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EL SINTHOME ES SUFRIR POR TENER UN ALMA [*] y otros artículos de Lic. Juan José Scorzelli

EL SINTHOME ES SUFRIR POR TENER UN ALMA [*]

Bien, comencemos por situar lo que en el comienzo de un análisis llamamos el padeciente, es decir la construcción de la posición del sufriente, del que consulta por su dolor o padecimiento específico. Unos días antes de dictar el Seminario 23, El sinthome, en las “Conclusiones de las Jornadas de estudio de la EFP” del 9-11-75, Lacan habla de “sufrir por tener un alma” y lo dice así: “no es inoportuno querer hablar de [la psicopatía] […] bajo el nombre de sinthome […] el sinthome es sufrir por tener un alma”.

 

PSICOPATÍA

En el diccionario etimológico vemos psicopatía y su definición: la palabra «psicopatía» está formada con raíces griegas y significa «el que tiene un padecer mental». Sus componentes léxicos son: psykhe (alma, actividad mental) y pathos (emoción, sentimiento, sufrimiento). Curiosamente, esta expresión que utiliza aquí Lacan “sufrir por tener un alma”, que remite a Santo Tomás y a la cuestión de lo que está adentro de cada uno, es decir lo individual y lo autónomo y luego la relación con Dios, con el todo, Lacan la pone en relación con el sufrir. Esto está bien desarrollado en el trabajo sobre nudos que realiza Félix Morales (1) y me parece pertinente para ubicar este primer momento en la dirección de la cura, es decir tenemos el padeciente, si así se lo construye, y el encuentro con un posible analista, si es que se puede pasar a la segunda fase. Esta segunda fase concierne al pasaje justamente de ‘padeciente’ a ‘analizante’ y de ‘posible analista’ a ‘analista’. Esta fase se caracterizaría por la posibilidad de la construcción del fantasma: S barrado, rombo o deseo de “a” ($<>a), todo entre paréntesis, lo que connota unidad, los paréntesis connotan unidad del fantasma.

 

FANTASMA NEURÓTICO Y PULSIÓN

En este punto debemos también aclarar que antes de poder construir el fantasma, lo que implica la relación del sujeto al objeto del deseo, lo que encontramos en la neurosis no es la relación del sujeto al objeto del deseo, sino la relación del sujeto a la demanda del Otro. Podemos así indicar que este pasaje del sujeto en relación a la Demanda, al sujeto en relación al objeto del deseo, lo llamamos desneurotización del fantasma, ya que la neurosis se caracteriza por ubicar la demanda (del Otro) en el lugar del objeto del deseo, siendo así, que la neurotización del fantasma puede escribirse de la siguiente manera entonces: sujeto barrado, rombo o deseo de D ($<>D), todo entre paréntesis también. Nótese que, si bien se leen de forma diferente, esta fórmula se escribe igual que la de la pulsión: ($<>D). En el caso de la pulsión, el sujeto barrado se lee como “localización del sujeto del inconsciente en el inconsciente”, ya que el sujeto tiene dos localizaciones, esta y la de estar entre significantes, efecto del significante; y la D puede leerse, como “el tesoro de los significantes” en la diacronía, tal y como figura arriba a la derecha sobre la cadena de la enunciación del grafo del deseo (ver grafo del deseo).

 

NEUROTIZACIÓN DEL FANTASMA ($<>D)

Ahora bien, entonces en la fórmula de la neurosis o neurotización del fantasma, la S barrada debe leerse como el lugar donde se localiza el hablanteser que porta la falla del Otro, y la D mayúscula, como la demanda del Otro, posicionada como objeto del deseo (falso objeto del deseo, claro), más bien podríamos decir, como aclara Alfredo (2), que más que un sujeto barrado, en esta posición de la neurosis de transferencia, se trata de un ‘yo barrado’ o ‘yo tachado’, que indica que se ha desplazado la falla del Otro hacia el yo, por la que este se encuentra en posición de minusvalía por ejemplo, impotencia, etc., en la que justamente carga sobre sí con la falla del Otro, velándola. En Lacan, lo importante es que la castración que el neurótico vela a través de ubicar la demanda en el lugar del objeto del deseo es la falla del Otro, en su doble vertiente, Otro encarnado y A/ (A barrado u Otro estructural). De este modo, vamos a coincidir con Alfredo en llamar cura de la neurosis a la efectivización de este pasaje, del fantasma neurótico al fantasma como tal […].

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*Fragmento de mi presentación en APOLa (Apertura Para Otro Lacan) México-Morelia, el 18-5-20, como ‘Preguntas en torno a la dirección de la cura’ (Actividad interna)

Ref.: 1. Félix Morales, Anudarse á la Lacan». Letra Viva.

  1. Alfredo Eidelsztein, “Las estructuras clínicas a partir de Lacan volumen II”.

-Jacques Lacan, Nota italiana de 1973, conocida también como Nota a los italianos, en “Otros Escritos”, ed. Paidós.

 



¿NARCISISMO, FUENTE DE AMOR Y ESCLAVITUD? O ¿ALIENACIÓN, RIVALIDAD Y DOMINIO? [*]

«Representémonos al yo como una red de neuronas bien investidas…» (1)

Dos concepciones teóricas distintas con respecto al Yo se definen en esta oposición: Por un lado, el Yo de ‘Introducción del narcisismo’ (Freud, 1914 ), como objeto de amor, unificante de las llamadas pulsiones autoeróticas, y esclavo de las tiranías de la realidad, el Ello y el Superyó, por el otro un Yo en posición de dominio, alienado (Alienación imaginaria: El ‘yo es otro’, finalmente una suma de identificaciones), sujeto a la rivalidad imaginaria: ‘el otro o yo’ o lucha de puro prestigio, más que fuente de amor.

 

UN AMOR NARCISISTA

El amor yoico en Freud sería entonces un amor narcisista, en tanto ama al otro como a sí mismo. Lacan plantea lo contrario, es decir una relación con el otro (en este plano imaginario), en rivalidad y tensión,ya que en el estadío del espejo es el otro el que aparece completo, con todos los atributos y el yo en posición despedazada, castrado con respecto a la completud de la imagen. De esta manera en Lacan, no serían superponibles el estadio del espejo y el narcisismo.

 

LOS DOS YOES EN FREUD

A la vez, debemos distinguir dos Yoes en Freud: el yo de 1895 («Proyecto de ‘una psicología para neurólogos»), en tanto lo presenta allí como una red de neuronas bien investidas’ o ‘grafo’..Lacan aprecia este modelo en el sentido de un planteo en red, tal como se presenta en su trabajo con los significantes como redes de significantes, lo que se verifica en el esquema del grafo del deseo.

 

LA INTRODUCCIÓN DEL NARCISISMO

Por otra parte, tenemos el Yo de la Introducción del narcisismo de 1914, que es el que venimos trabajando como ‘un nuevo acto psíquico’, tal como lo dice Freud, allí donde el yo se ofrece como objeto de amor de las pulsiones, que luego tendrá en los ‘objetos’ del mundo sus representantes. En este caso tendremos un amor básicamente narcisista.

 

DAR LO QUE NO SE TIENE

El amor en Lacan aparece ligado a la falta, y no al tener, resaltado en su famosa frase ‘Dar lo que no se tiene…» que tiene su origen en la teoría del Don de Marcel Mauss. Como último detalle recordemos aquí que Freud trabaja con objetos tridimensionales, como el cuerpo 3D, del que partirían las pulsiones, etc. La reescritura del psicoanálisis por parte de Lacan se realiza en la dimensión 2D. Así sus concepciones: objeto a, significante de la falta del Otro, sujeto, Ideal del Otro, significado del Otro, el deseo es el deseo del Otro, el inconsciente como Discurso del Otro, etc, pertenecen al espacio bidimensional.

 

EL HUEVO O EL TORO

En el centro del huevo freudiano (Yo, superyó, ello) se encuentra el Yo, en ese exacto lugar Lacan ubica un agujero, convirtiéndolo en la figura topológica del Toro.

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*Apuntes de lectura sobre el libro de Alfredo Eidelsztein «No hay sustancia corporal».

  1. «Proyecto de una psicología para neurólogos».



¿EXISTE EL DESEO DE MUERTE? [*]

Hay un interesante debate proveniente de una cita de Lacan, donde parece decir de la existencia de un deseo de muerte como tal, estructural, que conectaría fácilmente, desde alguna lectura, con la llamada por Freud, pulsión de muerte, que avalaría incluso una tendencia suicida originaria.

 

LO QUE ESTABA ANTES

Veamos la cita en cuestión, es de «Función y campo del habla y del lenguaje», Escritos 1. Dice así:

«Por eso cuando queremos alcanzar en el sujeto lo que estaba antes del juego serial de la palabra [Fort-da, u otras] y aquello que es primordial al nacimiento de los símbolos, nosotros lo encontramos en la muerte de dónde su existencia toma todo aquello que tiene sentido. Es como deseo de muerte en efecto que él se afirma para los otros; si él se identifica al otro lo es coagulándolo en la metamorfosis de su imagen esencial y todo ser allí no es evocado más que entre las sombras de la muerte». (1)

 

ANTES DE LA PRIMERA REPETICIÓN

Recordemos en principio que aún Lacan no tenía conceptualizado al Otro en esta época (lo introduce formalmente en el seminario 2). Lacan se pregunta sobre el estatuto del sujeto antes de la primera repetición, antes de la repetición del primer par de significantes (S1/S2). Así entonces, este ‘deseo de muerte’ es en relación al otro imaginario del estadio del espejo, es deseo de muerte del otro, en el marco de la agresividad imaginaria con ese otro.

 

EL DESEO DE MUERTE DEL otro

El punto es que ese otro de la agresividad imaginaria especular, es uno mismo, debido a la identificación al otro (alienación imaginaria), por lo que termina siendo suicida, ya que el otro es también uno mismo. Por lo tanto, no es deseo de muerte como tal, del sujeto mismo, es el deseo de muerte del otro a partir de la tensión agresiva a-a’ especular. El ejemplo de Narciso nos clarifica.

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*Apuntes de lectura sobre: *»Complejo de Edipo y metáfora paterna», A. Eidelsztein, 1998.

  1. Función y campo.. Pág. 307.

Imagen: «Duelo a garrotazos o la riña», Francisco de Goya.



EL DISCURSO DEL ODIO

«Cada ser humano en particular queda de hecho atado, queda atado por cuanto vive en constante interdependencia funcional con otras personas, es un eslabón de la cadena que ata a otras personas, y cada una de estas otras personas es -directa o indirectamente- un eslabón de la cadena que lo ata a él. Estas cadenas no son tan visibles y palpables como las cadenas de hierro; son más elásticas, variables y alterables, pero no son menos reales y, con toda certeza menos firmes…» Norbert Elias (1)

LA DESTRUCCIÓN DEL OTRO

El discurso de odio es hermano del racismo y de la destrucción del otro/Otro. Pretende fundar sus raíces en el cuerpo biológico (pulsiones orgánicas), resalta el individualismo y conduce al nihilismo. Desea el exterminio de la diferencia, la supresión de la división del sujeto y la consolidación del yo («yo soy yo, vos sos vos»).

LOCURA

Una porción de locura desatada que puentea el lazo social (definimos así a la locura), que impone la ley del corazón (Hegel): «mi ley es la que vale por sobre la de cualquier otro», y se asienta en la posición del Alma Bella: «yo no tengo nada que ver con lo que me sucede y de lo cual me quejo» [sin que esto implique, para nuestro psicoanálisis habilitar el tema de la responsabilidad subjetiva, propia del ámbito jurídico, pero no del sujeto dividido].

NO SE TRATA DE PULSIÓN DE MUERTE

No se trata para nosotros de ninguna pulsión de muerte o sus derivados, ya que allí nuevamente fundaríamos su razón en el cuerpo orgánico, en un ser biológico supuestamente ‘natural’, manantial de las pulsiones, ese aspecto irracional presente en Hobbes o en las masas de Le Bon, que hay que controlar o acotar para que no corrompa la supuesta moral individual del sujeto .

UN TEMA CULTURAL

Lejos de ello, es un tema cultural, cuya primacía está en el lenguaje y en las consecuencias del juego significante en la maquinaria estructural del sujeto. Nuestra cultura desprecia el «entrelazamiento de las personas» (al decir de Norbert Elías), la immixión de los sujetos (Immixion de Otredad), y acentúa el valor de lo «propio», lo individual-singular (único e irrepetible) por encima de lo particular (que, como los dedos a la mano, son «partes» del Otro).

EL ODIO ES RACISTA (2)

El odio es racista, servidor de un discurso amo transformado en capitalista, rechazante de la castración y del amor. No podríamos decir que ‘alguien’ es el autor de este estado de cosas, sino que Eso habla en nosotros efecto de una época. Esto no implica abandonar un trabajo de fuerza contraria (al sentido común), lo que implica una ardua tarea deconstructiva de prejuicios y de todos los elementos considerados ‘naturales’, universales y eternos.

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1.»La sociedad de los individuos: ensayos, Barcelona, Península, 1990.

  1. Nota: ‘EL ODIO ES RACISTA’, cuando se lo extrae de una cadena donde ningún significante es nada en sí mismo sino que necesita de otros para significar algo. Es lo que sucede cuando se eleva cualquier significante al valor de Ideal del Yo (Ideal del Otro, en Lacan).

Imagen: «La guerra de voluntarios», Bernhard Heising.



EL CALDO ESTÁ SERVIDO [*]

«Es habitual el empleo de términos como ‘individuo’ y ‘sociedad’, el primero de los cuales remite al ser humano particular , como si este fuese un ser que existe aislado, en sí mismo…» Norbert Elias (1)

 

A PARTIR DEL OTRO

Creo que el análisis podríamos hacerlo desde el contexto, a partir del Otro, no del individuo, que es justamente el eje del que parten Freud y Le Bon, con teorías fuertemente individualistas. Allí la masa es un descomponedor del individuo… Cómo si este tuviese una esencia moral diluible en la masa. Lacan encuentra mejores salidas acorde a su enseñanza: por ej. Que no hay sujeto sin Otro y ofreciéndonos (ya desde el sueño de inyección de Irma, y más tarde la precisión de la Immixión de Otredad, en la Conferencia de Baltimore, en 1966)…. Indicando que al sujeto se entra desde el Otro. La caracterización del Otro es central entonces.

