Category: Psychology

Historias de diván: los diez motivos que llevan a los argentinos a terapia

La terapia es un recorrido, implica un proceso de trabajo personal que, entre otras cosas, lleva a que uno pueda asumir responsabilidad por las cosas que le pasan y que pueda tener un conocimiento de sí mismo y un mejor manejo de los recursos y herramientas que cada uno tiene para poder resolver situaciones”. Así lo analizó para Infobae la licenciada en Psicología María Noel Lucano (MN 34260), quien resaltó que “la Argentina es un país con una cultura psicoanalítica muy importante”.

Según la especialista, “la sociedad argentina es una de las más psicoanalizadas de América Latina” y las personas “particularmente eligen el psicoanálisis aunque hay otro tipo de terapias desde ya cada, aunque cada vez están creciendo más”.

Antes había como una visión más sesgada de lo que era la psicoterapia y la gente se animaba menos a consultar

Una encuesta realizada este año por la Universidad Abierta Interamericana (UAI) reveló que entre quienes hacen terapia, 71,4% lo hace semanalmente, mientras que el 28,6% restante concurre de manera quincenal.

“…el ideal del amor romántico no tiene mucha vigencia”: Luciano Lutereau

 

Luciano Lutereau entrevistado por Yamila Musa:

¿Qué es ser varón y que se entiende por crisis o destitución de la masculinidad?

La masculinidad es una institución simbólica, social, que estructura su consolidación moderna a partir de dos grandes ideales: por un lado el ideal romántico como ideal amoroso, y por otro lado el ideal heroico. Ambos ideales, que se fortalecen entre los siglos XVI y XVII, tienen como efecto que la masculinidad moderna u occidental implique siempre algún tipo de puesta a prueba de la propia potencia, a través de la cual quien atraviesa esa prueba puede considerarse un hombre.

La crisis de la masculinidad implica que esos ideales empezaron a resquebrajarse de alguna manera. Hoy en día, en primer lugar, el ideal del amor romántico no tiene mucha vigencia. En tiempo de las redes sociales nadie busca acceder al otro por la vía del enamoramiento, estamos en tiempos del sexo ocasional, donde el encuentro sexual es previo y mucho más requerido que el encuentro amoroso. Por eso se sufre tanto por el amor. Es más fácil tener sexo con alguien que enamorarse, es ésta una queja cotidiana.

En segundo lugar, en relación a la puesta a prueba, al ideal heroico, a la hazaña, también enfrentamos una crisis. En la medida que el ideal del esfuerzo, la idea de que a través de alguna prueba se accede a algún resultado también está en crisis. Se lo ve también en otras de las formas actuales que tiene el éxito inmediato, alguien que no quiere consolidar una posición sino que busca “pegarla”, se dice que trata de hacer algo que pegue, y ahí se ve la inmediatez del efecto, eso que no implica ningún tipo ni de formación ni de capacidad.

Por eso hace un tiempo empecé a hablar de una destitución masculina, donde eso vale tanto para hombres como para mujeres, porque también las vías masculinas de sexuación valieron para muchas mujeres y no sólo para los varones. En ese sentido, la crisis de la masculinidad es más amplia que una crisis propia de los varones. Es una crisis social, una crisis de ciertas instituciones simbólicas que hoy en día ya no funcionan para mediar la relación entre los sexos.

Acerca de Luciano Lutereau

Acerca de Yamila Musa

 

 

Patricio Leone: “…utilizo la maratón como analogía o simbolismo para cuando un paciente está desfalleciente en...

Patricio Leone

Patricio Leone entrevistado por Yamila Musa:

¿Cuál es la relación de la Psicología con las nuevas tecnologías?

Es una herramienta maravillosa que nos interroga a los psicólogos hacia dónde vamos, hacia dónde fue nuestra profesión. Por ejemplo, el secreto del analista no existe más, ahora todo es público y Facebook es público. ¿Y qué hago con eso, lo rechazo o lo tomo? Si lo rechazo estoy perdido porque tengo que rechazar constantemente elementos que el paciente mira, entonces lo incorporo y que esos elementos que mira me motoricen el proceso terapéutico de una forma o de otra.

