Category: Philosophy

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“La Filosofía” por Arzobispo Eric Escala, Editor de Asuntos Cristianos de Interlitq

Arzobispo Eric Escala

Arzobispo Eric Escala escribe:

La Filosofía

Cuando hablamos de Filosofía mucho se nos puede venir a la cabeza, existen muchos términos para definir esta palabra, estos van desde amor a la sabiduría hasta la búsqueda de la verdad a través de la razón; todos pueden  ser  ciertos, no todos podemos asimilar el mismo tipo de conocimiento, tenemos inteligencias diferentes y es por ello que existen tantas corrientes de pensamiento;  Cada una se adapta a su interlocutor.

Nuestro comportamiento lo define nuestro tipo de personalidad y esta define la forma en que me relaciono con el mundo; es decir que toda filosofía es subjetiva y todos creamos nuestra corriente filosófica sin saberlo a veces.

¿Cómo surge la filosofía?

Esta va iniciar su camino en la antigua Grecia, cuando el hombre como siempre quiere explicar el origen del mundo, le quiere dar el sentido a lo que le rodea pero no desde los dioses sino a partir de una materia puntual,  entonces dirá que es el agua, el aire, el fuego, porque son elementos que conoce; hasta dirá que es lo desconocido, después buscara la matemática como fuente de iluminación aunque no era del todo exacta  les faltaba el cero, hasta la llegada de los filósofos árabes y judíos no llega a su perfección,  pero empiezan a crear teorías para aliviar su sufrimiento, como la reencarnación, si no eres feliz en esta vida tal vez en la siguiente.

Se dice que en Filosofía todo está dicho o no, pero lo cierto es que siempre volvemos  a los autores clásicos, terminamos dando nuestra aprobación a lo que dijeron, ejemplo de esto lo son Parménides y Heráclito, llamados los contrarios uno dice que somos estáticos que nuestra esencia es la misma desde el día en que nacemos hasta que morimos, pero el otro nos dice que siempre estamos en constante cambio; expresa su postulado simple pero conciso; nadie se puede bañar dos veces en el mismo rio, porque el agua corre desde el momento en que entre hasta que salí, el mismo estuvo en constante movimiento sin darme cuenta.

Otro de los autores clásicos que siempre vemos es Protágoras, “El hombre es la medida de todas las cosas”,  somos producto de nuestra vida y si cambiamos el mínimo hecho dejamos de ser quien somos.  Somos quienes somos por las decisiones que hemos tomado.

Podríamos hablar mucho sobre filosofía clásica pero hay tres autores de los que todos hemos escuchado hablar pero pocos han leído, Sócrates, Platón y Aristóteles,  aunque se ha puesto de moda poner  frases célebres y darle autoría a quien no lo hizo.  El ejemplo más claro es cuando Albert Einstein de niño le da lecciones a un profesor, quien lo dijo nunca conoció a este científico de niño, el pobre no pasaba de tercer grado y sus maestros dudaban de su capacidad intelectual.

Pues bien de esta triada se ha dicho mucho, el primero de estos es Sócrates, el mismo no escribió nada,  todo lo que conocemos de la filosofía antigua hasta este momento se lo debemos a Platón quien hizo una recopilación de autores, teorías y escuelas.  El Oráculo de Delfos le califico como el hombre más inteligente de su tiempo, lo cual lo puso en el centro del huracán de celos y envidias,  su teoría era la mayéutica en español parir ideas, el hacía que usted llegara a la misma conclusión que este tenía en mente desde que le abordo e hizo la pregunta con la cual inicio su debate.  Va ser llevado a juicio y termina siendo envenenado, su crimen pervertir a los jóvenes, por muy adelantado que se crea el hombre siempre es un delito dudar de Dios, en el fondo este autor  enseñaba que los dioses no existían, por lo tanto iba en contra de la ley.

Platón y Aristóteles, maestro y alumno, son contrarios mientras que Platón habla de la idea Aristóteles habla de la experiencia, muy interesante ya que el filósofo no solo debe pensar en una teoría innovadora que abarque todo, sino que debe saber cómo transmitirla.

Podríamos decir que la Filosofía es el arte de enamorar a través del conocimiento, buscando que la otra persona no solo comparta mi idea sino que la pueda asimilar.

Luego de esto existirán muchas corrientes de pensamiento pero siempre teniendo como base a estos dos autores; quien diga lo contrario jamás leyó sus ensayos y habla a través de otro.

Desde los griegos hasta ahora la filosofía nos ha dado un gran abanico de autores, escuelas, textos y nos ha hecho creer o dudar en sus postulados, pero siempre ha tenido la misma máxima, poder entender a Dios.

“I Philosophia sit servus Dei” podemos decir que la filosofía siempre nos ha servido para entender a Dios, ya que para entender a nuestro creador debemos primero conocer cómo Piensa el hombre y de allí como se relaciona el hombre con su Creador.

“Ad primum hominem intelligere Deum intelligo”

El filósofo debe ser sencillo en su forma de expresarse para que su pensamiento pueda ser entendido y asimilado, poder aprender es el sentido de expresar nuestro pensamiento; en lenguaje filosófico significa tomar para sí, apoderarse de ese pensamiento y entenderlo.

Es importante poder conocer a los autores desde sus textos y no a través de interpretaciones que se les da del mismo, podríamos pensar algo que jamás fue expresado;  San Anselmo quien nos dice que la prueba de la existencia de Dios es la biblia, o Descartes quien nos dice que a través de la duda metódica podemos demostrar que Dios es real, diciendo que no lo puede demostrar  ya que si lo pudiese hacer dejaría de ser Dios; Kant marca su  pensamiento en la juventud desde el absoluto, su crítica de la razón pura es una joya de la literatura, tal vez para entenderla se necesiten varias lecturas pero nos saca de la mediocridad y abre nuestros ojos a la realidad, de la misma manera que lo presento  Platón en sus diálogos.