EL GOCE NO ES INDEPENDIENTE DEL SIGNIFICANTE

En nuestra cultura occidental (patriarcal y judeocristiana), que se presenta como individualista, sustancialista, biologicista y de tiempo presente… (Característico del neoliberalismo y el posmodernismo)… Debe ser analizado. El goce no es independiente del significante, es su efecto, por lo tanto analizable, dialectizable y castrable (Miller lo ubicaría como no dialectizable y no castrable). Hay mejores autores que Le Bon para salir del Individualismo freudiano… Marcel Mauss,(1872-1950) por ejemplo, citado por Lacan en diversas oportunidades (teoría del Don, el potlatch, etc.)… O Norbert Elias (1897-1990), con su concepto de ‘entrelazamiento‘ para la sociedad de individuos… *Algunos de ellos contemporáneos a Freud, por otra parte.

EL SUJETO ES PARTE DEL OTRO

No es casual la inclinación freudiana por estás teorías (Le Bon, Schopenhauer, afines a posturas individualistas). El sujeto (no el individuo), es parte del Otro, es particular, no singular (de singularis, voz latina), único en su tipo o especie, infrecuente, anómalo, sorprendente… (Solo en la psicosis en relación a las suplencias por ausencia de metáfora paterna, lo singular se presenta), lo que se opone a la propiedad de «Immixion», postulada por Lacan: no hay sujeto sin Otro (hay distintas posiciones sobre todo esto claro)… El caldo para la ultraderecha está servido.

Jjs.

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*[Comentario a propósito del escrito «Vociferación», de Graciela Brodsky.

  1. «La sociedad de los individuos» (reúne artículos de 1939-50-87)

Imagen: Marta Badano, obra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



EL ESCORPIÓN Y LA TORTUGA

[Una teoría de la naturaleza impropia para los hablanteseres] [*]

“Es lo que hace que la ontología, dicho de otro modo, la consideración del sujeto como ser, la ontología es una vergüenza […]. J. Lacan (1)

LO SIENTO, ES MI NATURALEZA 

Hay un tema muy complejo aquí, digno de un debate, sobre todo en nuestro Occidente posmoderno, neoliberal e hiperindividualista, que es la cuestión, para nosotros, los hablanteseres, de los postulados que se desprenden de esta fábula en relación a la naturaleza o la esencia del sujeto. Dichos postulados son los que se relacionan inmediatamente con aquello que llamamos Ser -a partir fundamentalmente del pensamiento griego- ya que ‘ser’ es solamente un verbo, una partícula copulativa que, por una maniobra sobre el lenguaje, deviene esencia o sustancia fundamental. 

[En la fábula, el escorpión termina picando a la tortuga que, tras algunas desconfianzas, había aceptado ayudar al escorpión a cruzar el río. Éste finalmente la pica antes de llegar a la otra orilla, y frente a la pregunta de la tortuga, éste le dice antes de hundirse también: “lo siento, es mi naturaleza”. 

PARMÉNIDES

Hemos tratado de revertir este asunto de muchas maneras (la historia de la filosofía es pregnante en la pregunta por el Ser) pero es difícil de combatir. De algún modo, dada la importancia que tiene el asunto del Ser en nuestro ámbito cultural Occidental nos cuesta salir del pensamiento parmenídeo: ‘el ser es, el no ser no es’. Lo que se revela en los típicos dichos que lo reflejan:  ‘las cosas son como son’, ‘es lo que es’,  ‘yo soy yo’…  o tantos otros que aluden a la misma definición. La petrificación del ser sin dialéctica, servidora, por otra parte, del llamado ‘discurso del amo’, discurso promovido por Jacques Lacan en sus cuatro discursos: del amo, del histérico, del universitario y del analista, en el que un Significante (escrito S1),opera ocluyendo, tapando la división original del sujeto: su falta en ser

FALTA EN SER

Para nosotros, más cerca de Heráclito que de Parménides, en verdad no hay ser sino falta en ser. Lo que sí se produce a veces, es una especie de suplencia de ser, ejemplo de ello son las identificaciones que, cuando son muy fuertes, se tornan muy difíciles de dialectizar. Las locuras (no las psicosis que obedecen a otro problema), las psicopatías, etc., dan cuenta de este asunto, producto de identificaciones pétreas, o de otras circunstancias que operan como respuestas del sujeto al Otro (familiar, social, cultural), tal como se aprecia también en los fanatismos de cualquier tipo.

LA PENA DE MUERTE

De hecho, la época del individualismo (moderno, en este caso), ya fue diagnosticada por Hegel (1) quien abordó el tema de la locura a través de las figuras del ‘alma bella’, el ‘delirio de infatuación’, la ‘misantropía’ o la ‘ley del corazón’, y que fue retomado por Lacan como su doctrina de la locura.  En síntesis, la teoría que tengamos sobre estos asuntos incidirá de manera contundente sobre la forma de pensar el lazo social -las relaciones con los otros- y sus consecuencias: No es lo mismo concebir al otro, o a uno mismo (hay que cuestionar inclusive esta concepción del Uno mismo, de la mismidad)  como individuo, cerrado como una bola o partícula, con exterior e interior, que concebirlo como sujeto dividido entre significantes, como asunto, tema o materia, producido “entre” parlanteseres. [Lacan usa la palabra francesa parlêtre] en el sentido de seres producidos por el habla y denominados ‘existencias’ sin consistencia tridimensional. Por otro lado, no olvidemos que la teoría-hipótesis de un supuesto ‘ser-esencia’ en el otro, a la manera de ‘este Es así y nada lo cambiará’, es la base constitutiva de los racismos, las xenofobias y de la mismisima pena de muerte.

IDENTIFICACIONES FÉRREAS

Creo que debemos intentar despojarnos, en lo posible, de esta cosmovisión, ya que nuestros propios prejuicios pueden empujar al otro a fijarse justamente en una determinada posición, a partir de cómo lo seguimos nombrando, pensando, tratando. Es un tema complejo que hay que resolver sin ingenuidades porque las identificaciones congeladas, petrificadas, que evitan pasar por el campo del otro/Otro, remiten muchas veces a las locuras, dependiendo de la mediatez o inmediatez de las identificaciones.

“El momento de virar lo da aquí la mediación o la inmediatez de la identificación, y para decirlo de una vez, la infatuación del sujeto” [J. Lacan, ‘Acerca de la causalidad psíquica’. Escritos 1.]

TEORÍA DEL CAMPO

Sin embargo, desde la ‘teoría del campo’, el contexto determina las jugadas mucho más que las partículas que lo forman. Lo que se resumiría en: X o cualquiera no es en sí mismo, sino en función del campo que lo determina. En resumen, solo la presentación de una teoría no individualista que rompe o ataca una concepción del sí mismo independiente del contexto y del Otro. 


 

*Los acontecimientos producidos en Francia en estos momentos (Jun.-Jul. 2023) dan cuenta, en parte, de los problemas de las identificaciones y del tratamiento del otro/Otro en tanto ‘ser’. Esto se presenta también en la teoría nazi sobre la identificación: los otros son la ‘infección’, lo que hay que eliminar. 

 

Datos bibliográficos: 

1.”Fenomenología del Espíritu”, Hegel, G.W. F. 

2.La locura, es abordada por Lacan en: “Acerca de la causalidad psíquica”, “Agresividad en psicoanálisis”; “Función y campo del habla y del lenguaje en psicoanálisis”, “Posición del inconsciente”, y otros textos. 

3.”Las estructuras clínicas a partir de Lacan” Volumen I, Letra Viva. Alfredo Eidelsztein. / “Formalizaciones matematizadas en psicoanálisis” Seminario Apertura La Plata, 2006. Alfredo Eidelsztein, y otros textos.  




Alexandre Koyré

 

Teoría contra teoría*

 

«Ahí reside la revolución filosófica de Schelling: no se limita simplemente a oponer el dominio oscuro de las pulsiones preontológicas, o lo Real innombrable que nunca puede ser totalmente simbolizado, al dominio del Logos, de la Palabra articulada que nunca puede «forzarlo» totalmente (como Badiou, Schelling insiste en que siempre hay un resto de lo Real innombrable, el «resto indivisible» que elude la simbolización)… La clave auténtica de la «locura» no es por tanto el exceso puro de la Noche del mundo, sino la locura que supone el paso a lo simbólico, la imposición de un orden simbólico sobre el caos de lo Real. » Slavoj Zizek.(1)

 

EXPERIMENTUM MENTIS

Un texto para reflexionar, tal vez de manera inversa. En principio, debemos decir que  son teorías y no verdades absolutas, terminales. Así como la física de Newton tuvo que soportar una nueva teoría (Einstein, la relatividad) que mejoraba los impasses de la teoría anterior, cada teoría tiene el tiempo que dura su potencia, hasta que otra (supuestamente superadora) venga a ese lugar. Se trata finalmente de: teoría contra teoría. A  partir de Galileo y su ‘experimentum mentis’ (experimento mental), ya no se parte exclusivamente de la experiencia sensible (Aristóteles), que dé garantía sobre determinadas elaboraciones conceptuales, y sobre todo dentro de la física moderna (cuántica, etc., aquella que Einstein rechazaba porque allí sí, Dios juega a los dados). Ya no es el experimento (luego puede haberlo, o no) lo que certifica cualquier teorización científica, sino su coherencia interna y su contrastación con otras teorías.

LA OPERACIÓN DE LACAN

La operación de Lacan sobre el psicoanálisis va en esa dirección: “no hay realidad pre-discursiva”. Es decir, en el principio está el Otro y el significante, aportando una teoría de lo real muy afín al de la física moderna, opuesto a lo planteado aquí por Zizek (un gran autor). Lo real de Lacan (que toma su definición de Koyré, su maestro también) es lo imposible, no algo que esté allí para simbolizarse, sino que pertenece al campo interno de la simbolización: sus impasses. Por ej: «es imposible que las paralelas se corten» que luego, para una nueva topología se convierte en: «es imposible que no se corten, en el infinito». Para eso se necesitó la creación de una novedosa topología de superficies bidimensionales (banda de Moebius, botella de Klein, cross-cap, toro, etc) Por tanto, la ciencia avanza de imposible a imposible, de manera teórica, abstracta, que luego puede dar lugar a experimentos, o no.

HIPOTÉTICO DEDUCTIVISMO

Únicamente las teorías son refutables por teorías mejores, siguiendo la línea epistemológica de Popper. Lacan trabajaba hipotético-deductivamente. Lo real de Lacan no es algo fuera del discurso que hay que simbolizar, sino un efecto, un impasse del mismo trabajo significante. Lo real aquí es efecto del significante, depende de él (definiendo significante como lo que no significa nada, salvo en relación a otro/Otro significante). Es por esa razón que se puede trabajar con lo Real desde el significante, no siendo prediscursivo (“No hay absolutamente ninguna realidad prediscursiva, dice Lacan).

ANUDADOS

Hay distintas teorías de lo real, incluso en ciencias. Lo interesante es que, cuando Lacan dibuja el enlace borromeo de tres, ubica en lo real la ex-sistencia y allí escribe ‘vida’, justamente por lo imposible de definir qué es la vida. Pero ese mal llamado ‘nudo’, es un enlace de tres registros y no se puede tomar ninguno por separado. No es entonces un real por fuera de lo simbólico y lo imaginario, sino que están anudados. Se habla del gozo como si equivaliera a lo Real, pero no es así (al menos en la teoría de Lacan). El ‘goce, no sería aquí entonces lo no dialectizable o no castrable, etc. (que es la vía que elige Miller para plantear el goce o mejor dicho ‘gozo’), sino que, al depender del significante, el ‘gozo’ es dialectizable, no perteneciendo al campo de lo Real. Siendo errónea la mención ‘lo real del cuerpo’ (ya que el cuerpo es Imaginario), o ‘lo real del gozo’, ya que ambos dependen del significante y por lo tanto son transformables.

LO REAL

Lo real aquí no es res extensa como la carne y el hueso, o las cosas tridimensionales del mundo, ni lo que no se puede decir (Lacan critica lo inefable, pero no dice que no exista, sino que, si es inefable, ¿para qué ocuparnos de ello?). Los imposibles entonces no son fijos, dependen de las variaciones de los impasses teóricos. Son distintas teorías sobre lo real: en una, lo real es como lo que Freud llamó pulsión de muerte, que una vertiente lacaniana transformó en goce del cuerpo o lo real del goce. Pero para Lacan el cuerpo no es real, sino imaginario: así lo escribe en el enlace borromeo de tres (Simbólico, Imaginario, Real), aquí lo Real es lo imposible lógico matemático, algo interno al propio orden simbólico y no por fuera de él.

UNA TEORÍA NO INDIVIDUALISTA

Hay mucha confusión en estas cosas, pues remiten a puntos de partida epistemológicos distintos. Freud se decía inductivista y quería ubicar al psicoanálisis del lado de la biología como modelo de ciencia. Lacan es deductivista, partía del lenguaje y no de la cosa sensible, 3D.  Su inconsciente (el de Lacan) no estaría ‘dentro’ del individuo, como planteara Freud (el huevo freudiano: Yo-Ello-Superyó, que delimita interior de exterior es un ejemplo de ello), sino estructurado como un lenguaje y, según su fórmula: el inconsciente es el discurso del Otro. No se trataría entonces de una teoría individualista, sino en Immixión de Otredad (No hay sujeto sin Otro) (2).

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*Comentario que realicé a propósito de la locura y lo real en Zizek, en una publicación de Daniel Freidemberg en su muro (FB), a partir de una cita de Slavoj Zizek.

  1. Anexo: La locura (el otro ítem que menciona Zizek en su texto, en este sentido y en Lacan, es tomada desde las elaboraciones de Hegel y tiene que ver con las identificaciones, con las identificaciones directas al Ideal sin pasar, es decir, puenteando, el lazo con el Otro, el lazo social. Lacan la llama ‘…nuestra doctrina de la locura’ «Subversión del sujeto y dialéctica del deseo» Escritos 2.
  2. Esta expresión se deriva de una presentación de Lacan en Baltimore (EEUU), en 1966. «Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine que non de absolutamente cualquier sujeto» [Traducción de Leonel Sánchez Trapani, en la Revista Acheronta.

