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“Arresto domiciliario,” por Francisco Ardiles

 

Arresto domiciliario

Por Francisco Ardiles

Ayer tuve la oportunidad de revisar la última entrevista que le cedió a los medios impresos el sociólogo e historiador francés Alain Touraine (1925). Sinceramente les digo que después de leerla quedé completamente devastado. Eso no lo lamento sino que más bien lo agradezco. La lectura no me dejó vacío, todo lo contrario, me aclaró varias cosas que no terminaba de entender en su exacta dimensión, en este ambiente tan confuso y plagado de rumores, sobre el efecto simbólico que ha producido en la sociedad contemporánea, la cuestión del encierro, asociada a la pandemia del COVID 19.

Touraine más que hacer un ejercicio de valoración sobre la grave situación que estamos viviendo todos, porque en esto creo que es lo único que hoy en día podemos incluirnos todos, se concentró en develar las principales tergiversaciones que están divulgando los medios, para aterrorizar y confundir a la gente más de lo que está, y a fin de cuentas, garantizar que se mantengan todos encerrados. Hoy más que nunca, los medios de comunicación impresos, digitales y audiovisuales están ejerciendo su rol de quinto poder. Lo primero que el sociólogo francés dijo, fue que esta pandemia que está padeciendo la humanidad no es una guerra. Es todo lo contrario a una guerra, puesto que en una guerra, por principio, un ejército enfrenta a otro ejército que invade el territorio de un país. Hay gente luchando en el campo de batalla, matándose entre sí y gente trabajando, en el proceso de producción de las armas, alimentos y herramientas bélicas que necesitan los combatientes. Eso significa que para que haya una guerra es imprescindible que al menos dos grupos humanos luchen encarnizadamente hasta la muerte o la rendición final y muchas otras personas circulen a su alrededor. En las guerras el enemigo existe, no es un fantasma.

En la entrevista también afirmó con profundo pesar que el mayor problema de esta situación es que nos sorprendió en una de las peores recesiones económicas del tercer mundo, en un momento de migraciones generalizadas en el que, como sociedad humana, estamos más desorientados y desunidos que nunca. No tenemos fe, entusiasmos ni ideologías que nos den la ilusión de un camino a seguir, de un presente sostenible ni de un futuro provechoso. Estamos en un momento en el que ya no creemos en otra cosa que no sea el dinero y la productividad.

El mundo de hoy carece de líderes y referencias, y en su lugar no hay nada, solo tendencias de consumo superfluas que apenas duran dos semanas. En dos semanas no se resuelve una situación tan problemática como la del coronarivus. Eso significa lastimosamente que nada ni nadie goza de la confianza de la gente ni representa algún nivel de garantía para la sociedad. El Papa reza en la soledad de la plaza San Pedro rodeado de una escenografía de ciencia ficción shakespereana y los líderes del mundo primero mienten, luego subestiman la gravedad de la situación frente a la prensa para que no nos alarmemos, y después, cuando se enferman, y entienden que también son vulnerables, se encierran en sus casas tan despavoridos como nosotros.

Por su parte, los movimientos sociales se debilitaron de tal manera que no han logrado ocupar el lugar de estos líderes de cartón piedra, simple y llanamente porque ya no existen, o tomaron la forma de una minoría exclusivista, presentista y fundamentalista, que mira como enemigos potenciales a todos aquellos que no se le parecen. Y por  si esto fuera poco, hay que agregar que los actores sociales, políticos, mundiales y nacionales que eran referente sociales de las luchas de clase, brillan por su ausencia. De manera que lo que tenemos frente a nosotros el día de hoy, es la presencia fantasmal de un virus que va llenando los hospitales y las viviendas de personas enfermas, solitarias, indefensas y atemorizadas, y un grupo de ineptos sin ideas, dirección, programa, estrategia ni respuesta, que tratan de esconder de esta inundación detrás de un tapaboca.

