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Juan José Scorzelli: “…No es la sangre lo que nos posiciona sino el lugar en que nacimos, crecimos y construimos nuestra p...


Juan José Scorzelli

12/07/2020

Entrevistado por Yamila Musa

 

SERIE: VOCES DE AMÉRICA LATINA

 

En el camino que fuiste transitando durante tu carrera ¿podrías reconocer cuáles fueron tus aciertos y cuáles tus errores? 

Bueno ante todo muchas gracias por la entrevista, Yamila. Es difícil la pregunta, pero intentaré una respuesta que tal vez me sorprenda a mí mismo. En principio, menos mal que no dijiste “en tu vida”, allí la pregunta se me complicaría un poco más. Sin embargo, debo decir que no son cosas separadas sino que están íntimamente unidas. No siento, no creo que haya habido muchos errores en lo que se podría llamar ‘mi carrera’, como decís. Simplemente un camino de contingencias, cosas que se van dando y  que de alguna manera uno elige sin saber mucho o demasiado por qué lo hace. En mi caso, que iba a seguir arquitectura en un principio pero que dejé casi inmediatamente en el curso de ingreso, abordé psicología no sé por qué, por descarte incluso, ya que comenzaban las clases, los exámenes de ingreso y había que decidir algo. Estaba totalmente empantanado, pero nada fue tan casual. La vieja facultad de Filosofía y Letras  era conocida por mí casi desde siempre, ya que estudié primaria y secundaria en el Normal N°2 Mariano Acosta y pasaba frente a ella casi diariamente, es decir exceptuando sábados y domingos. Con sus carteles políticos siempre empapelando el edificio y los jóvenes que se manifestaban por esto o aquello, no pasaron inadvertidos en todos esos años. Así que finalmente allí me dirigí como si fuese un camino trazado del que no podía desviarme. Recordemos que en esos momentos la carrera de psicología formaba parte de la facultad de Filosofía y Letras. Luego llegó Freud, Melanie Klein, y más tarde, mucho más tarde llegó Lacan. Grupos de estudio, controles, pacientes y lo más importante para mí en esos años, mi propio análisis a partir casi o simultáneamente de haberme recibido. Diez años de análisis, cinco con Norma Rodrigues Gesualdi y cinco con Jorge Menéndez, con quien prácticamente terminé mi recorrido analítico, aunque tuve un último muy pequeño recorrido con Juan Carlos Indart, que fue también uno de mis maestros en psicoanálisis en esos tiempos. Actualmente, luego de mi pasaje por el millerianismo (en referencia al psicoanalista Jacques-Alain Miller), me acerqué a APOLa (Apertura para Otro Lacan) de Alfredo Eidelsztein y otros, institución de la que formó parte como miembro internacional, ya que en estos momentos resido con mi familia en Asunción del Paraguay. No cambiaría nada en mi recorrido ni mejoraría mucho las cosas que se fueron dando, más bien agradezco en todo caso, haber podido sostener en cada momento el paso que creí tener que dar. Quiero destacar que la gran transformación, mala o buena para otros, fue para mí haberme podido analizar, sobre todo con mi segundo analista, sin eso pienso mi neurosis no habría podido ser alterada. Agradezco sinceramente la existencia del psicoanálisis, soy un deudor de esa existencia y algo de esto me marcó para siempre a nivel del deseo y de la relación con los otros.

Si tuvieras que definirte ¿te identificas más como latinoamericano o como ciudadano del mundo? 