Referencias de lectura: S. Freud, J. Lacan, A. Eidelsztein, ‘Otro Lacan’, ‘El origen del sujeto en psicoanálisis’, y otros textos que responden al PIC de Apola, [Apertura para Otro Lacan. PIC: Programa de Investigación Científica].



Individualismo o entrelazamiento

«Existe hoy en día un modelado de la autoconciencia muy difundido que induce a la persona a sentir y pensar: ‘Estoy aquí, completamente solo; todos los demás están ahí afuera, fuera de mí, y, asimismo, cada uno de ellos recorre su camino con un interior que es él solo, su verdadero yo, y con un disfraz, exterior, que son sus relaciones con otras personas» Norbert Elias (1)

 

EL HOMBRE LOBO DEL HOMBRE (2)

Hay muchas confusiones en este punto: Freud, siguiendo a Le Bon (3) con la masa, y a Hobbes con el ‘hombre lobo del hombre’ (aunque esta cita no es de Hobbes y está inconclusa), opone masa a individuo, observando que la masa destruye al individuo, lo aliena, digámoslo así, reduciendo sus capacidades, su moral, etc. Es una teoría que parte de la creencia en un individuo sin Otro, como si hubiera algo esencial en el sujeto, una esencia que la masa destruiría.

 

SI EL SUJETO NO ES SIN OTRO

Si seguimos otra lógica, si el sujeto no es sin Otro o «el Otro está de entrada», tal oposición se diluye totalmente. Partir de un esencialismo prístino que la masa corrompería (aunque claro también se le añade su lado oscuro con la llamada pulsión de muerte), nos retrotrae a un individualismo que deja de lado la constitución propia del sujeto si la tomamos desde la teoría del significante que propone, por ejemplo, Lacan: el sujeto es lo que un significante representa para otro significante, o sobre el deseo como deseo del Otro, o del inconsciente como discurso del Otro, es decir no hay sujeto sin Otro. Temas, creo yo, sumamente importantes para una teoría política emancipatoria no individualista.

 

MARCEL MAUSS Y NORBERT ELIAS (3)

Autores como Marcel Mauss o Norbert Elias se han ocupado extensamente de este tema (autores, por otra parte contemporáneos de Freud, pero contrarios en este punto al individualismo freudiano). La teoría del “Don”en los intercambios, según la forma del Potlatch, en Mauss (Tomada por Lacan en su definición del amor como ‘dar lo que no se tiene…’), o la del «Entrelazamiento» en el caso de Elías, cuestionan las teorías individualistas sobre el sujeto. Entonces se trataría menos de preservar al individuo que de pensar su constitución a partir del Otro (el sujeto en immixion de Otredad), del significante y el lazo social. Más que lo singular (uno solo, único y sin par), o lo individual, podríamos sostener ‘lo particular’ del sujeto que de entrada, incluye al Otro.

 

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*Algunas ideas en el contexto de las publicaciones de Nora Merlin sobre las declaraciones de Carlos Rosenkrantz [Ministro de la Corte Suprema de Argentina] Gracias Nora por los debates. Y a Alfredo Eidelsztein por sus cuestionamientos al individualismo en psicoanálisis. La expresión «Immixion de Otredad» pertenece a la presentación de Lacan en el Coloquio de Baltimore (1966), lo que quiere decir que no hay sujeto sin Otro. 

 

  1. Norbert Elias (Breslavia22 de juniode 1897/Ámsterdam1 de agosto de 1990). Fue un sociólogo alemán de origen judío. Este párrafo corresponde a su libro «La sociedad de los individuos» (con artículos de 1939,1950 y 1987). Su concepción se basa en un concepto central: el entrelazamiento. Aportemos otra cita del mismo texto: “Actualmente no está nada clara la relación de la multiplicidad con el ser humano particular, el denominado ‘individuo’, la relación de la persona con la multiplicidad de seres humanos, a la que damos el nombre de ‘sociedad’. Pero las personas no suelen ser conscientes de que esto es así, ni mucho menos de por qué es así» (del prólogo). 
  2. La frase completa que no es de Hobbes, sino del autor latino Tito Macio Plauto, en su obra Alsinaria o ‘La comedia de los asnos’, cuyo texto dice: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit”, que significa: “Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”.
  3. Gustav Le Bon (1841/1931), “Psicología de las masas”
  4. Marcel Mauss, etnólogo, considerado uno de los padres de la etnología (Épinal, 10 de mayo de 1872 – París, 10 de febrero de 1950). La teoría del Don es de 1934. Sus trabajos en relación al Maná y al Potlach fueron muy importantes en sus tesis contrarias al utilitarismo, y a las teorías del libre mercado. La revista M.A.U.S.S. (Movimiento anti-utilitarista) define de esta forma la posición utilitarista: «El móvil fundamental del hombre es el deseo de maximizar sus placeres y sus posesiones materiales», a la que critica y rechaza.

 

Imagen: “El Potlatch fue prohibido por parte del gobierno de Canadá, en el año 1884, por ser considerado un derroche improductivo contrario a los valores civilizados y cristianos de la acumulación. Sin embargo, esto no pudo evitar que se siguiera practicando de forma clandestina en los núcleos indígenas” [Pagina web ‘aprende-haia-El Potlatch-02-01-2018].



EL OTRO DEL CAPITAL

Lic. Juan José Scorzelli [*]

«[El Otro] Ya está instalado en su lugar antes de todo surgimiento del deseo» J. Lacan (1).

No es posible pensar el sujeto (efecto de lenguaje) prescindiendo del Otro. Lacan da un vuelco decidido con respecto a Freud poniendo todos los conceptos en clave de Otro (Ideal del Otro, deseo del Otro, inconsciente como discurso del Otro, síntoma como significado del Otro, etc.). En la conferencia de Baltimore [EEUU, 1966] conceptualiza al sujeto en immixión (Immixing) de Otredad (mezcla indiscernible entre sujeto y Otro). Es desde el Otro que vamos hacia el sujeto.

 

EL OTRO YA ESTÁ ALLÍ

El Otro entonces (tanto como A-Autre, barrado, o como Otro encarnado) tiene estatuto de anterioridad lógica a la constitución del sujeto: ‘el Otro ya está allí’ (2), dice Lacan. En este sentido se postula una teoría no individualista del sujeto, que tiene como base o apoyatura matemática una topología no euclidiana, sin exterior ni interior, que incluye superficies bidimensionales como la banda de Moebius, la botella de Klein, el cross-cap o el toro, para poder conceptualizar esta relación (entre sujeto y Otro), por fuera de la res extensa (partes extra partes) cartesiana, lo que le permite enunciar una tercer sustancia (no 3D) que llamó gozante (ni extensa, ni pensante).

 

LAS CARACTERÍSTICAS EPOCALES DEL OTRO

De allí que abocarnos a las características epocales de este Otro, sea necesario. El paso que da Lacan incluso sobre la pulsión, al colocarla bajo la égida del significante, separa definitivamente al psicoanálisis de todo biologismo y ontologismo (“Hontologie”, vergüenza de la ontología, será su neologismo). El ‘tiempo histórico’ del Otro del capital, como propone Jorge Alemán, o el contexto hiperindividualista del posmodernismo (caída de las utopías), no pueden dejarse de lado en un análisis del sujeto (sufrimientos, nihilismo, etc.) y de los fenómenos sociales más acuciantes.

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*Comentario que realicé a propósito de la publicación «Lacan y la comunicación en el capitalismo», por J. Alemán, en su muro (FB).

  1. Seminario VIII, clase XV.
  2. «[El Otro] Que siempre está entre nosotros». Seminario 3, clase XV.

Referencias: Alfredo Eidelsztein “El origen del sujeto en psiconanálisis: Del Big Bang del lenguaje y el discurso”, Ed. Letra Viva., 2018.

Imagen: George Grosz.



Notas para un debate sobre la cuestión del cuerpo en psicoanálisis

Por Lic. Juan José Scorzelli [*]

 

«[…] esta suerte de lugar que los estoicos llamaban incorporal. Yo diría que él es, a saber, precisamente, que él es el cuerpo» J. Lacan. (1)

 

El cuerpo en Lacan está del lado de lo Imaginario, hasta el final de su enseñanza. (2) Es el significante el que genera, incluso, los cuerpos. No habría cuerpo tal vez, sin el significante, solo organismo. La introducción del significante en lo real condiciona toda biología a sus articulaciones (las articulaciones significantes). Los cuerpos biológicos son sensibles al significante y toda pulsión, lejos de plantearse anclada en lo orgánico, es “el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir”. (Lacan, Seminario 23)

 

LA CUESTIÓN DE LOS GÉNEROS

La cuestión de los géneros debe pensarse teniendo en cuenta la primacía del significante (Nombre-del-Padre, Ideal del Otro I(A), falo, gozo, significante de la falta en el Otro, A barrado, etc.) y no la primacía de la carne y el hueso. El Nombre-del-Padre, como significante no tiene nada que ver con el padre de carne y hueso que impone la ley al niño, su función como ley en el Otro (A/), viene o no viene con la estructura (3) y, como el falo, no depende de la autoridad de nadie en particular, aunque alguien lo encarne o represente como figura de autoridad.

 

DESDE EL INICIO EL LENGUAJE Y EL OTRO

Plantear desde el inicio el lenguaje y la relación al Otro, no es lo mismo -y tiene diferentes consecuencias clínicas- que partir de la inscripción o no de huellas de satisfacción-insatisfacción que llegan del exterior o del interior al ‘aparato psíquico’. Una posición es creacionista, la otra evolucionista. La invención de Freud del dispositivo analítico con respecto al síntoma histérico, lo despega de lo orgánico y lo convierte en texto para leerse, y así nace la especificidad del psicoanálisis.

 

SUSTANCIA GOZANTE

Lacan radicaliza esta posición al alejarse progresivamente de los vestigios biologicistas presentes en Freud (pulsiones de vida y muerte, extremados luego por Melanie Klein), e intenta inscribir al psicoanálisis del lado de las ciencias conjeturales, en el espacio 2D (dos dimensiones) en el que se despliegan el inconsciente y sus efectos. Lo real no es el cuerpo sino lo imposible lógico matemático (lo que no puede escribirse) y la sustancia propia del significante, no es la res extensa ni la cogitativa (Descartes), sino la sustancia gozante. (4)

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*Psicoanalista.

Ref. Jacques Lacan, Seminario 23, Alfredo Eidelsztein, Otro Lacan.

  1. Seminario 14. Sesión del 26 de abril de 1967, traducción personal de A. Eidelsztein, en Otro Lacan.
  2. Hasta su Seminario de Caracas en 1980, Lacan siguió escribiendo en los agujeros de su enlace borromeo: cuerpo en lo imaginario, vida en lo real y muerte en lo simbólico. Real, Simbólico, Imaginario. (RSI).
  3. El Nombre-del-Padre es un elemento, junto al Deseo de la Madre, que integra la llamada metáfora paterna, que tiene la función de introducir un límite, y se caracteriza por ser un nudo cuatripartito llamado punto de capitón o de almohadillado. “La metáfora paterna tiene la función de inscribir la castración como estructural y a nivel del tiempo como ‘desde siempre’”(Otro Lacan, A. Eidelsztein). Cuando el significante del Nombre-del-Padre se halla rechazado, operación llamada preclusión o forclusión en su traducción neológica al español, la castración no se inscribe adecuadamente como en los casos de psicosis, debilidad mental o respuesta psicosomática. Por otra parte, aunque el falo se transmite en el orden simbólico por estructura, la forclusión del Nombre-del-Padre, repercute en él causando su elisión: la elisión del falo, con resultados como la vivencia de muerte del sujeto.
  4. Sustancia gozante es la tercer sustancia, luego de la res extensa (partes extra partes) y la res cogitans cartesiana, que es creada por Lacan para situar la sustancia propia del significante.

 

  • Imagen-Antonello Silverini-Ilustrador italiano –


La identidad no es la identificación [*]

«Es seguro que los seres humanos se identifican con un grupo. Cuando no lo hacen, están jodidos, están para encerrar. Pero no digo con eso con qué punto del grupo tienen que identificarse». J. Lacan, Seminario 22. RSI (15 de abril de 1975)

 

NO HAY ESENCIA NI IDENTIDAD

El sujeto se define identificándose sobre un fondo de falta en ser. No hay esencia ni identidad para el hablanteser (1). Diferenciar sujeto de individuo es necesario en este primer paso. Mientras el individuo, remite a lo indiviso, a lo que hace uno, incluso sin Otro en su constitución; el sujeto en cambio, efecto del lenguaje, adviene dividido de entrada y sin unidad posible.

 

EL IDEAL Y EL VALOR

Dos salidas al estatuto de división, llamado fading del lenguaje, se ofertan para la clausura, siempre inestable de este estado: la identificación al Ideal del Otro, escrito I(A) en el álgebra de Lacan o la salida a través del deseo del Otro, haciéndose su objeto, lo que supone una teoría del valor.

 

LA BEANCE Y LA LOCURA

No hay identidad para el hablanteser, solo habrá identificaciones, que suponen una clausura del vacío, la beance (2) propia de nuestro sujeto supuesto al inconsciente. Identificarse al Ideal sin mediación del lazo social, es lo propio de la locura, concerniente a las identificaciones directas que puentean la relación al otro/Otro, tal como lo propone Lacan en su diagnóstico de la locura, tomado de Hegel. La locura no es psicosis, es un fenómeno transversal a las estructuras clínicas (neurosis, perversión, incluso psicosis, respuesta psicosomática, debilidad mental, etc.).

 

HABILITAR EL VACÍO

Habilitar el vacío (objeto a) permite reformular, en la dirección de la cura, nuevas formas de reencontrar el deseo, de resolver la tiranía en que muchas veces se consolida allí un obturador que oficia de anudamiento suplementario en la estructura. En la teoría de los nudos se llama a esto sinthome (un cuarto lazo que mantiene juntos a los otros tres: lo real, lo simbólico y lo imaginario).

