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La Pascua, un articulo por Arzobispo Eric Escala, con la colaboración de Maja Dimitroff


Arzobispo ERIC ESCALA

26/04/2021

La Pascua, un articulo por Arzobispo Eric Escala, con la colaboración de Maja Dimitroff

Para nosotros los creyentes tiene un significado muy especial, es el triunfo de la vida sobre la muerte Jesús el Cristo, resucita para darnos vida eterna.

Nosotros lo vivimos después del llamado triduo pascual, jueves, viernes, sábado y luego la resurrección.

Cada día tiene un significado especial, algunos cristianos de distinta tradición me han dicho “Mi Cristo está vivo, yo no celebro la muerte de Cristo”.

Me parece justo, pero si no muere no puede resucitar, hay un misterio allí, debe cumplir con las profecías.

Como dijimos el jueves recordamos la institución de la Eucaristía, la institución del sacerdocio, lavamos los pies de los fieles y clérigos, también bendecimos los aceites y oleos e iniciamos el ayuno pascual.

El viernes nos concentramos en la cruz y en su muerte ya que como hombre debe morir pero como hijo de Dios,  el resucita estamos a la espera que esto ocurra.

Luego al entrar al sábado en medio de la vigilia recordamos la historia de la creación, la salida de Egipto, hasta llegar a cantar el Gloria porque Cristo nuestra Pascua ha resucitado.

Por supuesto que el domingo estamos alegres, pero no podemos solo celebrar que está vivo sin meditar su pasión y muerte.

Pero discutir sobre asuntos de fe no es algo que traiga muchas veces buen final, cada uno ve su tradición como válida y a veces no llegamos a buen puerto, es mejor ver lo que nos une, a lo que nos separa.

No por ser una fiesta religiosa significa que tiene el mismo sentir para todos.

Le pedí a varias personas me dieran su visión de la pascua y no tenemos el mismo punto de vista pero es bueno poderlo expresar.

Para Liliana Morales la pascua es un momento familiar, tiene su significado religioso pero le recuerda la unión, estar con sus seres queridos compartiendo la mesa.

En varios países esta fiesta tiene sus tortas características o en algunos casos como argentina los famosos huevos de pascua hechos con chocolate, aunque no en todos los países donde se reparten son iguales.

Para Luis Octavio Civo, es un momento con Dios, siente un llamado muy personal, hay inmanencia entre su persona y su creador.

Ana Mieres nos habla desde el amor entre Dios y el hombre, para dar vida a la humanidad sacrifica a su hijo unigénito, prometido desde el inicio de los tiempos, Dios cumple su promesa, es fiel a nosotros.

En Latinoamérica tiene una intrínseca relación entre el pueblo y el cristianismo, es por ello que hablar de Pascua significa hablar de la resurrección de Jesús.

También le pedí a Maja Dimitroff nos diera su experiencia, realmente muy interesante y amena.

 

Las Pascuas en Alemania

Las Pascuas son una de las fiestas cristianas más importantes de Alemania, junto a la Navidad. Sin embargo, cuando personalmente pienso en la Semana Santa, pienso sobre todo en una celebración familiar clásica y tradicional. Esto se debe a que nací en la antigua Alemania del Este, en la parte socialista de la Alemania dividida después de 1945. Allí sólo se bautizaba a muy poca gente y, por tanto, la Pascua no tiene un gran significado religioso para mí, sino que representa la primavera, los pastos verdes, las flores y los colores brillantes y los agradables feriados junto a mi familia y en el jardín de mis abuelos.

En los países de habla alemana, las Pascuas son especialmente popular entre los niños: pintan y tiñen huevos de gallina hervidos, que luego el llamado “Conejo de Pascua” (normalmente uno de los padres) los esconde junto con muchos otros dulces en casa o en el jardín familiar en los lugares más locos, a menudo entre flores de colores. Sobre todo cuando hay varios niños en casa, la búsqueda de huevos de Pascua se convierte en una auténtica competición para ver quién encuentra más. Al menos así fue con nosotros. Incluso en la edad adulta, mis hermanos y yo seguimos divirtiéndonos con la caza de huevos y, hasta el día de hoy, aunque sea para niños, no dejamos que se nos escape. Es un ritual maravilloso en el domingo de Pascua, en el que siempre pasa lo mismo en nuestra casa todos los años hasta el día de hoy: ¡El último huevo de color es siempre el más difícil de encontrar y a veces nos desespera! O el perro lo encuentra.

