary gaffe.

Ah, the Freudian slip. There are the things you want to say, the things you could get away with saying and the things it would be utterly disastrous to utter – which, invariably, are what actually comes out of your mouth. It’s the greatest fear of any public speaker. But what really causes these errors? And do they have any hidden meaning?

For Sigmund Freud, the founder of psychoanalysis, it wasn’t enough to simply ask his patients what they thought. Their true desires, he believed, could only be examined by paying attention to ‘slips of the tongue’ and other clues from the unconscious. A classic slip is, as the saying goes, when you say one thing and mean your mother.

Otherwise known as parapraxis, these verbal stumblings could reveal forbidden urges – such as sex and swearing – which were usually locked safely within the unconscious mind. Verbal errors aren’t random at all, but puzzles to be decoded.

There’s just one problem: Freudian slips, as with many of his other ideas, are extremely difficult to test. Freud may be as famous as Darwin, but many modern-day psychologists, linguists and neuroscientists think that he was wrong about almost everything. But was he wrong about this?