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*Ref.: Jaques Lacan, Sem 3. Las psicosis. Alfredo Eidelsztein, Las estructuras clínicas a partir de Lacan (I), Félix Morales, Anudarse a la Lacan.

1.Neologismo creado por Jacques Lacan para nombrar los seres de lenguaje: en francés ‘parlêtre’, traducido por hablanteser, hablaser  o desde la propuesta de A. Eidelsztein ‘hablanser’. Se lo ha traducido también como ‘ser parlante’, lo que no coincide con el espíritu de la posición antiontológica de Lacan, de modo que, anteponiendo el ser al habla podría suponerse algún ser previo a ella misma, el neologismo señalaría justamente lo contrario.

2.Del francés ‘beánte’, boquiabierto, estupefacto. Se tradujo al español por ‘hiancia’, pero este es un neologismo, es pertinente sin embargo la utilización del término ‘oquedad’.

Imagen, Antonello Silverini, ilustrador italiano.



La función psicoanálisis en la teoría y en la práctica del psicoanálisis

En la página 15 del Seminario 11, luego de plantear el tema de la excomunión y de la I.P.A. como comunidad religiosa, Lacan se pregunta:

” … digo primero que si estoy aquí ante un público tan grande en un ambiente como este (1) y con semejante asistencia, es para preguntarme si el psicoanálisis es una ciencia, y examinarlo con ustedes.”

Lacan insiste con esta pregunta en varios momentos de su Seminario y también la prosigue en el Seminario 12, específicamente “Problemas cruciales para el psicoanálisis”, solo que, en este momento, en el Seminario 11, va a interrogar los términos propuestos por Freud (inconsciente, transferencia, repetición y pulsión) y luego su pregunta se dirigirá al sujeto y lo real.

 

LOS FUNDAMENTOS DEL PSICOANÁLISIS

En principio habría que decir que el nombre más propiamente dicho de este Seminario (el 11) es: “Los fundamentos del psicoanálisis”. Aquí Lacan interrogará los fundamentos mismos del psicoanálisis, y si son válidos para constituir una ciencia y luego se detendrá en cada uno de esos cuatro términos para analizarlos y elaborarlos de una forma diferente a la que había realizado Freud.

Él comienza por decir: “¿Cuáles son los fundamentos, en el sentido lato del término, del psicoanálisis? Lo cual quiere decir: ¿qué lo funda como praxis?” (pág. 14).

Ante todo, define la praxis como el tratamiento de lo real por lo simbólico. Tenemos aquí entonces un punto central ¿cuál es ese real en nuestro campo? En nuestro campo, el del psicoanálisis al igual que en las ciencias modernas, lo real se define por lo imposible. La formalización del concepto de inconsciente que propone Lacan, lo aleja definitivamente del planteado por Freud y lo sitúa directamente en el campo del lenguaje. El sintagma “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”, emancipa al inconsciente de todo fundamento biológico-pulsional correlativo de huellas mnémicas inscriptas a partir de estímulos externos o internos de satisfacción o insatisfacción tratadas como representaciones de cosa, es decir rompe con el inconsciente como representación del mundo exterior llamado realidad o macrocosmos (que remite esencialmente a la teoría de las esferas: mundos adentro de mundos), con la supuesta realidad sensible de los datos inmediatos o con cualquier forma de objetividad que tome esa realidad por lo real.

 

LA FUNCIÓN DEL SIGNIFICANTE

La clave fundacional se encuentra en lo que va a llamar la función del significante, que se distingue de la teoría de la representación, en el sentido que es una teoría diferencial de los elementos, donde ninguno es por sí mismo, sino en relación a otros. La teorización del significante hace caducar la tendencia unificante, ya que un significante no es idéntico a sí mismo, con lo que queda desmantelada la teoría de las esencias y del ser a nivel del sujeto. Un significante en sí mismo no garantiza ningún ser, sino multiplicidad de significaciones, pero a partir de otros y en relación con otros (co-variancia de los significantes), siempre parciales, y a la espera de una nueva (significación) por venir.

 

LA GARANTÍA Y EL TRATAMIENTO RELIGIOSO

Lacan cuestiona el tratamiento religioso que se dio a los términos utilizados por Freud, buscando en él la garantía de su uso y la garantía también de lo que es el psicoanálisis. Lacan intenta llevarlos a conceptos, sacarlos del oscurantismo y formalizarlos desde la teoría del significante, y asegurar transmisibilidad para demás ciencias afines. Los referentes ya no serán el aparato psíquico (adentro de alguien), ni el cuerpo biológico, ni la persona del autor, en este caso Freud, como aval de los conceptos que habitan el campo del psicoanálisis (el campo concerniente a las relaciones entre el lenguaje y el deseo).

El significante, como algo que no es posible definirse en sí mismo, contiene en esta misma definición, en esta misma imposibilidad, lo real del significante, si precisamos lo real como lo imposible, de la misma forma como situamos también lo imposible de la relación-proporción  sexual, como lo que no puede escribirse. Así nuestro concepto inconsciente no necesitará referirse o garantizarse en el individuo y tampoco su sujeto (el sujeto supuesto hablar): formal, vacío y sin referencia sustancial ni ontológica, pudiendo trabajarse su teoría al modo abstracto en que lo realizan también las ciencias modernas, por ejemplo, la física teórica, las matemáticas, la lógica, etc.

 

UN SABER QUE SE INDEPENDIZA DE LO EMPÍRICO

Así el psicoanálisis va quedando del lado de lo que plantea Koyré para la ciencia: un saber que se independiza de lo empírico, y, podemos agregar, que va en contra de toda práctica sostenida en el ser de las cosas, lo que inaugura una clínica que cuestiona la estabilidad como absoluta, las esencias, lo inmutable. Como ejemplo de esto último tenemos las actuales teorías del goce como no dialectizable, como más allá o más acá de la castración, con el que uno podría amigarse o acotarlo un poco, en suma, un goce fuera del campo significante, lo que lo define como un ser, como una esencia última. Sin embargo, Lacan plantea el gozo (sería más apropiado nombrarlo así según Garate y Marinas) como articulado al significante, efecto del significante y el significante como vemos, imposibilita tanto el ser, como la esencia, como la unificación o cualquier concepción del mundo totalizante.

La teoría del significante entonces es ubicada por Lacan como la base, el fundamento. La posibilidad de transformar los términos en conceptos y dirigir la pregunta por el sujeto y lo real a partir de la función significante. Nuestra praxis entonces se funda en conceptos y se localiza en hacer hablar al sujeto, no al individuo, sino a aquel que suponemos que habla, transitoriamente coagulado en el mutismo del síntoma, hasta que pueda encontrar el lector de su significación.

Por eso dice Lacan al final del capítulo 1 del Seminario 11:

“Pero el análisis no consiste en encontrar, en un caso, el rasgo diferencial de la teoría, y en creer que se puede explicar con ello por qué su hija está muda (2) pues de lo que se trata es de hacerla hablar, y este efecto procede de un tipo de intervención que nada tiene que ver con la referencia al rasgo diferencial.”

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  • (1) Lacan había sido recibido en la Escuela Normal Superior propiciado esto por su amigo Louis Althusser y habiendo suspendido antes su Seminario en Saint Anne, “Los Nombres del Padre”, del cual quedó registrada solo una clase, la primera.
  • (2) Refiere a una escena de El médico a palos, de Moliére.

Referencias bibliográficas: J. Lacan, Seminario 11, “Los fundamentos del psicoanálisis”/ Félix Morales, Curso Los fundamentos del psicoanálisis, para las cuestiones del Seminario 11 /Martín Mezza, Seminario Problemas cruciales del psicoanálisis (APOLa Salvador Bahía), para las cuestiones del Seminario 12.

Imagen: Antonello Severini, ilustrador. (del FBK de Susana Resnik)



“¿QUÉ QUEREMOS?”

POR UN CAMBIO DE CONSTITUCIÓN PARA CHILE [*]

«No podemos solucionar nuestros problemas con las mismas líneas

de pensamiento que usamos cuando los creamos» A. Einstein

En la ciencia hay cortes epistemológicos, cambios de paradigma, donde el mundo que conocíamos cambia, y cambia porque lo pensamos de otra manera. Nuevas ideas en el pueblo chileno impulsaron las revueltas contra un paradigma ya acabado, el paradigma dictatorial, el antiguo régimen pinochetista. Hubo uno que gobernó toda la región, el de los  golpes de estado, que sigue vivo hasta ahora, aunque se disfrace de lawfare: la imposición, en última instancia,  de un modelo económico capitalista neoliberal, a través de la judicialización de la política.

Elaborar una nueva Constitución es también pensar con qué modelo se va hacia ello. En general, no hemos podido salir de la concepción cartesiana de la realidad (partes extras partes de la res extensa), allí donde solo podemos pensar al sujeto como individuo separado del otro, en una articulación de vecindad, pero también de choque. La ciencia ha dado un paso, pudiendo pensar mediante la dualidad onda-partícula, que la materia no solo funciona como corpúsculo, sino también como onda que se entremezcla. El modelo newtoniano seguirá sirviendo para algunas realidades del espacio tridimensional pero no para pensar realidades más complejas.

Chile no está solo, no es un corpúsculo, sino que está mezclado, entremezclado indiscerniblemente con toda la realidad latinoamericana y la del mundo, por ello, no es posible pensar Chile sin Latinoamérica. El espíritu de lo nuevo, que nunca es absoluto, sino que se basa en mucho de lo ya realizado, tendrá que pensar al sujeto y especialmente al sujeto país, si pudiéramos decirlo así, de una nueva forma, una forma no individualista, una forma ‘inmixturada de Otredad’ (1) de un Otro que alberga, por ejemplo, las históricas luchas emancipatorias latinoamericanas. Una Constitución que pueda ser base, fundamento de otras por venir.

Nuestra concepción de la realidad basada a veces en un realismo ingenuo, supuestamente dependiente de los hechos, no es más que una ilusión inductivista que tapona, sutura, que en el principio está la idea, y es  en esas ideas, donde puede filtrarse -si no tenemos claro el modelo que las rige- lo que empañará todo tipo de concepción aparentemente novedosa volviéndola ‘más de lo mismo’. El aristotelismo reinante, donde primero está la física y luego la metafísica, podría extraviar nuestra posición certera a la hora de redactar, como es el caso, una nueva Carta Magna. Es la idea del sujeto, que no abandona su amarre en el individualismo más feroz, lo que porta un peligro para toda novedad que se inaugure. Ni el sol gira alrededor de la tierra, ni la tierra alrededor del sol en el centro, es la elipsis de Kepler la novedad, donde en el centro no hay nada. Dejar vacío el centro deja lugar para una dialéctica que no gira alrededor de nada en particular, sino que todos sus elementos, articulados en bucles con otros, no valen nada en sí mismos, sino por los demás.

La filosofía que sostiene a una dictadura es cerrada, absoluta, parmenídea, las cosas ‘son como son’; es conservadora y siempre mira al pasado. Lo nuevo no se ata al pasado, no lo mantiene más de lo necesario, y busca la invención, el porvenir, la creación. Concebir un sujeto nuevo para la nueva Constitución, es pensarlo formal, abstracto, fuera de la biopolítica, de las esencias, del racismo que dice qué es lo humano y qué no. Finalmente, el problema del ser. El sujeto así concebido, efecto del lenguaje y del deseo del Otro, sitúa sus coordenadas en un contexto histórico y cultural determinado y no como un ser único, individual, desamarrado de toda Otredad.

¡Viva Chile! Lo mejor para su Constitución, que será también la Constitución de todos. Ojalá! Así lo deseamos.

Lic. Juan José Scorzelli

Psicoanalista.

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*Texto presentado en ocasión de la invitación a participar del Proyecto Arde.Chile 2 (Escritores de Chile en Acción, liderado por el escritor y poeta chileno Tamym Maulén), para ser incluido en el “Gran libro colectivo” que será entregado “a cada uno de los 155 constituyentes que serán electos los días 15 y 16 de mayo”, convocados para la redacción de una nueva Constitución.

1.Expresión utilizada por Alfredo Eidelsztein con relación al título de la  Conferencia de Baltimore (1966), “Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite to Any Subject Whatever”, presentada por Jacques Lacan en 1966.




Luis de Bairos Moura (artista plástico, Tucumán, Argentina)

IMMIXING

Por Lic. Juan José Scorzelli [*]

La immixión es una mezcla que no admite la separación de sus componentes, como por ejemplo cuando mezclamos el café con el azúcar o hacemos salsa golf con mayonesa y kétchup, los elementos que la pudieron componer inicialmente se hacen indistinguibles.

 

EL SUJETO NO ES SIN OTRO

El sujeto de Lacan no es sin Otro, esto lo explicita en su Conferencia en Baltimore (1) en el año 1966, cuyo título está dado en inglés, ya que fue hablada en ese idioma (en realidad en una mezcla de inglés y francés) y es el siguiente: «Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite to Any Subject Whatever», y cuya traducción aproximada tomada de Leonel Sánchez Trapani de la Revista Acheronta sería: Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua non de absolutamente cualquier sujeto. La palabra immixing [en inglés puede escribirse tanto inmixing como immixing] tuvo problemas de traducción en la obra de Lacan, aunque con algunas diferencias, por ejemplo, en el Seminario de La carta robada de 1957, pero reescrito en 1966, en ocasión de la publicación de los Escritos dice:

 

IMMIXTION DES SUJETS

«La pluralidad de los sujetos, naturalmente no debe ser una objeción para todos los que están avezados desde hace tiempo en las perspectivas que resume nuestra fórmula: el inconsciente es el discurso del Otro. Y no habremos de recordar ahora lo que le añade la noción de inmixtion de los sujetos (immixtion des sujets), introducida antaño por nosotros al retomar el análisis del sueño de la inyección de Irma”

Es decir, se tradujo aquí immixion por inmixtion, que no existe en castellano, pero se entendió que el término tenía un valor neológico en Lacan. Marcelo Pasternac propuso su traducción como ‘entremezcla’. El término en francés existe y significa “acción de inmiscuirse o acción de meterse una cosa en otra cosa” pero Lacan altera este uso.