Si un paciente sabe que me gusta correr o me vio correr, utilizo la maratón como analogía o simbolismo para cuando un paciente está desfalleciente en su vida, cuando siente que no puede más, y le cuento que a mí también me pasó, que en el 30 km. pensé que me moría. Hay un montón de herramientas que te pueden servir.

Soy de la época en la que se discutió el contestador automático, entonces ahora las redes sociales nos desafían, porque son hijas de la posmodernidad. La profesión cambió mucho como cambió todo, la política, la religión, ¿Por qué no la Psicología? Estamos yendo a un lugar de mayor informalidad, de mayor visibilidad. La pregunta es ¿Qué hacemos con eso? ¿Rechazamos la tecnología?

Hay que incorporarla. Yo tengo hasta pacientes en Facebook desde hace 3 años y nunca tuve problemas, nunca un paciente me vino a decir “como vos sos trotskista dejo de venir”. A veces se ríen, a veces discutimos, pero jamás esto hizo ningún ruido. Los psicólogos debemos tener mente flexible, amplia, plástica. En salud mental el paradigma es la plasticidad, si sabemos que la plasticidad es una enorme virtud, entonces hay que ser plásticos también en esto de incorporar todo lo bueno que tiene Internet y las redes sociales. Yo construí esta institución básicamente por el Facebook, entonces soy de la idea de “dale, incorporemos”.

El tema de la exposición pública y la reserva de la identidad es una dinámica muy discutida en torno a las redes sociales. ¿Cómo se percibe este fenómeno desde la Psicología y como lo manejas vos desde tu práctica profesional?

A veces me han tocado personas en el grupo que me piden que les publique lo que quieren decir, porque no quieren mostrarse con su nombre. Pero a mí me parece que todo enriquece. Mi celular esta prendido las 24 horas y, ¿vos pensas que algún paciente me ha llamado a las tres de la madrugada? Sólo me ha pasado en mis vacaciones con alguna cuestión muy urgente, que te llaman por intento de un suicidio, muerte de un ser querido o crisis matrimoniales muy profundas.

Me parece que hay una subestimación de la capacidad del paciente de poder interpretar lo que el profesional dice y hace. El paciente te ve y si vos corres una maratón te felicita, o te admira. Yo lo utilizo como un recurso nuevo.

Internet cambió mucho el conocimiento, antes el modelo del conocedor era el sabio y ahora el que sabe a dónde buscar. Los psicólogos debemos ser amigables con Internet, para a mí el que lo rechace está equivocado, de los debates de Facebook aprendo un montón.

El grupo me enseñó cuestiones legales, clínicas, académicas. Hoy no me considero ni psicoanalista, ni sistémico, ni cognitivo. No sé lo que soy, lo digo con un poco de pesar pero con orgullo, porque como no sé, puedo tomar de todas las corrientes, mi visión de la Psicología es que el norte sea mi paciente, no una orientación.

A veces el Psicoanálisis no sirve y tomas herramientas de la Sistémica, y tampoco sirve y tomas herramientas de la Cognitiva, y soy tan así que tengo un grupo de anti fans, un grupo de Cognitivos que me juegan en contra porque dicen que rechazo al Psicoanálisis; otro grupo porque soy Psicoanalista y dicen que rechazo a los Cognitivos.

Esto tiene que ver con la capacidad de integrar, lo digo humildemente, para a mí es el camino a seguir, no me voy a embanderar con ninguna corriente. La especie humana quiere etiquetar, quiere que tengas un rótulo, y si me queres etiquetar soy psicólogo, soy docente, soy runner, y soy trotskista, esas son mis etiquetas. Empecé siendo psicoanalista y ahora necesito de otras corrientes.

Renegás de las etiquetas pero por otro lado la ciencia necesita paradigmas. En ese sentido ¿Cuál es la corriente que mejor te identifica?

