Category: Music

Video/ Ben Frost on directing and composing The Wasp Factory (The Royal Opera)

Director/Composer Ben Frost on transforming Iain Banks’s cult novel into gripping music theatre. Find out more at http://www.roh.org.uk/wasp The Wasp Factory recounts the disturbing acts of a troubled teenager on a remote Scottish island. The Sacrifice Poles, Boiling Pool, Ice Chamber and Volt Room are names Frank has given to places in his world — an isolated environment, where he is left to his own devices by his reclusive father. Frank invents his own warrior cult and, using a homemade device called the Wasp Factory, develops a brutal way of predicting the future. Director and composer Frost creates three-dimensional sonic structures that envelop an audience in extremes of volume and texture. Mirella Weingarten’s set designs evoke a bleak, natural landscape. With lighting by Lucy Carter, The Wasp Factory promises to be as chilling as it is powerful.

“Carlos Guastavino: El último romántico” por Daniel Oscar De Gregorio

 

Carlos Guastavino

Daniel Oscar De Gregorio escribe:

Carlos Guastavino es un compositor de música de cámara argentina. Nació en 1912 en la Ciudad de Santa Fe y realizó su primera presentación en público a la breve edad de cinco años, tocando al piano una obra de su maestra, Esperanza Lothringer. Se radica en la Ciudad de Buenos Aires para estudiar armonía con Athos Palma en 1939.

Su obra abarca principalmente el repertorio coral con piano y a capella, obras para voz y piano, piano solo y solos de guitarra. Su obra más exquisita a mi entender son los “Cuatro Sonetos de Quevedo” que es la obra que cierra su primer período compositivo[1]. Su segundo período surge del interés que se despertó en Guastavino al oír la forma acertada de interpretar sus canciones por parte del director de coro Carlos Vilo. Evidencia de esto son las obras de este período que están dedicadas a Carlos Vilo y los cantantes de sus grupos[2].

Una característica particular de Carlos Guastavino es que siempre compuso pensando que la música tiene que ser apreciada por la gente, lo que dio como resultado una obra pensada para ser interpretada en español rioplatense que era su idioma de origen. Esto es notable si tenemos en cuenta que los compositores argentinos de esa época mayormente buscaban innovar en las vanguardias al mismo tiempo que seguían con la tradición decimonónica porteña de hacer música argentina en lenguas europeas. La decisión de componer sólo en su propia lengua no impidió que sus canciones fueran difundidas por todo el mundo, y que hayan sido traducidas a posteriori a varios idiomas de Europa Central así como a los de la entonces llamada “Cortina de Hierro” y Asia.

Al igual que los compositores de la modernidad europea, Carlos Guastavino viajó por todo el mundo tocando su obra pianística. Realizó esta actividad con placer al tiempo que la misma le posibilitó una gran difusión de su obra. Sus inspiradas melodías llegan al corazón. Esto es consecuente con su idea de que la música debe sentirse y que no puede ser un ejercicio intelectual de meros cálculos matemáticos. Indudablemente éste es el punto por el cual su obra ha sido bien apreciada, grabada y difundida por intérpretes de la talla de Kiri Te Kanawa, Victoria de los Ángeles, Gérard Souzay, Alfredo Krauss, José Carreras, José Cura, Martha Argerich, Rudolf Firkušný, John Williams, Eduardo Falú, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat entro otros tantos.

El estilo de su obra es análogo al de los nacionalismos musicales del romanticismo europeo. Carlos Guastavino toma los ritmos del folklore argentino llevándolos al plano académico de una manera tan noble que éstos conservan sus modos más puros y la esencia que los identifica dentro de una belleza armónica más compleja. Similar relación guardan los textos elegidos por Carlos Guastavino con la estética romántica. Estos textos no hacen más que describir paisajes, fauna y flora del territorio argentino, así como costumbres, mitos y hechos históricos concretos. Esto guarda plena coherencia con lo que él mismo solía decir en en los ensayos de los grupos de Carlos Vilo, para que los cantantes comprendieran la importancia del texto: ‘la música ya está en la poesía, yo sólo pongo las notitas en el pentagrama’.

 

 

Daniel Oscar DE GREGORIO

Fundación Carlos Guastavino

Presidente

[1] se puede escuchar una versión exquisita aplaudida en concierto por el mismo Guastavino:

https://fundacioncarlosguastavino.bandcamp.com/album/4-sonetos-de-quevedo

Interpretada por la soprano María Inés Pereyra y el pianista Carlos Koffman.

[2] obras dedicadas al Orfeón Carlos Vilo:

https://fundacioncarlosguastavino.bandcamp.com/album/obras-dedicadas-a-carlos-vilo