 

LACAN EN BALTIMORE

El asunto es que Lacan en su Conferencia de Baltimore no desarrolla el tema, sino que solamente está postulado en el título, aunque sí lo desarrolla en otras intervenciones durante los eventos en Baltimore. En una de ellas, a propósito del tema de la invención: ‘¿Quién inventa? ¿Cuál es el sujeto de la invención?’ (2) plantea la cuestión del estatuto del sujeto y dice:

«Estoy pensando en la palabra immixing (…) pienso que la primera vez que introduje esta palabra fue precisamente para la relación de los sujetos (…) Los sujetos no son entonces aislados como los pensamos. Pero por otro lado ellos no son colectivos. Tienen una cierta forma estructural precisamente immixing», y propone el término sujeto para esta conexión.

 

IMMIXTURADO DE OTREDAD

Ahora bien, en el Curso sobre la Ética, del 2001, Alfredo Eidelsztein postulaba la immixión de Otredad, como una concepción correspondiente a una ética para el psicoanálisis, una ética que diferencia netamente sujeto de individuo, sujeto no sin Otro. Esta es la cita:

“Cada vez que operamos con sujeto, debemos tener en cuenta cuál es la dimensión de Otredad que nos permita acceder a él. Pero, aunque nos permita acceder al sujeto, no accedemos nunca al sujeto como tal, siempre es en este prerrequisito, en esta condición sine qua non, de que sea inmixturado con Otredad. La ética que yo propongo desarrollar es exactamente esa: una ética que diga “no” a considerar en psicoanálisis al sujeto sin Otredad. El sujeto sin Otredad se llama “individuo”, e individuo es el máximo ideal, el ideal fundamental de Occidente.”

Esta posición no individualista, de Lacan para el psicoanálisis, se traduce claramente en esta cita de La cosa freudiana [pág. 398 de los Escritos I]:

“Los términos para los que planteamos aquí el problema de la intervención psicoanalítica hacen sentir bastante, nos parece, que la ética no es individualista.”

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*Extractos del escrito ‘El sujeto de Lacan’, que presenté en Yoica el lunes 29 de marzo, 2021, junto a, Yhonn Escobar Jiménez de Apola Bogotá. [se puede descargar la presentación en el siguiente enlace: https://bit.ly/3cyYdhP ]

  1. El Congreso al que Lacan fue invitado junto con otros destacados de la época [Derrida, Hyppolite, Lévi-Strauss, Braudel, Jean Pierre Vernant y otros] se desarrolló en la ciudad de Baltimore (EE.UU), entre los días 18 y 21 de octubre de 1966. La conferencia de Lacan fue el 20 y realizó dos intervenciones el día 18, una durante la ponencia de Lucien Goldman, “Estructura humana y concepto metodológico”, y otra en la presentación de Jacques Morazé sobre “Invención literaria”. El título del Congreso fue “Los lenguajes críticos y las ciencias del hombre. La controversia estructuralista”.
  2. La intervención de Lacan realizada en la ponencia de Jacques Morazé sobre ‘Invención literaria’ [extracto].

Ref. bibliográficas: Jacques Lacan, Conferencia de Baltimore/ J. Lacan, Seminario 2/ J. Lacan, La carta robada, Escritos/ Pablo Peusner, Acerca de la pertinencia del término immixión en la definición de sujeto… (UBA, Psicología, 2005)/Alfredo Eidelsztein, Otro Lacan. / A. Eidelsztein, El origen del sujeto en psicoanálisis… / A. Eidelsztein, Ciencia y psicoanálisis. Curso en Apertura Sociedad Psicoanalítica de Bs. As.



 

El goce no es la satisfacción pulsional, por Lic. Juan José Scorzelli

«Un cuerpo goza de sí mismo, él goza bien o mal, pero es claro que este gozo lo introduce en una dialéctica en la cual se necesita incontestablemente de otros términos para que eso tenga inicio, a saber nada menos que este nudo que yo les sirvo en bandeja» (Jacques Lacan) 1.

¿En qué cuerpo se satisface (Befriedigung) la pulsión, cuando ella es ‘el eco en el cuerpo de que hay un decir? El cuerpo del significante no es el cuerpo biológico ‘natural’, perdido para siempre luego de la creación significante, el discurso del Otro y el lazo social que habilita.

 

EL CUERPO Y EL GOCE

El cuerpo y el goce del que habla el psicoanálisis a partir de Lacan [en Freud el cuerpo biológico sigue operando en la trama de su teoría] son efectos del significante y el agujero, ellos están en ese nivel. No existen en el nivel biológico de la carne ni en el espacio tridimensional (3D). La dimensión topológica de la botella de Klein o el toro pueden dar cuenta de estos espacios ‘bidimensionales’.

 

NECESIDAD DE DISCURSO

El goce [que nada tiene que ver con la pulsión ni con la satisfacción de esta], como necesidad de discurso, habita el agujero [o sistema de agujeros] creado por el significante a partir de la inexistencia. El agujero nace del bucle significante (S1-S2). El cuerpo del que Lacan ofrece una nueva intuición con el enlace borromeo (Real, Simbólico, Imaginario), no existe en el espacio de tres dimensiones, sino en el espacio topológico y matemático (compacidad).

 

EL SUJETO NO GOZA DE SU CUERPO

El sujeto no goza de su cuerpo, sino que el cuerpo goza de sí mismo ‘en el contexto del nudo borromeo’. Lo cual supone al Otro. Sujeto y Otro, en Inmixión de Otredad (2). No hay sujeto sin Otro. Los cuatro elementos del psicoanálisis: significante, sujeto, cuerpo y goce pertenecen al espacio abstracto del psicoanálisis, como efecto de la condición significante de nuestras estructuras. «En el principio es el Verbo» o en el principio es el lenguaje y el Otro, desmienten la primacía originaria de cualquier autoerotismo desamarrado del Otro.

 

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* Puntuaciones realizadas a partir de la lectura ‘Otro Lacan’, de Alfredo Eidelsztein. 1. «Le séminaire XXI».

O GOZO NÃO É A SATISFAÇÃO PULSIONAL (Traducción al portugués e imagen por José Marcus De Castro Mattos)

\Texto de JUAN JOSÉ SCORZELLI (*)/

Em que corpo se satisfaz (‘Befriedigung’) a pulsão, quando ela é ‘o eco no corpo do fato de que há um dizer’? (Cf. LACAN, J. Seminário 23.)

O corpo do (desde o) significante não é o corpo bio-natural, pois este está perdido em sempre na instituição do significante, no Discurso do Outro e no laço social.

O corpo e o gozo dos quais fala a Psicanálise a partir de Lacan (em Freud o corpo bio-natural segue operando na trama de sua teoria) são efeitos do significante e do furo (‘trou dans le symbolique’, em termos lacanianos): eles estão situados nesse nível.

De fato, o corpo e o gozo não existem no nível biológico da carne nem no espaço euclidiano (tridimensional) e a dimensão topológica da Garrafa de Klein ou do Toro podem mostrar a bidimensionalidade deles.

O gozo como necessidade de discurso (que nada tem a ver com a pulsão ou com a satisfação desta) habita o furo ou o sistema de furos instituído pela ex-sistência do significante vis-à-vis aos significados, pois o furo nasce do pareamento entre S¹ e S²; assim, o corpo do qual Lacan oferece uma nova apreensão com o Nó Borromeano não existe no espaço euclidiano (tridimensional) e sim no espaço topológico e matemático (‘compacidade’).

Logo, no contexto do Nó Borromeano o sujeito ($) não goza de seu corpo, posto ser o corpo que ‘goza de si mesmo’, mas um ‘si mesmo’ que supõe o Outro, ou seja, a ‘intromistura com a Alteridade’ (não há sujeito sem Outro, etc).

Os quatro elementos da Psicanálise (significante, sujeito, corpo e gozo) pertencem a um espaço abstrato, como efeito da condição significante de nossas estruturas.

Enfim, ‘No princípio é o Verbo’ – no princípio é a Linguagem – desmente a primazia originária de qualquer autoerotismo desarticulado do Outro.

(Pontuações realizadas a partir da leitura de ‘Otro Lacan’, de autoria de Alfredo Eidelsztein.)

(*) J. J. SCORZELLI. Psicanalista.

{A foto representa um esboço de autorretrato do pintor inglês LUCIEN FREUD [1922 – 2011].}

 

1. Clase del 11 de marzo de 1974. El sujeto es efecto del lenguaje, del Otro y del lazo social. El individualismo se combate con la noción de immixión de Otredad (No hay sujeto sin Otro), y con una teoría del sujeto que no arranque de la sustancia, ni de un ser que no sea de lenguaje.

2. Immixion de Otredad: La noción (o concepto) de immixion de Otredad (“Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua on de absolutamente cualquier sujeto”, J. Lacan, conferencia de Baltimore, 1966) donde habla de una entremezcla indiscernible entre sujeto y Otro o, no hay sujeto sin Otro, se ubica en esa dirección: antiindividualista, antiontológica (no hay seres más que de lenguaje: parlanteseres), y antinihilista.



EL DESEO NO ES EL QUIERO

“Se anuncia una ética, convertida al silencio, por la avenida no del espanto, sino del deseo” J. Lacan (1)

El deseo no es el quiero, pues puede ser justamente lo contrario. Allí juega la distinción entre el Yo quiero o el eso desea, ya que, eso desea en mí, sin que yo lo sepa. Dos fórmulas se desprenden de estas enunciaciones: Te quiero aunque no quieras o te deseo aunque no lo sepa. Un abismo las separa: en una se adivina el forzamiento, en la otra, el pañuelo hace causa de un deseo que se suscita, sin que se muestre la premura solicitante (de la posición sexuada que sea).

 

EL OBJETO DEL DESEO

“¿No será más bien, como me ha ocurrido decirlo, botella de Klein, sin adentro ni afuera? ¿O aun, sencillamente, por qué no, el toro?” J. Lacan (2)

El deseo así es en principio inconsciente: articulado pero no articulable, decía Lacan, pero interpretable su objeto: el objeto del deseo. Para ello es el toro la mejor superficie, una cámara de auto o un salvavida muestra su estructura al sumergirse en un espacio de tres dimensiones, ya que su origen es topológico, de dos dimensiones sin adentro ni afuera, en la que el agujero central se halla en continuidad con la periferia. Es allí donde las vueltas de la Demanda, que constituyen su directriz, evocan en su cierre (operado por el analista) un más allá donde el deseo puede donar su objeto. Así, se cumple el veredicto: el  deseo  está más allá de la Demanda (del Otro). El fantasma es su sostén, el fantasma está en el campo del Otro (J. Lacan. Seminario 10,  La angustia).

 

COMO OTRO, DESEO

«Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite to Any Subjet Whatever» J. Lacan (3)

El deseo como deseo del Otro, implica que deseo como Otro. Y Lacan pone de relieve que el sujeto solo es abordable desde el Otro, en Immixión de Otredad. La Immixión es mezcla indiscernible, donde los elementos mezclados son imposibles de separar, por ej.: la mezcla de agua con azúcar. Esta concepción rompe con todo individualismo, ya que el inconsciente de Lacan no está dentro de ningún individuo y sus límites no son los del cuerpo biológico, sino que habita en un espacio no 3D, sin adentro ni afuera, allí mismo donde podríamos situar el lenguaje en general. Es en este sentido que Lacan cuestiona la autoría, ¿quién es el autor?, poniendo como ejemplo las invenciones realizadas por dos o más científicos sobre el mismo tema, en el mismo momento histórico, sin conocerse entre sí (los alemanes August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing conciben al mismo tiempo y de forma independiente la banda nombrada luego como de Möbius, en 1958). La dimensión del sujeto y del Otro no pertenecen al espacio euclidiano. Sujeto y Otro deben pensarse no como partículas sino más bien como ondas (teoría onda-partícula), interpenetrables.

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  1. Jacques Lacan. Libro 7: “La ética del psicoanálisis” (1969-60), Buenos Aires, Paidós, 1988.
  2. Jacques Lacan. Seminario de Caracas, Venezuela, 1980.
  3. Jacques Lacan. Conferencia de Baltimore (EEUU 1966).  “Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua non de absolutamente cualquier sujeto”. [Traducción de Leonel Sánchez Trapani en la Revista Acheronta].


Arte – Carlos Alonso – «Adam and Eve Expelled from Paradise» – Expresionismo – 1969



A PARTIR DEL VERBO (EL SIGNIFICANTE) Y LA RELACIÓN AL OTRO

«El dolor es siempre personal y siempre cultural. Está, por eso, siempre abierto a la variable influencia del significado» 1.

«La sola presencia de la primera función de onda en algún lugar del universo ejerce cierta influencia en cualquier otra función de onda» 2.

 

A PARTIR DE LA IDEA

Creo que Lacan aporta al psicoanálisis elementos abstractos decisivos no tomados en cuenta antes, reafirmando su inicio, no en el campo biológico (como las pulsiones freudianas o la pulsión de muerte cuantitativa en Melanie Klein), sino a partir del Verbo (del significante), y de la relación al Otro. Para ello fue necesario también su relación con la topología o la física teórica. ¿Por qué? Por el aporte de las superficies interpenetrables, sin exterior ni interior, que permiten ir más allá de cualquier teoría individualista que tenga como referencia al cuerpo como uno (con adentro y afuera, a la manera del huevo freudiano). Asimismo, su concepción teórica es a partir de la idea, del método hipotético deductivo, no del inductivismo, ni de la experiencia. La experiencia, en todo caso, responde de la teoría en la que se basa -su marco teórico-, lo que se llama una praxis. Es el experimentum mentis, es decir la experiencia mental, la que mejor corresponde al modelo de investigación en ciencias conjeturales (todas lo son, especialmente el psicoanálisis).

 

IMMIXION DE OTREDAD

Esto constituye todo un paso para pensar al sujeto a partir del Otro, en Immixion de Otredad, como Lacan postula en la conferencia de Baltimore, en 1966 (3). Las superficies topológicas abren el campo para concebir lo imposible, así como se piensa el imposible lógico-matemático: superficies bidimensionales como el cross-cap o la superficie de Klein (superficies cerradas de una sola cara y un solo borde, sin interior ni exterior) que no pueden sumergirse en el espacio 3D, o como el caso de las paralelas que no se cortan del 5to. postulado de Euclides, luego contradicho por Nikolái Lobachevsky en su geometría no euclidiana, inaugurante de una nueva topología, para pensar los imposibles en el campo de la ciencia.