En Alemania y en mis recuerdos, la Pascua es básicamente una celebración muy colorida: por ejemplo, existe la costumbre de decorar ramas o pequeños árboles o arbustos en el jardín con huevos de Pascua pintados de colores. En muchas familias se sirven pasteles de Pascua con forma de conejo o cordero, y se sirven platos festivos especiales, como la carne asada o pescado. Muchos dulces son de chocolate con forma de liebre. Aquí, el conejo simboliza la fertilidad que viene junto con la primavera. Me encanta la Semana Santa porque después de un invierno largo y gris en Alemania – a menudo sin mucho sol – la vida, y por tanto los colores vivos, por fin despiertan de nuevo.

Como vemos hay muchas experiencias alrededor de un mismo hecho, lo bueno es poder compartir estas vivencias y nutrir con ellas a nuestro entorno.

Te invito a tomar un momento y ver qué recuerdos te trae la pascua y que significado deja en tu corazón.

Señor te damos gracias por la vida, por la familia que nos haz regalado, por los dones que nos haces llegar gracias a tu misericordia, te pedimos por todos aquellos que necesitan un milagro en sus vidas, para que puedan sentir tu grata compañía. Te lo pedimos en nombre de nuestro Dios y salvador Jesucristo tu hijo. Amen

 

 

Acerca de Arzobispo Eric Escala, Editor de Asuntos Cristianos (Christian Affairs Editor) de Interlitq:

Su Excelencia Reverendisima Eric Escala

Nacio el 15 de junio de 1973 en la ciudad de La Chorrera; Panama, hijo de Alexis Escala y Francisca Maria Gonzalez, menor de tres hermanos Alex y Carlos.

Casado con Silvina Indelicato, padre de Joselyn y Valentino.

Realizo sus estudios primarios en la escuela Leopoldo Castillo Guevara, los secunadarios en el colegio Pedro Pablo Sanchez y obtuvo su bachillerato en letras en el Instituto Justo Arosemena.

Sus estudios universitarios los realizo en la Universidad Nacional de Panama, obteniendo la licenciatura en Humanidades con especialidad en Filosofia e Historia.

Sus estudios teologicos los realizo en la Fundacion San Alberto en la ciudad de Bogota, Colombia y en el Moore College.

Es Doctor en Filosofia y en Teologia.

 

Maja Dimitroff es la encargada de la Sección de Asuntos Culturales de la Embajada de Alemania de Buenos Aires

 

Rainer Werner Fassbinder (por Hayrabet Alacahan)


Rainer Werner Fassbinder

 

Rainer Werner Fassbinder y su obra
Imprescindibles, vanguardistas, inimitables…
ambos sobrevivirán a cualquier apocalipsis…

Rainer Werner Fassbinder, director (44), guionista (50), actor (43), montajista (18), director de fotografía (3) y productor (12), supo crear y armó un mundo tan peculiar como sí mismo.

Casi tres meses antes del término de la Segunda Guerra Mundial, en el seno de una familia burguesa, de madre traductora y padre médico, nacía el 31 de mayo de 1945, en Bad Wörishofen, Baviera, Alemania.

Desde la separación de sus padres, cuando él tenía seis años, quedó con su madre, Liselotte Irmgard Pempeit (nombre de soltera) que llegó actuar en varias películas de su hijo. En otras ocasiones convivió con su abuela.

Su particular interés hacia el cine y el teatro lo sedujo desde su adolescencia, actividades en las que no tardaría en involucrarse con todo entusiasmo. Este joven despeinado, inconforme y rebelde venía elaborando una intuición creativa y artística como pocos.

A mediados de los sesenta empezó estudiar teatro en el Fridl-Leonhard Studio en Munich y se relacionó con el elenco de Action Theater que luego pasó a denominarse Anti-Theatre, en 1967 (ese período merece una nota aparte por su intensidad).

Entre 1966 y 1982 llegó a concretar 44 proyectos cinematográficos (41 largometrajes y 3 cortos), donde trató de reflejar todos los problemas sociales de la Alemania de post guerra: inmigrantes, lúmpenes, patrones, comerciantes,  burguesía, clase obrera, intelectuales y medios de comunicación. Sus argumentos trataban sin eufemismos y sin finales felices cuestiones centradas en drogas, alcohol, gays, lesbianas y homosexuales, mostrados en toda su filmografía con mucho respeto y delicadeza, jamás con la intención de hacer un cine gay.