Estoy formado en la UBA, tengo una escucha psicoanalítica, tengo un sesgo, pero no me considero psicoanalista porque no me inscribo dentro de él, si el paciente mejora yo estoy bien. A veces me fastidio porque sé que pertenecer “a” te da una especie de back up pero a mí nadie sale a defenderme, porque no soy miembro de ninguno, porque yo elijo el camino de la integración.

 

Lee toda la entrevista con Patricio Leone (hecho por Yamila Musa, Editor de Argentina de Interlitq)

 

 

¿Qué es el “síndrome del impostor” y por qué lo sufre tanta gente?

Siete de cada 10 personas han sufrido en algún momento en su vida el “síndrome del impostor”.

Lucia Blasco escribe:

Una carrera profesional exitosa, logros académicos, elogios y, a pesar de todo, sigues pensando que todo se debe a una serie de “golpes de buena suerte”, que pueden desaparecer en cualquier momento.

Este trastorno es más habitual de lo que parece: se llama “síndrome del impostor” y siete de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida, según la doctora Valerie Young.

“Millones de mujeres y hombres en todo mundo, desde exitosos directivos de empresas, hasta brillantes estudiantes o actrices, como Kate Winslet, están secretamente preocupados por no ser tan capaces como todos creen”, asegura Young.

Nunca estás a la altura…

Cuando la asesora profesional y autora del libro “Cómo superar el síndrome del impostor”, Aida Baida Gil, oyó hablar por primera vez del síndrome a la doctora Young, no pudo sentirse más identificada.

Según Baida Gil, quienes lo sufren “tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de ser impostores, un fraude”.

“Tuve esa sensación durante toda mi carrera científica. Pensaba ¿qué hago yo aquí? Después me di cuenta de que le sucedía a mucha más gente, especialmente en profesiones en donde la competencia es muy alta”, le contó la experta a BBC Mundo.

Baida Gil recuerda que le volvió a ocurrir cuando cambió de carrera y pasó de ser bióloga y genetista a coach profesional: “Aunque en ese caso fue más temporal”.

La asesora asegura que hay dos niveles: uno que desaparece con el tiempo y la experiencia —y que se manifiesta cuando nos sentimos inseguros ante un nuevo reto o puesto de trabajo— y otro más grave, que empeora con el tiempo.

Asumes que tu éxito es cuestión de suerte y nunca lo achacas a tu inteligencia sino a factores externos o al hecho de que hayas tenido que trabajar muy duro para lograrlo“, explica.

“Uno de cada tres argentinos sufre un trastorno mental…”

Emilia Vexler escribe:

Quien no se crea ansioso que ya mismo cuente hasta 3 antes de seguir leyendo. Todos somos ansiosos. Pero un ataque de ansiedad no es mirar varias veces el celular esperando que el otro responda a una historia publicada. Tampoco los kilos picoteados “por nervios” entre comidas.

Un ataque de ansiedad es sentir que se cierra el pecho: que por un momento -2 minutos- el mundo se está por acabar.
Cuando interfiere en cada esfera de la vida, cuando sobreviene ese agobio en diferentes momentos del día, se convierte en una patología.

Uno de cada tres argentinos presentó un trastorno de salud mental a lo largo de su vida, en promedio, desde los 20 años. Y los de ansiedad son los que más se repiten.  Pero sólo el 16,4% llegó a algún tipo de consulta médica. El resto jamás lo habló con un especialista porque lo toman como algo “normal” y “pasajero” o porque están mal diagnosticados: los confunden con otra dolencia. Los datos surgen del primer Estudio Epidemiológico Nacional de Salud Mental,
realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) a través de un convenio con el Consorcio Internacional de Epidemiología Psiquiátrica de la Organización Mundial de la Salud. Las más de 4 mil encuestas realizadas en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Corrientes, Resistencia, Salta, Tucumán, Mendoza y Neuquén fueron presenciales, a mayores de 18 años y representan al 50% de la población del área urbana. Se excluyeron a hospitalizados e individuos en situación de calle diagnosticados con ansiedad.