 

EL SUJETO DE LACAN

El sujeto de Lacan (en mezcla inseparable con el Otro) es la clave para pensar estos problemas ya que se lo presenta como efecto del lenguaje; es insustancial, vacío y no tiene ser, está dividido entre significantes, no es el sujeto antropológico, ni el sujeto gramatical, ni el ciudadano, es el tema, el asunto (sujet, en francés), que se despliega entre hablanteseres (encarnaciones del lenguaje), allí donde Eso habla entre ellos. Esto es un verdadero cambio de paradigma dentro del psicoanálisis (o corte epistemológico, según se lea) que tal vez permita salir del individualismo (donde no importa quien lo dice, analista o analizante, sino que Eso habla entre ellos), del sustancialismo y del biologismo reinantes.

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1.»La cultura del dolor», David. B. Morris. Santiago de Chile (1993). 2.»Antes del Big-Bang», Martin Bojowald, Buenos Aires: Debates. (2010). 3.»Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua non de absolutamente cualquier sujeto«[«Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite to Any Subjet Whatever»] Traducción de Leonel Sánchez Trapani, en la Revista Acheronta.

Referencias: Jacques Lacan, Escritos 1 y 2, Editorial Siglo XXI. Alfredo Eidelsztein, «Otro Lacan», «El origen del sujeto en psicoanálisis, del Big-Bang del lenguaje y del discurso», «La topología en la clínica psicoanálisis». Ed. Letra Viva.

—»El beso»—Luis De Bairos Moura-De la serie «Humaniquiestal»—Acrílico-1989—



29/01/2021

Da Eliminação Da ‘Centro’

A ‘ferida narcísica’ foi Kepler e não Copérnico, ou seja, retirar o ‘centro’: Lacan fura o ovo freudiano, convertendo-o em um toro (superfície topológica).

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Lacan dá um passo além ao tomar Kepler como aquele que descentra, pois isto é mais parecido com as consequências da ‘Outra-cena’ (freudiana) e à postulação do Eu (Ich/Je) como ‘Eu é um Outro’ (Je est un Autre).

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Kepler descentra, ou seja, rompe com o ‘centro’ (Terra ou Sol) e localiza a elipse (a qual questiona a forma esférica perfeita tradicional), estabelecendo dois polos, um deles vazio.

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Ora, ao transformar o ovo freudiano em um toro, Lacan o fura, colocando no centro o vazio.

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O interessante é que não se tratava de substituir um centro por outro, mas sim da eliminação do ‘centro’: por exemplo, no tocante à teorização de Lacan sobre o ‘sujeito’, trata-se de um sujeito descentrado, vazio, dividido (o sujeito não é o ‘eu’).

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(O tema da substituição do circular pelo elíptico é também interessante, porque a esfera era considerada a figura perfeita, ou seja, caem muitos mitos nesta substituição.)

/

Além disso, Lacan trabalhava as superfícies topológicas sem interior nem exterior, o que constitui outro desafio à crença no individualismo: a ‘intromistura de Alteridade’ (não há sujeito sem Outro) coloca em questão a tese individualista, posto que o ‘eu penso’ e o ‘eu falo’ estão sobredeterminados pelo ‘sou pensado (pelo Outro)’ e pelo ‘isso (o Outro) fala, pensa e goza’, questionando-se assim o ‘sujeito da ciência’ (cartesiano).

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Enfim, a importância de manter o ‘centro’ vazio é também clínica, mas os substancialismos comparecem para impedi-lo.

🌿

Tradução do original espanhol:

JOSÉ MARCUS DE CASTRO MATTOS

Psicanalista
Escritor
Poeta
Coordinador de:

ⱾEMINARIOS ⱣSICANALÍTICOS IACQUES ŁACAN

ⱾEMINARIOS ⱣSICANALÍTICOS YOÁN ₲UIMARANES ℟OSA

Miembro del Colegiado Director de: ĔSCUELA ⱣOPULAR DE ⱣSICANÁLISIS ɃRASILEÑA (ĔⱣⱣɃ)



24/01/2021

ESENCIALISMO Y PERONISMO [*]

«…, el universo olvida el valor exacto que tenía cualquiera de estas características con anterioridad al Big Bang.» M. Bojowald (1)

… lo que había [el ser] allí desaparece por no ser ya más que un significante” J. Lacan (2)

Un problema que ha de tratarse, previo a la significación ‘peronista’, o qué es o no ser peronista, es el esencialismo, la maldita idea de una esencia de las cosas, que deviene de una utilización ontologizante del verbo ser, que es, en tanto tal, un conector. Si no podemos desontologizar al peronismo (o lo que sea), caeremos en fundamentalismos ontológicos peligrosos, incluso tendientes hacia la sustancialización, bases de todo racismo, xenofobia, etnocentrismo, etc.

 

LA APROPIACIÓN ONTOLÓGICA

La apropiación ontológica trabaja con el ser de las cosas, con las esencias. Recordemos la diferencia entre Parménides (el ser es, el no ser no es) y Heráclito (ni entramos dos veces al mismo río, ni somos los mismos cada vez). El tema es retomado por aristotélicos (partir de los sentidos) y platónicos (partir de las ideas). La posición, la argumentación peronista (si no somos parmenídeos) parte de ideas, arranca de una idea. La idea no tiene exactamente propiedad privada, ella adviene, se produce en el campo del Otro (la cultura, el lenguaje, el contexto social). Por supuesto son expuestas por alguien o ‘alguienes’ (se da el caso de que la misma idea aparece en sujetos de muy distantes lugares o sin contacto entre sí), es lo que, de todos modos, llamamos un autor o autores. Las ideas, como en la ciencia, están sujetas a transformaciones, a cambios de paradigma (de la teoría de Newton a la de Einstein, luego Max Planck descubriendo la teoría cuántica de campos o, la teoría de cuerdas dependiente de la cuántica, anticipada por Theodor Kaluza). Eso cuestiona cualquier esencialismo.

 

SUJETO

Recordemos la definición lacaniana de Sujeto (no es individuo ni persona) como falta en ser, vacío, dividido entre significantes. El peronismo (o los peronismos), no están ajenos a estos cambios, de hecho tal vez el kirchnerismo podría asociarse a esta mutación (recordemos que Einstein rechaza la física cuántica, que era hija, por decirlo así, de la física relativista). El rechazo al cambio de paradigma, a la mutación, puede ser un gran retraso en el avance de las ideas (aunque no se sepa de antemano si sus consecuencias serán mejores o peores). Aferrarse a esencias no es lo mismo que asentarse en principios, en argumentos o hipótesis iniciales, ya que estas pueden ser cambiadas, modificadas. No hay esencia, ni ontología o sustancialismo que no amarre finalmente en la biopolítica, en la política de los cuerpos. Debemos, si se puede, partir de nuevas concepciones del pensamiento que no embraguen con biología alguna (para el campo de las ideas). Toda la ciencia (no aristotélica) trabaja en ese sentido. Esto permite salir de una concepción individualista y pensar al sujeto (del inconsciente) en Immixion de Otredad (mezcla indiscernible con el Otro). (3)

 

SIN ADENTRO NI AFUERA

Lacan utiliza una topología no euclidiana sin adentro ni afuera (sin exterior ni interior) para pensar esta cuestión del sujeto (a la manera de las superficies topológicas interpenetrables, que permiten ir más allá del ‘partes extra-partes’ cartesiano). Toda biología queda en otro plano, totalmente afectada por la estructura significante del lenguaje. Una política que supere el individualismo, el sustancialismo y la ontologización, daría un nuevo vuelo a las viejas concepciones esencialistas. En la física moderna por ejemplo, un elemento (electrón), puede leerse como onda o como partícula, en la onda los elementos se entremezclan, no tienen masa y se despliegan en el espacio, mientras que las partículas o corpúsculos ocupan un lugar en el espacio y poseen masa (‘dualidad onda-partícula’), según la posición que elija el experimentador.  La teoría del sujeto de Lacan también comparte esta dualidad: el sujeto como onda, sin masa, en immixión o como partícula, encarnado, lo que llamamos ‘hablanteser’ (seres creados por el lenguaje). Hay una tendencia actual (de hecho, es la que triunfa) hacia el biologismo, o como decía Foucault, la biopolítica, el sustancialismo y la ontologización que se desprende de estas posturas aun aristotélicas y medievales. (4)

 

Asunción, enero, 2021.

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*Escrito a propósito del texto de Jorge Alemán «Peronismo», en su muro. Véase también https://lateclaenerevista.com/el-mas-peronista-de-todos-los-peronistas-por-jorge-aleman/?fbclid=IwAR0XLtDW5Xay8WzXKQCNiNiPz6eM3KefjCBTIeHoEReF3dKXkqYcynubvGY

Ref., Lacan, J. (1984). El Seminario. Libro 2.  Libro 17 / Paidós. / Posición del inconsciente, J. Lacan, 1960/64. Escritos/ El origen del sujeto en psicoanálisis, del Big Bang del lenguaje y el discurso, A. Eidelsztein, Letra Viva/ Otro Lacan, A. Eidelsztein, Letra Viva. / Conferencia de Baltimore, J. Lacan, dictada en Baltimore (EEUU), en ocasión del Simposio Internacional del Centro de Humanidades John Hopkins, el 21 de octubre de 1966.

  1. Martin Bojowald. M. (2010). Antes del Big Bang.
  2. Jacques Lacan, Posición del inconsciente.
  3. Immixión de Otredad: Lacan titula su conferencia (conocida como la conferencia de Baltimore), dictada en Baltimore (EEUU), en ocasión del Simposio Internacional del Centro de Humanidades John Hopkins, el 21 de octubre de 1966, como  «Of Structure as an Immixing of an Otherness Prerequisite to Any Subject Whatever». [«Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine que nonde absolutamente cualquier sujeto».La traducción realizada directamente del inglés, por Leonel Sánchez Trapani en la Revista Acheronta N° 13 de Julio del 2001]. La immixión es una mezcla que no admite la separación de sus componentes como por ejemplo cuando mezclamos el café con el azúcar, o hacemos salsa golf con mayonesa y kétchup, los elementos que la pudieron componer inicialmente luego se hacen indistinguibles. [en inglés, las escrituras  immixing o inmixing son igualmente válidas]. De ‘Immixion de Otredad’, conferencia personal dictada en APOLa Bogotá, 21 de agosto, 2020. Extractos.

Nota: Sujeto y hablanteser: El sujeto de Lacan se diferencia del sujeto antropológico, es efecto del significante, dividido entre ellos, no es sustancial ni ontológico. Lo caracteriza su falta en ser. Es la suposición con la que se trabaja con respecto al inconsciente (sujeto del inconsciente). El hablanteser sí es uno, pero incluye la relación al Otro, en este sentido no es Individual.

 

  1. En este trabajo (que antecede un desarrollo por venir) se toma en cuenta la hipótesis de Alfredo EIdelsztein sobre el Big Bang del lenguaje, el Otro y el lazo social como anterioridad lógica a cualquier naturalismo, biologismo o teoría individualista del sujeto.

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NUESTRA VIDA SIGNIFICANTE [*]

“El hombre está capturado por la imagen de su cuerpo” (1)

Según nuestra lectura es necesario cuestionar la concepción individualista de la constitución del sujeto. Nuestra posición es que no hay sujeto sin Otro, sin lenguaje y sin lazo social. Vale decir, no hay una sustancia que evoluciona en diferentes estadios madurativos que da como resultado un sujeto humano hablante. El sujeto es efecto del lenguaje y se constituye por los mecanismos de la alienación y la separación [En nuevas notas trataremos sobre estas operaciones lógicas en el advenimiento del sujeto] (2)

EL MALESTAR EN LA CULTURA

¿Qué quiere decir todo esto? Quiere decir que concebir un sujeto sustancial que evoluciona y va aprendiendo el lenguaje y la cultura que va a habitar, es una concepción evolucionista (en este sentido, la posición de Lacan es creacionista, creación ex -nihilo, en el principio es el Verbo, en nuestro caso: en el principio es el significante), que invierte los procesos y tiene como consecuencia la elaboración de un sujeto individual, recortado de la biología, similar a la que creemos encontrar en los llamados animales. El malestar en la cultura estudiado por Freud mantiene vivo este punto de vista, ya que supone un sujeto pulsional originario, que se enfrenta a una cultura que intenta dominar esas ‘pulsiones’ para domesticarlas y socializarlas, por lo tanto habrá malestar en el sujeto por tener que renunciar a ese goce de origen, y esto gracias a la función del padre, que impondrá la ley bajo la forma de prohibir el incesto y el concomitante goce masturbatorio. Con Lacan tenemos una revisión de todo este asunto, incluso un rechazo de esta lectura, ya que elimina este supuesto antagonismo, sujeto-cultura, poniendo al Otro de entrada, al sujeto como efecto del lenguaje y a la cultura como incluida dentro de sus leyes (del lenguaje), es decir, no hay en Lacan un sujeto previo a la acción del lenguaje, no hay baño de lenguaje sobre un sujeto que está ya allí esperándolo, solo hay sujeto efecto del lenguaje, y no hay realidad prediscursiva.

EL ENGAÑO

Son muchos los casos en que el sujeto se siente mal con su cuerpo, con eso que ‘ve’ en el espejo. Se puede sentir gordo, feo, flaco o incluso hermoso y sin fallas. Muchas depresiones tienen su aparente origen en lo que se ve allí, en ese espejo que parece reflejar sin cuestionamientos lo que vemos. Esta concepción individualista no tiene en cuenta lo que vinimos desplegando en los párrafos anteriores, habría allí que advertirle al sujeto del ‘engaño’, de un engaño fundamental, que lo que allí ve no necesariamente es puro, directo y objetivo, sino que hay Otra escena, la escena que condiciona esa mirada, los significantes y los ideales que la sostienen, los ideales del Otro (Ideal del yo, en Freud) en el centro mismo de su advenimiento. Es necesario reenviar el engaño imaginario, constitutivo  de lo que podríamos llamar nuestra ‘estructura’ (que en Lacan reemplaza al ‘aparato psíquico’ freudiano, que se encuentra en el ‘interior’ del individuo, por una concepción topológica sin adentro ni afuera, y con un sujeto bidimensional), hacia esa Otra escena, en la que puede hallarse el secreto, la significación de lo que toma forma en lo que parece que vemos con tanta nitidez y seguridad.