Su cuantiosa obra, cargada de una absoluta libertad que le valió la reputación de ser el enfant terrible del Nuevo Cine Alemán, corriente de la que formaba parte de los principales integrantes, involucraba una vida desprolija combinada con su estética sin horarios, más vivencias nocturnas que diurnas, cruces de sexo con cócteles de drogas que, curiosamente, no se notaban en su ritmo y ética laboral, impecables a la hora de trabajar.

Cuando leyó por primera vez la novela Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin (1878-1957), no le gustó para nada la historia. Pero años más tarde cambió de opinión y quiso llevarla a la pantalla. Inclusive se hizo llamar por un período largo Franz Biberkopf como el principal personaje de la novela.

En 1980 presentó su tele film de 14 episodios “Berlin Alexanderplatz”. Una obra maestra absoluta. Hoy, la mayoría de las series que abundan conceptuadas como muy buenas, no llegan ni a los talones de este semejante e insuperable trabajo audiovisual.

Después de su muerte, en varios documentales y en otros tantos libros encontraremos entrevistas a los actores y actrices que tienen testimonios inquietantes con sus pro y contras, pero absolutamente todos se sienten orgullosos de haber sido dirigidos por él, entre ellos: Hanna Schygulla, Günther Kaufmann, Kurt Raab, Irm Hermann, El Hedi Ben Salem, Armin Meier, Ingrid Caven, Peter Chatel, Peer Raben,  Gottfried John, Ulli Lommel, Udo Kier, Harry Baer, Volker Spengler, Margit Carstensen, Brigitte Mira, Vitus Zeplichal, Barbara Valentin y su madre Liselotte Irmgard Pempeit que aparece con seudónimo como Lilo Pempeit.

Cada vez que actuábamos juntos era algo sumamente físico: él me jala, me hace volar en sus brazos, me rechaza, me derriba, me pone de rodillas, sus ojos en mis ojos hasta la eternidad; o al contrario, cada uno mirando para su lado, perdidos en la lejanía… Todo un alfabeto indirecto de gestos de amor”.  Hanna Schygulla

Fassbinder en su experiencia en el mundo teatral (entre 1967 y 1976 escribió 21 obras y dirigió 12 ) llegó a crear y desarrollar una compañía que integraban sus dos esposas, amantes de ambos sexos, su madre y varios de los citados arriba.

Él mismo actuó en varias de sus películas, incluyendo papeles protagónicos y con frecuencia no aparecía en los créditos. Como actor interpretó diferentes personajes en 43 películas bajo la dirección de Volker Schlöndorff, Douglas Sirk, Wolf Gremm, Ulli Lommel, Daniel Schmid, Peer Raben, Reinhard Hauff, entre otros.

Lo vi actuar por primera vez en Anarquía en Baviera. Todo el grupo Anti-Theatre me agradó. Era un conjunto que actuaba y se expresaba distinto de lo que se veía en otras obras teatrales. Era el cine en el escenario. Después de la función nos llevó para que viéramos su primera película “Liebe Ist Kälter Als Der tod / El amor es más frío que la muerte”. Todo el grupo estaba presente en la sala y en la pantalla. Lo que más me interesó no fue su manera de filmar, sino sus compañeros, el modo en que hablaban. Yo ya había estado cinco años en Munich y había viajado bastante por el país, pero gente como ésa no había conocida antes. ¿Eran artistas bohemios, pequeños burgueses, criminales, proletarios? ¿De dónde salieron todos a la vez y tan ávidos? ¿Cómo hizo para encontrarlos?  Volker Schlöndorff

Era hábil y capaz para producir tanto sus obras teatrales como sus películas, rápidamente y con presupuestos extremadamente bajos.

Creo que este grupo humano giraba, como los planetas alrededor del sol, en torno de este potente, turbulento, explosivo director. Él era como el centro de un sistema solar y ellos poniendo su mayor creatividad actoral y técnico ante sus indicaciones, ideas, propuestas y pedidos. En el mundo del cine es el único caso con tantas personas contradictorias entre sí, implicadas en un proyecto durante casi 15 años.

En 1970 se casó con la actriz y cantante Ingrid Caven y se divorciaron en 1972. La segunda vez, en 1979, se casó con la montajista Juliane Lorenz, quien preside la Rainer Werner Fassbinder Foundation desde 1992. Entidad que fue creada en 1986 por Liselotte Pempeit, madre de Fassbinder.