Esta pregunta parece sencilla, pero tiene sus complicaciones, al menos para mí. Soy latinoamericano indudablemente, de tercera generación de inmigrantes italianos y españoles. Por parte de mi madre mezcla de ambos orígenes, y por parte de mi padre más bien solo línea italiana como lo indica mi primer apellido y el segundo, Pérez, correspondiente a la línea materna. Así que bueno, descendiente de los barcos como le dicen. Soy también ciudadano italiano, igual que mi mujer y mis hijos; seguimos un poco esa herencia ‘de sangre’. Sin embargo, no es la sangre lo que nos posiciona sino el lugar en que nacimos, crecimos y construimos nuestra pequeña historia, y ese lugar para mí fue Argentina, su capital, Buenos Aires, con todos los vicios unitarios y nada federales, incluso nada latinoamericanos en los que fuimos criados, adormecidos o drogados. Y entonces, aunque me guste Europa, que es un poco la casa de los abuelos para nosotros, soy básicamente latinoamericano y agrego, nacional y popular, ya que apoyamos los proyectos que fortalecen a nuestra Patria Grande. 

¿Qué debería aprender América Latina de los Estados Unidos y qué debería aprender Estados Unidos de América Latina? 

No sé. Estamos en un momento horroroso para América Latina, luego del veranito populista, y esto va en el buen sentido, en el de Alemán, el de Laclau, y no en el sentido en el que se juntó la biblia con el calefón y se llama populismo a cualquier cosa, cualquier cosa menos dignificar aquello que nombra la idea de una construcción popular, con dos características fundamentales, hegemonía y heterogeneidad. Una formación inclusiva que no es precisamente lo que mal se llama populismo de derecha. Populismo y derecha son antagónicos. Trump y Lula son antagónicos. Le Pen y Podemos en España, son antagónicos, Piñera y los Kirchner son antagónicos. Hace poco leí una característica que me parece importante rescatar, Estados Unidos apostó a la industrialización y eso también lo hizo crecer (más allá de su papel colonizador, capitalista), pero América Latina, y diría más específicamente Argentina, apostaron (fue y es dominada) por las oligarquías terratenientes, exportadoras de materias primas, con un claro interés de destrucción de industrias cuando las fuerzas populares, como las de Perón o el kirchnerismo incluso, vuelven a insistir en la industrialización. Países empobrecidos por los monopolios, la extranjerización y los gobiernos títeres favorables a una despiadada economía de mercado, con su ideología individualista, meritocrática y salvaje. Son zonas muy desiguales. No sé verdaderamente qué se puede aprender de cada cual, nuestros países son muy sufridos y cada vez parece aprendemos menos de las causas de nuestras desgracias. Las derechas insisten una y otra vez, destruyendo lo poco o mucho que se construye por fuera -o un poquito al costado-, del imperativo capitalista neoliberal dominante. 

¿Considerás que América Latina sufre una secular explotación desde los tiempos de Colón hasta el presente y tiene las “venas abiertas” como refiere Eduardo Galeano en una de sus obras?