Touraine explica que lo que más le impresiona de la actual situación es el vacío. Es decir, la ausencia total de orientaciones claras, de sentido, de ideas coherentes, prioridades, respuestas e incluso, intereses colectivos. Yo creo que tiene razón. Si uno se pone a ver con detenimiento lo que aparece reflejado en los noticieros,  panorama de apartamiento, fragmentación, indolencia y egoísmo que se ha develado en nuestros países es descorazonador. Todo esto supone que ese vacío no sólo se desprende del hecho de que no hay remedio, armas, ni vacunas disponibles contra la enfermedad, sino también de que estamos con las manos desnudas, encerrados, solos, aislados y abandonados a nuestra suerte por un sistema de salud mundial que no tiene suficientes pruebas de diagnóstico ni camas con respiradores para atender a los miles y cientos de miles de infectados que se van sumando a diario a la lista de infectados.

La única recomendación que se le ha dado a la sociedad mundial, en todos los idiomas posibles y por todos los noticieros, es que se mantenga encerrada en su casa hasta nuevo aviso. Esa solicitud, de obligatorio cumplimiento, por demás contradictoria, se impone bajo amenaza, y se cumple con relativo desacato porque es una disposición estatal imposible de cumplir. Los gobiernos que han decretado tal medida de aislamiento, saben que la mayor parte de las personas que habitan las ciudades y los pueblos de este planeta no tienen casa, ni agua, ni gas, ni servicio públicos a su disposición. Por eso, no es exagerado afirmar que hoy, como nunca antes, estamos en medio de un limbo sin fronteras, en una línea de sombra, reducidos a la nada y condenados a la inmovilidad, el anonimato, la incomprensión y la más absoluta soledad.  Así que en consecuencia, lo que al parecer nos queda es esperar, aguardar con mucha paciencia a que se desarrollen los acontecimientos a nuestro favor, en este no lugar del que no tenemos derecho a salir bajo ningún pretexto; y en el que permanecemos enmudecidos, en esta lastimosa situación de arresto domiciliario.

Sobre Francisco Ardiles

 

Francisco Ardiles

Video/ Turning the Pages of Paris – Lecture 1 – Paris of the Romantics

Video/ Turning the Pages of Paris – Lecture 1 – Paris of the Romantics.

Hugo, Dumas, Balzac and Eugène Sue. Eugène Sue’s Mysteries of Paris, describing the dark alley ways of the old Ile de la Cité, was the inspiration for the wanderings of Hugo’s characterJean Valjean in Les Misérables. Hugo returned again to the same area in his Notre Dame de Paris which was more a plea for the restoration of monuments that spoke of French identity than a romantic tale of love and woe. Balzac, who firmly believed that a person’s habitat determined his personality and career, also described the inner city area in the 100 or so novels he composed for the Comédie Humaine. This lecture explores the 1st – 4th arrondissements of Restoration Paris through the texts. This lecture was recorded on 7 March 2014.

 

Video/ Juliette Binoche on playing Strindberg’s Miss Julie

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Oscar winning French actress Juliette Binoche, who starred in The English Patient and Chocolat, has returned to the London stage after 12 years to play the eponymous role in Strindberg’s Miss Julie. She spoke to Newsnight’s Kirsty Wark about the difficulties of playing an aristocratic young woman who sleeps with her father’s valet on Midsummers’ night.

Video/ Marguerite Duras – Worn Out With Desire To Write (1985)

Video/ Marguerite Duras – Worn Out With Desire To Write (1985).

She was the sort of woman who spared neither herself nor others—and arguably qualifies as 20th-century France’s greatest femme de lettres. In this interview, the late novelist and filmmaker talks openly about the hardship and the romance of her childhood in French Indochina, sharing how this period haunted her life and shaped her work. Excerpts from her films and readings from her books by actress Elizabeth Rider and Duras herself—including The Lover, winner of the Prix Goncourt and translated into more than forty languages—bring to life those formative years in Vietnam.