A pesar de sus dos casamientos, Fassbinder tenía relaciones con personas de ambos sexos y sin ningún prejuicio. Algunas de sus relaciones fueron muy tempestuosas. Algunos datos aseguran que dos hombres se suicidaron por amor a él.

Trabajó casi siempre con dos excelentes directores de fotografía: Michael Ballhaus y Xaver Schwarzenberger. Estos dos magos fueron extraordinarios ante las exigencias de un director sin concesiones.

Su admiración por Douglas Sirk (1897-1987) era ferviente, amaba su obra. Fue a conocerlo personalmente a Suiza, esa visita terminó en una amistad. Inclusive fue actor en el último corto de su maestro “Bourbon Street Blues” (1978).

A partir de las conversaciones con Douglas Sirk, surgieron las influencias y Fassbinder cambió mucho respecto de su primera etapa más artística influenciada por la Nouvelle Vague. Comprendió que necesitaba del espectador y no dudó salir en busca del público.

El día que murió Fassbinder yo perdí un amigo y Alemania ha perdido a un genio.

Su energía creativa y su vitalidad parecían indestructibles. Un constante flujo de películas y obras. Recuerdo el día en que conocí a Fassbinder hace doce años. Un grupo de jóvenes alemanes llegaron a mi casa en Lugano, Suiza. A modo de presentación dijo, “soy Fassbinder y un par de amigos”. Mi señora y yo tenemos recuerdos inolvidables de aquel encuentro. Hablamos de arte y literatura, de teatro y cine hasta altas horas de la noche. En algún momento yo mencioné el teatro clásico español y la extraordinaria productividad de Calderón de la Barca y Lope de Vega. Fassbinder de repente dijo: “Me gustaría ser tan prolífico como ellos”.

Por lo que sabemos, sus palabras no fueron solo una expresión de deseo. Este director de 37 años de edad nos ha dejado una increíble herencia de más de cuarenta películas. Su talento creativo, sin precedentes en la historia del cine, no encontró inmediatamente la aprobación que merecía. Las películas de Fassbinder se han considerado polémicas durante mucho tiempo y espero que sigan siendo así en el futuro, porque solo algo que puede sobrevivir al antagonismo tiene la fuerza de perdurar en el tiempo”.  Douglas Sirk

Su primer largometraje, “El amor es más frío que la muerte” (1969) fue recibido con gran ovación en el Festival de Cine de Berlín. “Katzelmacher” (1969) obtuvo cinco premios después de su estreno en Mannheim. El film giraba alrededor de  Jorgos, un inmigrante griego, involucrado con un grupo de vagos y tendenciosos xenófobos al mudarse a un barrio habitado por alemanes. Este contexto social, con personajes alienados y dominados por la opresión social, iba ser muy visible en la obra posterior del cineasta.

Curiosamente, justo antes de concretar estas dos películas, había decidido estudiar cine en la Escuela de Cine y Televisión de Múnich, que había comenzado la actividad educativa ese mismo año, 1967. Como no pudo aprobar el examen previo fue rechazado como alumno. Wim Wenders, otro cineasta alemán muy singular, que sí había logrado su ingreso a la misma escuela el mismo año, recordaba con asombro que seis meses después, mientras él seguía estudiando, Fassbinder ya había filmado sus primeras dos películas.

Te vi por última vez  durante el Festival de Cannes en mayo de 1982. Nos encontramos en el bar del Hotel Martínez, estabas pálido y bastante agotado.

Te hablé de la idea como a otros directores, que había montado una cámara en una habitación del hotel, donde cada cineasta individualmente diera su opinión sobre el futuro del cine. Luego vos con el cuestionario subiste a la habitación. Tu testimonio lo vi recién unos días después. Y cuando más tarde compaginé “Chambre 666”, ya habías fallecido. Pasaron 10 años desde tu muerte y desde entonces, todos vivimos esa pérdida que no quiere mermar, al contrario, también extrañamos las películas que hubieras rodado en ese lapso”.  Wim Wenders

Luego vendrían “Pioniere en Ingolstadt” (1971) y “Whity” (1971). Con “El frutero de las cuatro estaciones” (1972) logró un gran éxito inesperado, donde narra el patético retrato de un vendedor ambulante de frutas sin autoestima. Sumada su incapacidad de liberarse del dominio de su madre a la frialdad y celosía de su mujer, intenta ocultar su debilidad en el alcohol.