EL SUJETO DEL SIGNIFICANTE

He mezclado en mis dichos dos concepciones de la subjetividad que deben discriminarse: el sujeto como efecto del lenguaje, el sujeto del inconsciente, el sujeto lacaniano, dividido entre significantes, que no tiene posibilidad alguna de unidad, salvo a la que se tiende cuando el ideal es erigido para rechazar tal división y emerger como emblema de hierro, como vemos por ejemplo en los fundamentalismos religiosos y/o políticos de ciertas características. Por otra parte, está lo que designamos sujeto coloquialmente (este o aquel sujeto, como individuos) que lo podemos asimilar al denominado ‘hablanteser’ de Lacan, queriendo decir que no hay ser sino del habla, no hay ser sustancial, sino sustancia de lenguaje o materialismo de la palabra (móterialisme, al decir de Lacan). De todas formas en uno u otro caso, en una u otra manera de hablar del sujeto, ‘no hay sujeto sin Otro’.

EL OTRO

Esto extrae a nuestro sujeto de toda biología, ella como tal quedará perdida, olvidada y la marca del significante atravesará cualquier concepción de la realidad que hagamos, pues todo será leído, teorizado, elaborado, desde la concepción lenguajera que tengamos de las cosas, y en última instancia, en nuestra realidad ‘humana’, las cosas serán creaciones del significante. Esto para el psicoanálisis es esencial, pues trabajamos allí donde el padecimiento, el dolor subjetivo, implican al Otro, en sus dos dimensiones también, el Otro como estructura del lenguaje, con sus leyes e incompletud constitutiva, y el Otro como encarnación de esa estructura, como lo es por ejemplo la madre (o cualquier otro equivalente para el niño, aquel que se postula como transmisor de una lengua, de una cultura, etc). Es en el lazo con este Otro donde se engendran las respuestas, las maniobras, las determinaciones más significativas con respecto al deseo y a la demanda que allí se expresan, se dibujan y se constituyen como férreos nudos fantasmáticos en la vida del sujeto. Nuestra vida significante.



NUESTRA VIDA SIGNIFICANTE [*]

“El hombre está capturado por la imagen de su cuerpo” (1)

Según nuestra lectura es necesario cuestionar la concepción individualista de la constitución del sujeto. Nuestra posición es que no hay sujeto sin Otro, sin lenguaje y sin lazo social. Vale decir, no hay una sustancia que evoluciona en diferentes estadios madurativos que da como resultado un sujeto humano hablante. El sujeto es efecto del lenguaje y se constituye por los mecanismos de la alienación y la separación [En nuevas notas trataremos sobre estas operaciones lógicas en el advenimiento del sujeto] (2)

EL MALESTAR EN LA CULTURA

¿Qué quiere decir todo esto? Quiere decir que concebir un sujeto sustancial que evoluciona y va aprendiendo el lenguaje y la cultura que va a habitar, es una concepción evolucionista (en este sentido, la posición de Lacan es creacionista, creación ex -nihilo, en el principio es el Verbo, en nuestro caso: en el principio es el significante), que invierte los procesos y tiene como consecuencia la elaboración de un sujeto individual, recortado de la biología, similar a la que creemos encontrar en los llamados animales. El malestar en la cultura estudiado por Freud mantiene vivo este punto de vista, ya que supone un sujeto pulsional originario, que se enfrenta a una cultura que intenta dominar esas ‘pulsiones’ para domesticarlas y socializarlas, por lo tanto habrá malestar en el sujeto por tener que renunciar a ese goce de origen, y esto gracias a la función del padre, que impondrá la ley bajo la forma de prohibir el incesto y el concomitante goce masturbatorio. Con Lacan tenemos una revisión de todo este asunto, incluso un rechazo de esta lectura, ya que elimina este supuesto antagonismo, sujeto-cultura, poniendo al Otro de entrada, al sujeto como efecto del lenguaje y a la cultura como incluida dentro de sus leyes (del lenguaje), es decir, no hay en Lacan un sujeto previo a la acción del lenguaje, no hay baño de lenguaje sobre un sujeto que está ya allí esperándolo, solo hay sujeto efecto del lenguaje, y no hay realidad prediscursiva.

EL ENGAÑO

Son muchos los casos en que el sujeto se siente mal con su cuerpo, con eso que ‘ve’ en el espejo. Se puede sentir gordo, feo, flaco o incluso hermoso y sin fallas. Muchas depresiones tienen su aparente origen en lo que se ve allí, en ese espejo que parece reflejar sin cuestionamientos lo que vemos. Esta concepción individualista no tiene en cuenta lo que vinimos desplegando en los párrafos anteriores, habría allí que advertirle al sujeto del ‘engaño’, de un engaño fundamental, que lo que allí ve no necesariamente es puro, directo y objetivo, sino que hay Otra escena, la escena que condiciona esa mirada, los significantes y los ideales que la sostienen, los ideales del Otro (Ideal del yo, en Freud) en el centro mismo de su advenimiento. Es necesario reenviar el engaño imaginario, constitutivo  de lo que podríamos llamar nuestra ‘estructura’ (que en Lacan reemplaza al ‘aparato psíquico’ freudiano, que se encuentra en el ‘interior’ del individuo, por una concepción topológica sin adentro ni afuera, y con un sujeto bidimensional), hacia esa Otra escena, en la que puede hallarse el secreto, la significación de lo que toma forma en lo que parece que vemos con tanta nitidez y seguridad.

EL SUJETO DEL SIGNIFICANTE

He mezclado en mis dichos dos concepciones de la subjetividad que deben discriminarse: el sujeto como efecto del lenguaje, el sujeto del inconsciente, el sujeto lacaniano, dividido entre significantes, que no tiene posibilidad alguna de unidad, salvo a la que se tiende cuando el ideal es erigido para rechazar tal división y emerger como emblema de hierro, como vemos por ejemplo en los fundamentalismos religiosos y/o políticos de ciertas características. Por otra parte, está lo que designamos sujeto coloquialmente (este o aquel sujeto, como individuos) que lo podemos asimilar al denominado ‘hablanteser’ de Lacan, queriendo decir que no hay ser sino del habla, no hay ser sustancial, sino sustancia de lenguaje o materialismo de la palabra (móterialisme, al decir de Lacan). De todas formas en uno u otro caso, en una u otra manera de hablar del sujeto, ‘no hay sujeto sin Otro’.

EL OTRO

Esto extrae a nuestro sujeto de toda biología, ella como tal quedará perdida, olvidada y la marca del significante atravesará cualquier concepción de la realidad que hagamos, pues todo será leído, teorizado, elaborado, desde la concepción lenguajera que tengamos de las cosas, y en última instancia, en nuestra realidad ‘humana’, las cosas serán creaciones del significante. Esto para el psicoanálisis es esencial, pues trabajamos allí donde el padecimiento, el dolor subjetivo, implican al Otro, en sus dos dimensiones también, el Otro como estructura del lenguaje, con sus leyes e incompletud constitutiva, y el Otro como encarnación de esa estructura, como lo es por ejemplo la madre (o cualquier otro equivalente para el niño, aquel que se postula como transmisor de una lengua, de una cultura, etc). Es en el lazo con este Otro donde se engendran las respuestas, las maniobras, las determinaciones más significativas con respecto al deseo y a la demanda que allí se expresan, se dibujan y se constituyen como férreos nudos fantasmáticos en la vida del sujeto. Nuestra vida significante.

 

*Nuestro trabajo se inscribe en las coordenadas de otro al que remitimos “Otro Lacan”, de Alfredo Eidelsztein.

1.Lacan, J. “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”. En: ‘intervenciones y textos,  2’. p. 188.

2.Puede leerse para este tema “Los conceptos de alienación y separación de Jacques Lacan”, A. Eidelsztein (Apertura-Sociedad Psicoanalítica de Buenos Aires. Argentina).



Biografía

Lic. Juan José Scorzelli

Psicoanalista

Miembro de APOLa Internacional (Apertura para Otro Lacan)

Fundador de la Asociación de Psicoanálisis S. Freud en Paraguay.

Ex Adherente de la Escuela de Orientación Lacaniana de Argentina (EOL).

Coordinador de Grupos de Estudio sobre psicoanálisis en Buenos Aires y en Asunción del Paraguay.

juan.j.scorzelli@gmail.com

https://www.facebook.com/Lacanos-Asunci%C3%B3n-106351344447063

In Search of a Higher State: A Short Essay Interview with Sari Nusseibeh by David Garyan

Sari Nusseibeh (photo by Dinu Mendrea)


In Search of a Higher State:
A Short Essay Interview with Sari Nusseibeh
by David Garyan

October 8th, 2023



“Truth is white, write over it / with a crow’s ink. / Truth is black, write over it / with a mirage’s light.” So begins the fourth stanza of Mahmoud Darwish’s piece, “To a Young Poet.” With the very next lines, however, the poet raises the stakes: “If you want to duel with a falcon / soar with the falcon.” If Mahmoud Darwish is Palestine’s poet, then Sari Nusseibeh is Palestine’s philosopher. Born a mere month before the conclusion of the Arab-Israeli war in 1949, the future thinker was in a sense defined by a moment. Since the creation of Israel in 1948, he was witnessed his homeland change. Anwar Nusseibeh, his father, was shot in the leg that same year by Israeli forces. He subsequently lost the limb.

Fortunately, neither loss nor history went on to embitter the son. Having led numerous peace efforts and spoken out vehemently against the use of force, Sari Nusseibeh has not gone down the predictable road. Instead of trying to dismantle the state of Israel, Professor Nusseibeh has spent much of his life trying to understand Israel’s true aspiration. In his view, this has been a limited success. When asked what it is that Israel really wants, the philosopher seemed not so much tongue-tied, but rather frustrated with the nation’s unidentifiable essence: “answering the question ‘What is it that Israel really wants?’ for me remains something of a mystery.” A powerful statement, especially when it comes from a man whose family can speak of a 1,400-year presence in the Holy Land.

Professor Nusseibeh is a sensible man. He understands the nature of nation-states. Competing interests—along with real and supposed threats against their existence—have prompted even the most democratic ones to take heavy-handed measures. The US’s internment of its Japanese population is only one examples of this.

Thus, Nusseibeh’s frustration with trying to understand the country that holds his homeland is, to say the least, understandable: “These are questions that continue to bother me—whether we are thinking of Israel or of other places. There are two components to these questions. Does Israel (or any political organism) have a core identity and a determined path that allows the observer to predict its future? For example, one might say—next to other essential features it has—that it is a colonial enterprise, set to possess itself of what doesn’t belong to it, and to dispossess natives of what naturally belongs to them. One could then look around for concepts associated with colonialism—e.g., expansionism—that will allow us to fine-tune our diagnosis and draw help from these in an attempt to better read Israel’s future trajectory.”

Many contemporary philosophers and activists have rightly branded the country’s actions as “colonial.” Others have even referred to it as an “apartheid state.” About the matter, Professor Nusseibeh had this to say: “If it [Israel] is bound by its core identity to appropriate the land it conquered in ’67, then of course, one could dismiss its declarations about being ready to withdraw from those territories.” That is precisely what seems to be happening. Others argue that Israel’s 2005 disengagement from Gaza runs contrary to the colonial, apartheid argument.

When looking at the facts closely, however, another picture seems to emerge. Not only was the enterprise of disengagement difficult from a logistical standpoint, it was even more gruesome from an emotional one. Many Israeli settlers—in Gush Katif, for example—refused to leave; they staged demonstrations; many broke down in tears, and some even referred to their own forces as “Nazis.” Eventually, authorities didn’t just accomplish their goals of disengagement, they also accomplished another, more important thing: They were able to make the rest of the world ask: “But at what cost was it all done?”

For better or worse, the government had made its point: The PR campaign associated not only with that specific disengagement, but disengagements in general, remains a telling story. Yet, there are more subtle issues besides land—the question of identity. Being a philosopher, Nusseibeh understands the complexities, challenges, and controversies behind the issue all too well: “the other component to this kind of question (What is Israel?) is whether Israel knows itself, i.e., knows itself to be exactly what its core identity defines it. This is a tricky issue. How do we define the ‘subject of knowledge’ here? The only measurable way for us to define this ‘subject’ in a ‘democratic’ system is by its elected governments and their actual policies. But here we come up against a difficulty that questions our initial assumptions: for many years after ’67, Israel’s labor leaders seemed willing to cede some conquered territory back to Jordan. This changed once the Likud came to power. Unless we take this change to be a mere con, what it tells us is that our definition of Israel’s core-identity was wrong: that its identity is not fixed in this respect but is changeable … for instance, that it can claim to be able to remain itself as a nation-state, even a democratic one, alongside a Palestinian state to which it cedes conquered territory. This, after all, is the creed of a sizeable part of its population.” The fact that Israel is a place where beliefs, opinions, and ideas are not homogenous is a trait it shares with many countries claiming a democratic essence. Israel, however, isn’t just another so-called democratic state—its borders also encompass the Holy Land. And so, even the seemingly straightforward issue of what to do with land (and how to use it) is something not universally agreed upon. While ceding territory may be unthinkable today, Israel is in fact no stranger to the act.

Years after its astounding success in the Six Day War, the victorious leadership eventually ceded the entire Sinai Peninsula to Egypt. Why? To make peace. The question thus becomes: Why are today’s leaders not willing to take similar steps? Perhaps, unlike Egypt, they don’t see Palestine as a formidable enough enemy. Nusseibeh seems to hint at this possibility. In his closing remarks to the question about what it is Israel really wants, he states: “But beyond trying to answer such a question, there is a yet more vexing one: perhaps Arab (military and political) failures have inexorably driven Israel (or its elected leadership) to become the voracious animal it has. If this is true, then we need to add another dimension to the problem of identity: that it is affected by the circumstances surrounding it, and therefore by the actions (or inactions) of its neighbors!”