Tomemos nuestro tiempo para cultivar nuestro intelecto y sobre todo para releer algo de filosofía por algo es la madre de las ciencias.

Pidamos a Dios que nos ayude a respetar la forma de pensar del otro, sin atacar a quien piensa distinto a mí, pero con la suficiente sabiduría para encaminar a quien este errado.

Señor dame la inteligencia que necesito para expresar lo que puede edificar a mi hermano, hazme tan sabio como Salomón pero a la vez humilde y paciente como tu sirvo Job. Que tenga en mi boca palabras de esperanza para el que necesite entenderte a través de la ciencia. Amen.

 

Acerca de Arzobispo Eric Escala, Editor de Asuntos Cristianos (Christian Affairs Editor) de Interlitq:

Su Excelencia Reverendisima Eric Escala

Nacio el 15 de junio de 1973 en la ciudad de La Chorrera; Panama, hijo de Alexis Escala y Francisca Maria Gonzalez, menor de tres hermanos Alex y Carlos.

Casado con Silvina Indelicato, padre de Joselyn y Valentino.

Realizo sus estudios primarios en la escuela Leopoldo Castillo Guevara, los secunadarios en el colegio Pedro Pablo Sanchez y obtuvo su bachillerato en letras en el Instituto Justo Arosemena.

Sus estudios universitarios los realizo en la Universidad Nacional de Panama, obteniendo la licenciatura en Humanidades con especialidad en Filosofia e Historia.

Sus estudios teologicos los realizo en la Fundacion San Alberto en la ciudad de Bogota, Colombia y en el Moore College.

Es Doctor en Filosofia y en Teologia.

How Irish was Iris? The life and times of the first Irish-born Booker Prize-winner

Iris Murdoch

Brian Maye writes:

The first Irish-born writer to win the Booker Prize was Iris Murdoch, the centenary of whose birth occurs on July 15th, but how Irish she was or considered herself to be has been the subject of some debate.

The only child of a middle-class Protestant couple, she was born in Phibsborough on Dublin’s north side. Her father, John Hughes Murdoch, a civil servant, was of a Co Down Presbyterian background and her mother, Irene Richardson, a trained singer, came from a Dublin Church of Ireland family. There is some dispute about whether the family moved to London when she was one or nine.

After boarding school in Bristol, she attended Somerville College, Oxford, where she studied “Greats”, a combination of classics, ancient history and philosophy, emerging with a first-class honours degree. She was a member of the Communist Party at Oxford and although she left after about four years, whenever she wished to visit the US, she had to get special permission, even at the height of her success as a writer, something that greatly irked her.

After graduating, she spent two years at the Treasury before joining the United Nations Relief and Rehabilitation Association, where she worked for three years with displaced people in camps in Austria.

In 1947, she was awarded a studentship in philosophy at Cambridge and the following year got a fellowship at St Anne’s College, Oxford, where she taught philosophy until 1963.

Although she became a philosopher, she had seriously considered becoming an art historian and had studied Renaissance painting deeply, so it wasn’t unusual that after Oxford she taught general studies at the Royal College of Art.

Inner lives

But it is as a novelist that she is best known – and what a prolific one she became, writing no fewer than 27 novels over 40 years (as well as plays, poetry and philosophical works). Her fiction is informed very much by her philosophical outlook, and truth, good and evil, sexual relationships, crises of faith and the power of the unconscious are among her major themes. However, the intense inner lives of the characters are in no way diminished by the philosophical issues considered.

It is hardly surprising that the range was wide and diverse in so many novels. The Black Prince (1973) is very different from the much earlier comic novel, Under the Net (1954); it is closely based on Hamlet and won Murdoch the James Tait Black Memorial Prize for its complex narrative structure. The Unicorn (1963) is very different again from either of those novels; the Gothic influence on it is obvious and it could be read as either a paean to the genre or as sending it up. The Sacred and Profane Love Machine, which won the 1974 Whitbread Novel Award, is one of four Murdoch novels with male adultery as a major theme; the leading of double lives and the significance and influence of dreams are closely examined.

Passionately Irish

The Sea, The Sea won the 1978 Booker Prize. One of her finest novels, it considers the power of love and loss. In this paper, Julie Parsons wrote that the central character, whose powers are waning with age, is a thinly disguised portrait of Murdoch herself.

“Being a woman is like being Irish; everyone says you’re important and nice, but you take second place all the time,” says a character in The Red and the Green (1965). Set in Ireland during the Rising and War of Independence, it treated characters on both sides sympathetically but AN Wilson (Iris Murdoch as I Knew Her) recorded that she came to regret her sympathetic portrayal of Irish nationalism. Writing to a close friend in 1978, she said she felt “unsentimental about Ireland to the point of hatred”.

Nevertheless, her friend and biographer Peter Conradi argued that her Irishness was important to her and another friend, Paul Levy, wrote in the Independent last year that she “always felt passionately Irish but she also felt that it was possible at the same time to be British”.

In 1956, she married John Bayley; he was a literary critic, novelist and Warton Professor of English at Oxford. The marriage lasted until her death in 1999 but seemed an unusual relationship. It has been suggested that she had numerous affairs with both men and women and that he had little interest in sex. AN Wilson remarked that Murdoch “had clearly been one of those delightful young women . . . who was prepared to go to bed with almost anyone”.

They had no children. When she was struck down with senile dementia, Bayley nursed her tenderly during the final four years of her life and published a loving memoir called Elegy for Iris, which was made into a biopic, Iris, in 2001.