Angustia corroe el alma” (1974) fue otro éxito a nivel internacional. Fassbinder logra con magnificencia una historia de amor entre Emmi, una mujer viuda de 60 años y Ali, un inmigrante marroquí de 35 años. Se conocen por azar, se enamoran y se casan. La unión no convencional de la pareja produce un espantoso rechazo en su entorno familiar, amistoso y laboral. Unido a esto los prejuicios y el racismo que venía arrastrando la sociedad alemana de post guerra como el resto del mundo. Notable remake del film de Douglas Sirk, “All Heavens Allows” (1955) y una de las películas más conmovedoras de Fassbinder, con la extraordinaria actuación de Brigitte Mira (1910-2005).

Más tarde llegaría con inusual éxito “El matrimonio de María Braun” (1979), la historia relata el casamiento de una pareja en un momento muy hostil de la guerra, al poco tiempo él será enviado al frente de batalla y más tarde aparecerá en la lista de desaparecidos. Ella deberá sobrevivir entre bombas, ruinas, el mercado negro y la prostitución. De un breve amorío, quedará embarazada de un soldado norteamericano pero sin dejar de añorar a su esposo, esperando su regreso algún día.

Y así, desde “El amor es más frío que la muerte” (1969) comenzó a forjar un camino sin pausa e incontenible, hasta su última y magnífica “Querelle” (1982), basada en la novela Querelle de Brest del autor francés Jean Genet.

El argumento se nutre del personaje, un marinero llamado Georges Querelle, poseedor de una personalidad de atractivo irresistible sobre las personas que cruzan su camino, a quienes va sometiendo por su poder de fascinación y de seducción.

Ideó, creó y dirigió siempre acompañado por la mayoría del elenco del Anti-Theatre. Fue un artista, dueño de una mirada vibrante, de una intuición con la que atrapaba e impregnaba con emulsiones las emociones en todas sus magnitudes.

Creo yo, para comprender la idiosincrasia de Fassbinder y de sus películas, es imprescindible ver al menos una docena de ellas, logradas con una sensibilidad que no es la cualidad de muchos cineastas. Recomiendo algunas de ellas con su sello inconfundible: “Dioses de la peste” (1969), “El por qué de la funesta locura del Sr. R” (1969), “El soldado americano” (1970), “Atención a esa prostituta tan querida” (1970), ”La libertad de Bremen” (1972), “El frutero de las cuatro estaciones” (1972), “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” (1972), “Nora Helmer” (1973), “Martha” (1973), “Angustia corroe el alma”, “Effie Briest” (1974) “La ley del más fuerte” (1975), “Viaje a la felicidad de Mama Küsters” (1975), “Miedo al miedo” (1975, “El asado de Satán” (1976), “La ruleta china” (1976), “Solo quiero que me amen”  (1976), “Bolwieser” (1978), “En un año con trece lunas” (1978), “Desesperación” (1978), “La tercera generación” (1979), “Berlin Alexanderplatz”, “Lili Marleen” (1981), “Lola” (1981), “La ansiedad de Veronika Voss” (1982), “Querelle” (1982), entre otras.

Fassbinder sigue siendo el más grande director de cine germano. Cuando Alemania necesitaba películas para encontrarse a sí misma, allí estaba él. Ni siquiera los filmes de la nouvelle vague lograron otorgarle tanta presencia a Francia como Fassbinder supo darle a la Alemania de posguerra”.

—Jean-Luc Godard

Fassbinder filmó por toda Alemania, con una trayectoria cinematográfica muy valiosa y con un repaso exhaustivo de su país: sus problemas políticos, económicos y culturales, los desgastes ocasionados por la guerra, su porvenir, su historia, su sociedad, y la desazón del tiempo del que le tocó ser testigo.

Con Fassbinder nace el cine alemán de posguerra”, supone una visión profunda de lo que implicó la aparición del cineasta”.

—Henri Langlois

Mientras sus películas eran aclamadas y premiadas y su nombre circulaba entre los grandes del cine internacional, en su país no era tan popular ni querido. Era criticado y desmerecido por la sociedad alemana a raíz de sus argumentos duros con finales amargos. Ante estas reacciones, Fassbinder defendía su postura con mucha coherencia y sin temblar, ”Yo filmo lo que veo de la sociedad, lo que debe cambiar es la sociedad, no tendría sentido que yo disfrazara la realidad”.