Sí, como ya vengo diciendo América Latina se desangra. Sin embargo, hay vestigios de recuperación, de sublevación de las fuerzas populares como pasó en Ecuador y en el paradigma chileno. Pero no logran imponerse, no se logra la consistencia hegemónica para un cambio de vía. Lo que parecía impensable, un golpe a la boliviana hizo trizas de un momento a otro las mejores expectativas que podía haber sobre la construcción Evo- Lineras, sin que pongamos allí el final de un camino, sino solo una tendencia, una idea que se abría paso, con errores seguramente y problemas, pero lo que irrumpe con ese golpe es verdaderamente prehistórico, sin vueltas. Así que bueno, la inestabilidad es absoluta y no sabemos cómo responderá el campo popular,  y si podrá organizarse de manera más exitosa. Estamos contentos con el triunfo del Frente de Todos en Argentina, pero eso no es suficiente, hay una gran fragilidad en las construcciones políticas, ideológicamente muy mezcladas y acechadas violentamente por un poder mediático y judicial (law fair), que responden a las grandes corporaciones o simplemente al poder del dinero. El Ecuador  de Moreno, el Brasil de Bolsonaro, la Bolivia de Añez y la Argentina de Macri, atacaron implacablemente la unidad latinoamericana, solo para ponerla de rodillas frente a  los Estados Unidos de Norteamérica. Las venas siguen abiertas sí, y no sé cómo se parará la hemorragia. Sin embargo, seguimos hablando, seguimos insistiendo en ello y hasta esta nota que estamos haciendo aquí, vos y yo, puede servir para eso, para seguir pensando todo esto y, llegado el momento, hacer lo que debamos hacer. Se necesita estudiar, hay mucha ignorancia en nuestros países y eso también nos somete. Esto pasa también asimismo en nuestro campo del psicoanálisis cada vez más impactado por un sentido común aberrante, inmediatista, sin vuelo, que no permite entender que estamos, por ejemplo, en el campo de las ciencias, de la física relativista, cuántica o de cuerdas, a años luz de las concepciones a veces ridículas, ‘medievales y aristotélicas’, como alguien dijo una vez, que aún sostenemos en nuestra vida cotidiana. Manejamos concepciones del sujeto individualistas, idealistas y alejadas del campo del deseo, lo que es una verdadera locura. Hacemos del yo, el rey de nuestras vidas, su majestad el bebé (‘His majesty the baby’), como decía Freud, y el otro queda arrasado. Tampoco allí hay inconsciente que valga. La política tiene mucho que ver con la concepción de sujeto que tengamos, pues no hay sujeto sin Otro, aunque se quiera cortar ese lazo, lo que trae los peores vaticinios, porque la salida: o es para muchos, como decía Lacan, o no servirá para nada. 

Si pudieras tener la experiencia de cambiar durante un tiempo tu género y tu raza ¿lo harías? ¿Cómo te imaginas?

No, no lo haría. Me quedo con lo que tengo (risas). Te explico algo que me parece importante comentar a propósito del tema de los géneros, las razas, etc. Los géneros y las razas remiten supuestamente al problema del cuerpo, la carne, la biología. Un esencialismo basado en lo orgánico que en muchos casos conduce al racismo, a la segregación, todo esto bastante bien trabajado por Foucault. Los géneros, por ejemplo, no son la última expresión de nada, así como el sexo no debemos pensarlo como el núcleo biológico sobre el que se asientan las diferentes sexualidades. Y Freud se equivocaba en esto, pues como parte de la defensa de la biología como ciencia base, termina sustancializando al psicoanálisis, dándole a la pulsión, y a la pulsión de muerte, por ejemplo, un asentamiento originario en las supuestas energías del cuerpo biológico. El asunto es que, si bien las luchas de género constituyen un importantísimo avance en términos de igualdad, no debemos olvidar la tesis fundamental de Lacan: el sujeto adviene a partir del lenguaje y no de la sustancia, por lo tanto, las diferencias buscadas a través del cuerpo 3D no son determinantes para nuestra especie. Nuestra sexualidad no es biológica y las diferencias que realmente cuentan, más allá de los cuerpos biológicos que las soporten, provienen del lenguaje y de su razón significante. Si hablamos de hombres y mujeres, por ejemplo, en el sentido tradicional, patriarcal, podríamos agregar – y a la vez sumar los diferentes posicionamientos de las nuevas legalidades sexuales (LGTBIQ+)-, lo esencial de la diferenciación se produce a nivel del significante, específicamente en relación con lo que llamamos el falo -el significante del goce o del deseo- que no es un elemento biológico, sino una construcción que depende del lenguaje, del Otro y del lazo social.  ¿Cómo decirlo mejor? Nuestra vida significante, por ser hijos del lenguaje, crea cuerpos del deseo que nada tienen que ver con realidades orgánicas, como sí sucede con el mundo animal. Por lo tanto, es perfectamente compatible una posición sexuada masculina en un cuerpo biológicamente hembra, así como a la inversa, una posición femenina en un cuerpo biológicamente macho (habría que analizar aquí, cosa que nos excede, con más precisión qué significa masculino o femenino en nuestro contexto social particular). Es decir, que las posiciones sexuadas no dependen de la encarnadura biológica sino de la composición significante que dio origen al sujeto, y de las maniobras de este frente a esas constelaciones (significantes y de deseo), que le fueron ofertadas por el Otro en los albores de su constitución. Es por eso que, el psicoanálisis, tanto para las neurosis, las psicosis o incluso las perversiones si fuese el caso, habilita la función del Otro para resolver cuestiones del lenguaje y no supuestas esencias orgánicas que determinarían la vida ‘anímica’, como diría Freud, del sujeto. Nuestro sujeto no es individual sino en ‘inmixión de Otredad’ (entre sujeto y Otro), lenguajero y nada biológico. Nuestro sujeto en psicoanálisis al menos es el sujeto del significante o sujeto del inconsciente. Nada más por ahora y muchas gracias por esta amable entrevista.