Creo que era lo más provocador que podía hacer en una época en la que los alemanes querían borrar y lavar los muros. En lugar de eso Fassbinder les obligó a mirar los muros y las pintadas que había sobre ellos como si fueran los muros de una prisión”. Liliana Cavani

Fue uno de los directores que supo aprovechar muy bien el género melodramático, que se identifica por los derroches estilísticos, existenciales y susceptibles, donde Fassbinder sabía crear mundos extraordinarios con escenografías relucientes y expresivas bajo estallidos de colores.

Su legado fílmico demuestra una profunda sensibilidad hacia las clases más golpeadas socialmente: los trabajadores y los inmigrantes. Nunca disimuló su odio a la violencia institucionalizada.

Para despejar todas las dudas sobre su personalidad e ideología es imprescindible leer el libro Fassbinder por Fassbinder (un compilado de entrevistas completas de 1973 a 1982), editado por El cuenco de plata en 2018, Buenos Aires, Argentina, con el apoyo del Goethe Institut.

Sin descontar méritos a otros libros sobre Fassbinder, en este seremos testigos de sus pensamientos en vivo: en todas las entrevistas realizadas por distintos medios y periodistas, ante las mismas preguntas, sus respuestas van en la misma línea.

En la noche cuando apareció muerto en su departamento, muy cerca suyo encontraron un guión de una versión de Rosa Luxemburgo. No paraba de producir, ni en el momento de su muerte.

A los 10 días de haber cumplido los 37 años Rainer Werner Fassbinder murió por un paro cardíaco, ocasionado por interacción de somníferos y cocaína, el 10 de junio de 1982, en  Munich, Baviera, Alemania Occidental. Está enterrado en el cementerio de la Iglesia de San Jorge, Bogenhausen, Munich.

Hasta donde llega mi conocimiento y mi admiración por Fassbinder, siempre sostuve que la muerte de él no tiene ni parecido con la muerte de otros mortales. Para mí él era un volcán en permanente erupción dentro de su cuerpo, a la que su piel no pudo contener… y estalló.

 

Biografía – Hayrabet Alacahan

Hayrabet Alacahan nació en Armenia. Vivió su niñez y adolescencia en Estambul y en 1970 se radicó en Buenos Aires. Un apasionado del séptimo arte desde su infancia. Descubrió que el cine sería su mundo al hacerse socio del Cine Club Buenos Ayres en 1979. Tres meses después ya era un integrante más en la misma entidad. Abandonó su trabajo como dibujante de planos para dedicarse de lleno al mundo del cine. Su archivo personal reún datos sobre 100000 películas, 14000 biografías de directores y actores, una biblioteca de cine con 5000 libros, alrededor de 6000 afiches, 8000 fotos, 6000 diapositivas, casi 14000 títulos en formato digital y más de 2.000 títulos fílmicos en todos los géneros.

 

 

“Quarantine Diaries,” by David Garyan (Day 19)

Quarantine Diaries – Day 19
April 2nd, 2020

Trento, Italy

 

Hope

Well, the days keep on rolling—hopefully for not much longer. Sitting at home and contemplating life has broadened my perspective on what truly matters; however, not going to work, not talking to people (the general isolation from life) has at the same time built a long tunnel around my newly acquired insights. In other words, I was traveling in a tunnel and now I’m in another one; it seems like I see a tiny light at the end of it, but in the great wisdom of Metallica: “Then it comes to be that the soothing light at the end of your tunnel / Is just a freight train coming your way.” I certainly hope that’s not the case.

Frankly, I don’t really know what I’m talking about so let’s move on to something more concrete: Apparently, yesterday Italy recorded its lowest one-day death toll; this would be more encouraging if the article didn’t mention that it was “the lowest number since March 26th.” Ah, Italy … while I don’t have any words to describe my love for you, I do have some words to describe your willingness to shower praise on yourself too quickly and these words happen to be the following: March 26th? Are you fucking kidding me?

In more precise terms, the lowest one-day death total reported yesterday was “4,782 more coronavirus cases and 727 more deaths in the past 24 hours.” Congratulations, you’ve been conditionally accepted to Harvard; that’s all very good and well but now satisfy the other requirements to get in, fucking graduate, and then we’ll buy you a Maserati.

I don’t know why I’m so high-strung lately. When people are clinging to any shred of optimism that comes their way, I find every excuse to be pessimistic. I guess when you’re sitting in a self-imposed prison, there isn’t much use for hope; as I write this, I’m thinking of The Shawshank Redemption and Red’s response to Andy’s statement about the need to have hope in jail: “Let me tell you something, my friend. Hope is a dangerous thing. Hope can drive a man insane.” This paradox of seeing hope as something that causes more damage to the psyche than good has also been echoed by Friedrich Nietzsche in his book Human, All too Human.

Unlike traditional Greek interpretations of Pandora’s box, which saw the only thing remaining in the box (hope) as a blessing for mankind, Nietzsche believed that hope itself was just another evil that didn’t manage to escape before Pandora closed it; thus, Zeus left this last “evil” inside to ensure that man could still exist in a tarnished world; in that sense, for Nietzsche, “Hope in reality is the worst of all evils because it prolongs the torments of man.” Well, it’s good to know that you can count on Germans to make good cellmates and roommates—for the former it would help if you’re serving a life sentence; for the latter, going through a quarantine is quite enough. By the way, that’s Friedrich Nietzsche telling people he’s not a misanthrope—he just likes to self-quarantine when there’s no pandemic.

Tedious though it may be, I’m not done with pessimism and Germans; my favorite in this regard is Arthur Schopenhauer. Although he didn’t use the word “pessimism” anywhere in his most famous work, The World as Will and Representation, “hope” does appear and there’s plenty of pessimism (which I thoroughly enjoy and agree with) to be found whenever that word is used to indicate a longing for something.

Unlike Kant (I’ve also talked about him), whose concept of transcendental idealism posited that humans can’t know the true essence of objects (das Ding an sich—no, this isn’t a heavy metal band) because space, time, and causality aren’t part of the outside world, Schopenhauer believed that that the thing-in-itself did exist, but that it resided within each person—the manifestation of which was the will; the inner will, thus, resembled or perhaps even symbolized the world’s essential nature. Thus, according to Schopenhauer, we can, to some extent (though not completely) experience the true essence of the world, not just “perceive” it, as Kant thought.

Sounds kind of positive, huh? Wait a minute—don’t go anywhere just yet; like anything German, I haven’t talked about the pessimistic aspect yet, which is guaranteed to be there in anything related to German excellence, especially when that excellence is Schopenhauer’s philosophy. I mean look at the guy: He’s just eaten twenty-five Thüringer Bratwürste in one sitting and he still doesn’t feel like following the quarantine.

As you can see by my idiotic happiness in the picture below, I’m a Weißwurst man myself, which is why I bought six packs of the best average quality white sausages.

Anyways, getting back to the more boring side of German excellence, Schopenhauer believed that the will was always striving for something—whether it’s for survival or in expectation of something, the will is always in a state of eternal hope and desire. He stated that even plants have a will—a desire for movement, to grow, to extend themselves, to move upwards; it’s precisely this force generated by the will which Schopenhauer believed to be the cause of torment for man; the only things which are excluded from this curse are inanimate objects.

Thus, hope, ambition, and desire are at the heart of what cause human suffering; the only way to alleviate this torment, according to Schopenhauer, was to embrace the Eastern philosophy of renunciation: “The concept of freedom is thus properly a negative concept, for its content is merely the denial of necessity.” A great piece of art can also mitigate the effects of desire by allowing the viewer to fully enter a contemplative state whereby the complete devotion of our consciousness to the artwork has the power to make the will disappear “so long as the pure aesthetic pleasure lasts.” There’s no permanent solution, however; in other words, unlike in Eastern philosophy, the “enlightenment” only lasts so long as the engagement with the artwork does.

Nevertheless, pure perception can be achieved through contemplation, which according to Schopenhauer is the mark of genius for those who can enter such an enlightened state, which is based on renunciation of the will: “Thus genius is the faculty of continuing in the state of pure perception, of losing oneself in perception, and of enlisting in this service the knowledge which originally existed only for the service of the will; that is to say, genius is the power of leaving one’s own interests, wishes, and aims entirely out of sight, thus of entirely renouncing one’s own personality for a time, so as to remain a pure knowing subject, with a clear vision of the world.” Truly, I’m fascinated, and this is all good and well; however, where do you find art in a quarantine? Well, there’s answer for that, too: Listen to music; according to Schopenhauer, that’s the purest form of art.