 

BIOGRAFÍA 

Juan José Scorzelli es psicólogo, trabaja de psicoanalista, y es Miembro de APOLa (Apertura Para Otro Lacan).

Más sobre Juan José Scorzelli

 

Yamila Musa

BIOGRAFÍA 

Yamila Musa nació en Villa María, ciudad de la provincia de Córdoba. Con sólo tres años, comenzó su formación en Declamación y Arte Escénico. Esto la llevó a proyectarse en la comunicación integral, por lo cual concretó sus estudios de Licenciada en Comunicación en la Universidad Nacional de Córdoba. Al finalizar su carrera universitaria se trasladó a la Capital Federal en búsqueda de nuevas oportunidades. Realizó diversos trabajos relacionados al sector de la cultura, entre ellos como Directora de Producción de la Película “La Invención de Borges” del Director francés Nicolás Azalbert. Actualmente es Periodista & editora de la revista The International Literary Quarterly,  y colaboradora de la Fundación Cineteca Vida.

“…Soy profundamente latina, tanto en mis pensamientos como en mi actuar…”, con Marisa Herrera (por Yamila Musa)


(Marisa Herrera)

02/07/2020

Entrevistado por Yamila Musa

 

SERIE: VOCES DE AMÉRICA LATINA

 

En el camino que fuiste transitando durante tu carrera ¿podrías reconocer cuáles fueron tus aciertos y cuáles tus errores?

Desde una primera lectura en clave introspectiva y sin ánimo -aunque con cierto temor- a caer en un “lugar común”, se podría sostener que los errores también forman -en algún sentido- de los aciertos por el aprendizaje que conlleva. ¿Seríamos lxs mismxs si no hubiéramos tomado consciencia de los errores? ¿Es posible que haya errores que en su momento no fueron visto como tales y que con el tiempo -tiempo que aún no habría llegado- se los observara como tales? ¿Cuántos errores vistos como tales fueron hábiles para su reconversión en aciertos o, al menos, para tomar otros rumbos que hoy podrían ser entendidos de ese modo? Es en este marco crítico e interpelativo signado por la profunda interacción entre errores, aciertos y aprendizaje que ensayaré una respuesta plausible, siempre de carácter provisoria por esa posible reconversión futura.

Para alguien un tanto autoexigente que suele pensar y preguntarse más por lo que falta, lo que no se pudo y el camino por recorrer, me resulta más sencillo comenzar por los errores que involucra también a los silencios u omisiones. En esta lógica, el primer error cometido -que lo suelo explicitar en alguna que otra charla con estudiantes de derecho organizadas en su mayoría por agrupaciones estudiantiles- es el no haber militado en mi época de estudiante. El no haberme animado a colaborar en generar debates tan necesarios en un ámbito aún tan reaccionario, conservador y machista como lo es la Facultad de Derecho de la UBA; como lo son en general, las facultades de derecho.