Are we about done with art and the Germans? No, we’re not, actually. After reading this article, I’m not sure anyone takes art more seriously than people do in Berlin. Many great cities (I won’t mention any names, or will I?) talk about their artistic legacies, claim to encourage art, and attempt to bring even more artists to their streets, but when times are tough, which one of those cities really takes care of their artists? Paris? New York? Rome? Barcelona? Of course, it’s Berlin.

What other city besides a German one would set aside 500 million Euro for artists in this tough time? Indeed, talk is cheap and unlike the other so-called cultural capitals, only Berlin has really proven their belief in art as something truly essential. It’s not difficult for Parisians—just as an example—to put a plaque in front of Les Deux Magots, stating that so-and-so famous artist was here; it’s in the benefit of the business to do that. What city, however, cares about art to such an extent that they’re not only willing to support their famous living artists, but also their living artists who aren’t famous?

I visited Berlin last summer to do a CELTA course, and, to be honest, besides the WWII history, I didn’t think much of the city at the time. Besides the touristy sights, I also visited the German-Russian Museum, where the unconditional surrender of the German armed forces occurred on May 8th, 1945.

Another interesting out-of-the-way sight is the House of the Wannsee Conference, where the SS met to discuss the so-called Final Solution. Touring the premises, I could not help but notice the extreme contrast—the peaceful setting in which the house was located  (overlooking a beautiful lake) and what was discussed there.

Here I am in front of the Reichstag, which, at the time of the Soviet entry into Berlin, hadn’t been used for twelve years; the taking of it, however, represented a symbolic victory over the Germans.

Indeed, besides the amazing history, I wasn’t too impressed with the many young “artists” I saw, who weren’t so much concerned about art itself as they were about leading the artist’s lifestyle; in other words, an excuse to be wild and reckless—like a bunch of Rimbauds or Van Goghs who had never written or painted anything and weren’t interested in doing that either.

None of the people I met had actually accomplished much as artists and it didn’t seem like (at least to me) they were interested in their own creative development. Before I go any further—in no way am I trying to be arrogant by saying that I’ve accomplished a lot (I haven’t at all), but these so-called Berlin bohemians (who were really just hipsters) didn’t strike me as particularly interesting.

However, this recent news has made me realize how wrong I was about the city and about the artists who live there. I had forgotten the oldest truth in art: It’s easy to denounce and to dismiss an artist, but how many examples do we have of such people attaining fame later on? Indeed, it was precisely people like Rimbaud and Van Gogh—mocked and derided during their own time—about whom we speak today.

Although I myself won’t be on the receiving end of a five thousand euro check issued by the city of Berlin, I’m very happy to know that there are people in government who don’t just “talk” about the importance of art, but actually consider it important. Schopenhauer would indeed be proud of his people. In addition, measures like this are encouraging for all artists, even if they’re not directly benefitting from them. Someone has to care about art for people to make it; I hope I can continue doing that here.

All the way from quarantined Italy: I may seem crazy now, but in a month everyone here will be no different.

Until next time.

 

About David Garyan

David Garyan has published three chapbooks with Main Street Rag, along with a full collection, (DISS)INFORMATION, with the same publisher. He holds an MA and MFA from Cal State Long Beach, where he associated himself with the Stand Up Poets. He is currently studying International Cooperation on Human Rights and Intercultural Heritage at the University of Bologna. He lives in Ravenna.

 

 

Video/ Poetry and Solitude – Rainer Maria Rilke – Glimpses Into Existence Lecture 5

Video/ Once Upon a Time: The Brothers Grimm

 

Video/ Once Upon a Time: The Brothers Grimm.

This film’s full title is “Once Upon a Time: The Fairy Tale Land of the Brothers Grimm” and it is part documentary and part travelogue. It offers a history of Jacob and Wilhelm Grimm and their life’s mission to collect, compile and publish a series of books devoted to German folk tales which had been passed down by oral tradition over many centuries. The 200 stories they collected included those of Rapunzel, Hanzel and Gretel, Sleeping Beauty, Snow White, the Frog King and Little Red Riding Hood. The film shows the early life of the Brothers Grimm and the places they lived and traveled to in the course of their work. We see the landscapes that inspired the stories and hear readings from them on the soundtrack. There are puppet shows enacting some of the stories and reenactments of village rituals. This is a German film and was made sometime in the 1980s and distributed by German embassies and consuls.