En el plano más personal, hay ciertas características que pueden ser vistas como errores y virtudes -más que “aciertos”- a la par, como ser el “romanticismo” y el “apasionamiento desmedido. El primero, porque sigo creyendo que las instituciones pueden cambiar para bien, observo otras lógicas horizontales y sororas y después me doy cuenta que son infinitamente más patriarcales y expulsivas de lo que creía y, a pesar de ello, no me resigno a creer que pueden modificarse aunque sea de a poco, como parte de un proceso cultural de largo aliento y que si nunca se empieza o al menos se libra batalla hacia ese camino, jamás vamos a lograr que los cimientos se muevan, se deconstruyan y reconstruyan bajo otras lógicas absolutamente diferentes. El segundo, trae consigo la dificultad de poder evaluar y/o medir las consecuencias de ciertas decisiones, acciones u objetivos y, a la par, es lo que ha permitido mostrar con orgullo que le he puesto cuerpo, cabeza y corazón a varios debates que han sido centrales en la ampliación de derechos, es decir, en la inclusión de colectivos sistemáticamente discriminados o reformas legislativas que se han animado a poner en crisis el nudo gordiano de las desigualdades de género como son las relaciones de familia.

Un claro acierto -sin reconversión ni duda- es el haber renunciado al Poder Judicialpara terminar mi tesis doctoral gracias a una beca de la UBA, requisito ineludible para el ingreso a la Carrera de investigador(a) del Conicet en el 2007. Es que para dar ciertos debates y librar ciertas luchas hay que ser libre; este elemento jamás hubiera sido posible si permanecía en el Poder Judicial o me hubiera dedicado al ejercicio de la profesión que se está condicionado también por estar “del otro lado del mostrado” como se dice en la jerga popular, pero vinculada en definitiva “al mostrador” con lo que eso significa.

Si tuvieras que definirte ¿te identificas más como latinoamericana o como ciudadana del mundo?

Ni lo dudo, como latinoamericana. Me genera una satisfacción enorme definirme como latinoamericana, no por nada uno de los libros que marcó mi paso por la secundaria ha sido la obra maestra del recordado Galeano “Las venas abiertas de América Latina”. Soy profundamente latina, tanto en mis pensamientos como en mi actuar. Por algo siempre me generaba una extraña mezcla de bronca y pena ir a algún restaurante o “market” que está abierto las 24 horas en Nueva York -lugar al que he ido tantísimas veces porque mi hermana vivió allí por 25 años y hoy está de regreso- y atendía un latino -por lo general, mexicano- le hablaba en español y hacía ver que no me entendía. Me daba ganas de decirle: “Por qué escondés y renegás de tus orígenes, no te das cuenta qué forma parte de nuestra identidad, que es de las mejores cosas que tenemos, compartimos y nos une”. En todo caso, podría ser perfectamente una ciudadana del mundo mostrando con orgullo que soy latina.

¿Qué debería aprender América Latina de los Estados Unidos y qué debería aprender Estados Unidos de América Latina?

Qué difícil para responder en unos pocos párrafos. Acá sí que se juega el poder de síntesis con contenido. Voy por lo segundo porque me resulta más fácil señalar alguna de las tantas cosas que debería aprender Estados Unidos de América Latina. La espontaneidad. En general, la psico-socio-cultura yankee es más rígida, calculadora, estructurada y fría. Desde agendar con semanas de anticipación para poder ir a cenar con amigxs, hasta la imposibilidad de sacarle el pepino a la hamburguesa porque no saben como cobrártela; por decir, dos situaciones de la vida cotidiana que marcan un estilo que, en mi opinión, los aleja o atemoriza de animarse a la riqueza (término que reconceptualizo en clave afectiva en vez de económica tan propia de ellos) y la profundidad que significa sentir y transitar las relaciones sociales desde un lugar más apasionado y espontáneo.

Ahora vamos con la inversa. Qué debería aprender América Latina de Estados Unidos. No dejarse someter. No ser objeto de opresión; como así tampoco oprimir, ahogar, esclavizar, muy propio de una de las primeras potencias mundiales.

¿Considerás que América Latina sufre una secular explotación desde los tiempos de Colón hasta el presente y tiene las “venas abiertas” como refiere Eduardo Galeano en una de sus obras?

Juro que después de contestar la pregunta que se hizo más adelante advertí que aquí también se alude a ella. La dejo porque mi respuesta y, en especial, la anécdota es genuina y como tal, entiendo que debería quedar así. Justamente, por lo que se viene diciendo y citando la misma fuente de imaginación y comparación literaria, mi respuesta es absolutamente positiva. Como se dice, como muestra basta un botón. Cómo se extrañan esos pequeños/grandes gestos como fue el discurso del ex presidente Néstor Kirchner ante George Bush diciéndole NO al Alca… no por casualidad hace poco, el actual presidente Alberto Fernández recordó la Unasur y esa ¿utopía? de una gran “Patria Grande”. Esto se podría resumir en dos palabras claves, elocuentes e interdependientes: SOBERANIA y LIBERTAD.

Si pudieras tener la experiencia de cambiar durante un tiempo tu género y tu raza ¿lo harías? ¿Cómo te imaginas?

Mi primera reacción es Noporque soy de las que cree que no es necesario tener que vivir en carne propia ciertas experiencias para poder saber, conocer y escribir sobre ellas; si ello fuera así, de cuántas cosas no estaríamos habilitadxs a hablar, reflexionar e interpelar.

La segunda reacción sería SÍ, porque en esta búsqueda constante y sonante de una investigadora social por indagar sobre otros espacios, otras culturas, otras relaciones, otros saberes, cambiar el género (¿a uno no binario?) y la raza podría ser una muy buena experiencia/herramienta para seguir abriendo la mente cuan paracaídas en palabras de Einstein, hacia una sociedad menos hipócrita, más inclusiva; menos pacata, más amplia; menos discriminadora, más humana.

 

 

BIOGRAFIA – Marisa Herrera

Propuesta por el Estado argentino como experta independiente para integrar el Comité de la CEDAW (siglas en inglés de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer). Doctora en Derecho, Facultad de Derecho, UBA. Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Especialista en Derecho de Familia, Facultad de Derecho, UBA. Profesora Titular de “Derecho de Familia y Sucesiones”, Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Avellaneda. Profesora Adjunta con dedicación semiexclusiva de “Derecho de Familia y Sucesiones”, Facultad de Derecho, UBA. Directora de la Maestría en Derecho Civil, Facultad de Ciencias Jurídicas, Universidad Nacional de La Pampa. Directora de la Carrera de Especialización en Derecho de Familia, Universidad Nacional del Sur. Directora de la Carrera de Especialización en Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y Codirectora del Observatorio de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, Facultad de Derecho, Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Codirectora de la Revista de Interdisciplinaria de Doctrina y Jurisprudencia de Derecho de Familia, Abeledo Perrot, Buenos Aires. Integrante del equipo de redacción del Código Civil y Comercial de la Nación, en los temas correspondientes al área de familia, infancia y adolescencia. Directora e integrante de varios proyectos de investigación. Profesora invitada y conferencista en cursos de posgrado y/o eventos académicos. Autora de varios libros y artículos sobre la especialidad.

 

Yamila Musa

BIOGRAFÍA 

Yamila Musa nació en Villa María, ciudad de la provincia de Córdoba. Con sólo tres años, comenzó su formación en Declamación y Arte Escénico. Esto la llevó a proyectarse en la comunicación integral, por lo cual concretó sus estudios de Licenciada en Comunicación en la Universidad Nacional de Córdoba. Al finalizar su carrera universitaria se trasladó a la Capital Federal en búsqueda de nuevas oportunidades. Realizó diversos trabajos relacionados al sector de la cultura, entre ellos como Directora de Producción de la Película “La Invención de Borges” del Director francés Nicolás Azalbert. Actualmente es Periodista & editora de la revista The International Literary Quarterly,  y colaboradora de la Fundación Cineteca Vida.