But what about the past? The Jewish people have suffered a genocide (the Shoah). The Palestinians have suffered a catastrophe (the Nakba). I asked Professor Nusseibeh about the possibility of using this joint historical suffering as a starting point for a new “road map” for peace. His response: “I believe that the Shoah and the Nakba are incomparable, except by saying they are both causes of deep pain affecting entire communities. As an after-effect, the Nakba stripped the Palestinian people of their land. The Shoah stripped the Jewish people of existential security. The pains are thus generically different from one another. Does one party’s pain help them sympathize with that of another party? This is hard if the first party’s pain was caused by the second party. And it is also hard if the second party believes that its solution for existential insecurity consists precisely in that which they know is a cause for the pain of the first party. That is to say, their different and somehow mutually exclusive pains make it hard to use them as the stepping-stone for a reconciliation between the two. I think this leaves us with having to look elsewhere … maybe for pragmatic considerations affecting the lives of the two communities. I think practical wisdom will be needed here. As matters stand now the future does not bode well for either community. That future is what needs to be looked into, and it is perhaps future pain that must be avoided or minimized.” Sari Nusseibeh’s response offers neither optimism nor pessimism—only a sobering reality. Where do we go from here? Is Palestine destined to become the title of the brave professor’s book—“once upon a country?” Only time will tell.


For the purpose of reference and transparency, the following questions and responses (exchanged via email during the period of April 2021 through October 2022) were used to craft the essay interview.

David Garyan: Ever since the creation of Israel in 1948, authorities there have continually instituted various measures to prevent the assimilation of non-Jews into mainstream Jewish society (mainly to ensure that Palestinians cannot participate in Israel’s political and civic process); the 2018 Nation-State Law may perhaps be considered the most outward manifestation of that policy, granting only Jews the right to pursue national self-determination in Israel, establishing Hebrew as Israel’s official language while downgrading Arabic to the level of special status, and, lastly, establishing Jewish settlement as a national value, meaning that the state can now openly promote such developments. It seems to be that Israel neither wants a two-state solution, nor even a one-state solution in which all citizens are considered equal, able to participate fully in all aspects of life—such approaches, whether we support them or not, have led newspapers like Al Jazeera and even an Israeli general to make the rather cliché yet emotionally charged parallel to Nazi Germany. While the comparison is rather inappropriate and more or less futile, it nevertheless makes sense to ask what it is that Israel really wants—and not just with regard to the Palestinians living there but also for itself, if not a two-state solution or even assimilation?

Sari Nusseibeh: These are questions that continue to bother me—whether we are thinking of Israel or of other places. There are two components to these questions. Does Israel (or any political organism) have a core identity and a determined path that allows the observer to predict its future? For example, one might say—next to other essential features it has—that it is a colonial enterprise, set to possess itself of what doesn’t belong to it, and to dispossess natives of what naturally belongs to them. One could then look around for concepts associated with colonialism—e.g., expansionism—that will allow us to fine-tune our diagnosis and draw help from these in an attempt to better read Israel’s future trajectory. If it is bound by its core identity to appropriate the land it conquered in ’67, then of course, one could dismiss its declarations about being ready to withdraw from those territories. But the other component to this kind of question (What is Israel?) is whether Israel knows itself, i.e., knows itself to be exactly what its core identity defines it. This is a tricky issue. How do we define the ‘subject of knowledge’ here? The only measurable way for us to define this ‘subject’ in a ‘democratic’ system is by its elected governments and their actual policies. But here we come up against a difficulty that questions our initial assumptions: for many years after ’67, Israel’s labor leaders seemed willing to cede some conquered territory back to Jordan. This changed once the Likud came to power. Unless we take this change to be a mere con, what it tells us is that our definition of Israel’s core-identity was wrong: that its identity is not fixed in this respect but is changeable … for instance, that it can claim to be able to remain itself as a nation-state, even a democratic one, alongside a Palestinian state to which it cedes conquered territory. This, after all, is the creed of a sizeable part of its population. So, answering the question ‘What is it that Israel really wants?’ for me remains something of a mystery. But beyond trying to answer such a question, there is a yet more vexing one: perhaps Arab (military and political) failures have inexorably driven Israel (or its elected leadership) to become the voracious animal it has. If this is true, then we need to add another dimension to the problem of identity: that it is affected by the circumstances surrounding it, and therefore by the actions (or inactions) of its neighbors!

David Garyan: Today, a word like Nakba does not capture the same cultural consciousness as Shoah. And yet, this is not a “competition.” We must look at both tragedies for what they are—unnecessary suffering. Do you see any parallels between these events, and could this shared plight perhaps serve as the foundation for a new “roadmap for peace?”

Sari Nusseibeh: I believe that the Shoah and the Nakba are incomparable, except by saying they are both causes of deep pain affecting entire communities. As an after-effect the Nakba stripped the Palestinian people of their land. The Shoah stripped the Jewish people of existential security. The pains are thus generically different from one another.

Does one party’s pain help them sympathize with that of another party? This is hard if the first party’s pain was caused by the second party. And it is also hard if the second party believes that its solution for existential insecurity consists precisely in that which they know is a cause for the pain of the first party. That is to say, their different and somehow mutually exclusive pains make it hard to use them as the stepping-stone for a reconciliation between them. I think this leaves us with having to look elsewhere … maybe for pragmatic considerations affecting the lives of the two communities. I think practical wisdom will be needed here. As matters stand now the future does not bode well for either community. That future is what needs to be looked into, and it is perhaps future pain that requires to be avoided or minimized.


About Sari Nusseibeh

Sari Nusseibeh is the former President of Al-Quds University, the only Arab university in Jerusalem. He is also a professor of philosophy. He co-founded The People’s Voice, an Israeli-Palestinian grass-roots organization which advocates peace between Israel and Palestine. In 2001 and 2002, he was the chief representative of the PLO in Jerusalem, advocating a two-state solution to the Israel-Palestine conflict. He is the author of Once Upon a Country: A Palestinian Life. He lives in Jerusalem.

Interlitq’s Californian Poets Interview Series: John Brandi, Poet, Artist, Traveler, interviewed by David Garyan


John Brandi

October 9th, 2023

Interlitq’s Californian Poets Interview Series:

John Brandi, Poet, Artist, Traveler

interviewed by David Garyan

 

John Brandi’s poems appear in Interlitq’s California Poets Feature



DG: I’d like to begin with your most recent book, A Luminous Uplift, Landscape & Memory, a project which spotlights forty years of your writing career. Included in the collection are also new writings. The work is set to be released on October 31st, 2023. Can you give readers a sneak peek? Are the pieces arranged chronologically? How did you choose what to include, what to leave out? In addition, did the compilation/writing of this book cause you to see your experiences in a new light, or perhaps make you remember something you’d long forgotten?

JB: A Luminous Uplift is subtitled Landscape and Memory. Recollection is where it begins. Books, maps, human and physical geography, the idea of walking into a landscape and recording something about it were all part of my early upbringing. The book proceeds into how that background affected my creative focus as an adult. My parents came to Southern California in the early 1930s as Michigan transplants. My father found work as an accountant at the Los Angeles Examiner. Photography was his hobby. His favored camera was a large-format press camera. He and my mother were enthusiastic about their new environment of mountain, desert, and seashore—dad with his camera and wooden tripod, mom as a supportive partner. I was the back-seat kid traveling with them on their road trips. It was they who gave me pencil and paper and asked me to draw whatever impressed me, and to write a line about it: a bear invading our camp, Indian pictographs on a rock, an ocean wave that knocked me down. When the drawings and writings accumulated, my parents gathered them up. “Now you have some pages, all you need is a cover and a title.” So I would do that and they would staple the pages and cover together, and hand them back to me. “Now you have a book.”

Thinking about the many times I told this story when students asked how books became part of my life, I decided I was ready to collect some memories. Luminous Uplift begins with my mother reading from A Child’s Garden of Verses and Treasure Island, the Scribner’s edition illustrated by N.C. Wyeth. Later I was gifted books on natural history, geography, and famous paintings. Often we would peruse scrapbooks of my father’s photos and notes taken while serving as an army private in the India-Burma Theater. Thatched villages, stone temples, saddhus, street markets. In his darkroom I watched magic images—the Taj Mahal, minarets of a mosque, a multi-armed goddess appear as he swirled the paper in a tray of solution. As a teenager I discovered John Muir and Steinbeck after hiking the Sierras and driving the Baja coast. Early college years I was interested in oddball Indian saints, Ramakrishna, and Tagore. A bit later: Watts, Suzuki, Japanese haiku masters, Spanish poets, the American Beats, notebooks of Paul Klee, and all sorts of lost-in-the-shadows renegades who published their poems in mimeographed editions. In South America I read James Agee, Orwell, Baldwin, Graham Greene, Conrad, Gide, Barbara Tuchman, and others packed into a foot-locker the Peace Corps provided to keep you sane in your bamboo hut. Books! No little handheld screen to keep you occupied.

The core of A Luminous Uplift consists of published and unpublished prose. Landscapes that affected me as a poet-painter. A section called “Somewhere in the East” is devoted to haibun sketches, essays published in small mags, excerpts from limited-edition books. The Himalayas, India, Ghalib’s house, Khajuraho, Sikkim, a Balinese trance dance. A second section focuses on the American Southwest: Hopi sky villages, Río Grande Pueblos, Nanao Sakaki, details from homelife in northern New Mexico, my evolving haiku practice.

DG: You were friends with the notable Japanese poet Nanao Sakaki. As a walking, wandering writer, there are many stories about him—even that he once walked from California to New York and back. Can you talk about his influence on you, and conversely, to what extent you think the American West influenced his own perception of the Far Eastern culture from which he came?

JB: Nanao was the archetypal planet pilgrim. His address book had no A to Z order of last names. It went by regions, starting with friends in Japan, then Australia, Indonesia, Alaska, Seattle. And so on. Great Basin, Rocky Mountains, New York City, Western Europe, Caucasus, China. Nanao settled in an old school bus below Taos Mountain for awhile, a good base. Once, as I was leaving the bus, he stuck his head out the window: “Come back,” he laughed, “You forgot your footprint!” Nanao was a planetary citizen, but in the unique style of the old Japanese outrider poets Saigyo, Ikkyu, Ryōkan. Creative rule-breakers whose priorities were to get down low, see the world through the eyes of common people. You’d find Nanao talking to a purple gentian on a rocky slope, or singing a Japanese folk song on a New York sidewalk  or along a prehistoric trail in Chaco Canyon. His reputation grew not through a promotional website, clever bio, or a fat list of published books, but by meeting people face to face. No Instagram, Linked In, Facebook. He created dialogue with the likes of bears, humans, dragonflies, and maidenhair ferns. He stood up for threatened landscapes, especially the Okinawa coral reefs.

Nanao was a quintessential drop out. He quit the Japanese mainstream after World War II, organized the Bum Academy, took up communal life on a remote Japanese island with farmers and fisherfolk. When he came to New Mexico, it wasn’t just the unusual topography—mesas, high desert, craggy peaks—that called him. It was the indigenous cultures, their song, poetry, and ritual-drama. Also, the pioneering spirit of the evolving counter-culture that took root in the Sixties. Independent thinkers, especially artists, who had come to live in the rugged mountain valleys. Nanao was at home with the anarchist spirit of northern New Mexico, Indians and Hispanos with a history of standing up to protect their land, water, language, and lifestyles.

DG: You’ve been impressively prolific in the haiku genre, having published almost an equivalent number of books as your poetry collections. Is it an effortless transition, or is poetry all poetry in the end for you?

JB: Poetry, in whatever form the experience, the place, the emotional pitchpoint demands—haiku, prose poem, haibun, enlightened fragments, solitary experience, social experience—is the beginning and the end. An out-of-frame, out-of-time vibration sounded into words. As a poet-painter I have a work space split into an easel room and a desk room. On some days what I can’t write I paint; on others, what I can’t paint I write. Right now I have an exhibit up in Santa Fe, “Wind, Water & Temblor: Geologic Ruminations.” At the opening I’ll do a reading from a just-released haiku collection, The Rain Sweeps Through. Small book, small poems, small adobe gallery that steps down into a little garden. My favorite kind of venue.

DG: Apart from poetry, prose, and translation, you’re also an artist. You’ve held exhibitions in places like the Magpie Gallery in Taos. The work you do is heavily influenced by themes of nature, but the depictions have magical elements to them, especially the collages. Can you speak about the beginning of your artistic journey, your influences, and whether you see art and literature as very much connected, or distinctly separate, specifically in your creative approach?

JB: I’ve already covered some of this, but I could add that I had an early fascination with Wyeth’s illustrations, Ryder’s paintings, Paul Klee’s magically configured kingdoms, old geography books. I loved the contours on topographic maps, following squiggles, copying them, expanding them as an adult, blending the earth’s seismic activity with my own psychic contours. Recently my wife asked me what all the dots and graphite flecks in my drawings were about. First thing that came to mind: “They are particles of air and enthusiasm.”

DG: In your early days, activism was very much at the heart of both your personal and poetic activities. Abroad, you worked with disenfranchised populations, and at home you were well integrated in the counter-culture movement, working with individuals we now consider household names. Do you think those times have anything to teach us about the world we live in today? In other words, would a cultural rediscovery of those ideals, in your view, be beneficial in changing the current world, or do you think we need a new activism—with a new philosophy, or perhaps a hybrid approach?

JB: The Sixties were wide open, a time of loosening, reckoning, opening up, throwing off the old, making new. Michael McClure said it was the very energy that defines poetry. A shifting merge of dream and waking into new structures of verse; new music, new publishing, new ways of living. There’s lots to not just remember, but to reawaken: simple lifestyle; no sell-out to overblown consumerism and corporate sales pitch; absolute resistance to tyrant political rap. A friend active in the drive to register Black voters in Mississippi in 1964 reminds me our struggle is even harder now. So-called public debate is infused with mythology like that of the dark ages; politics filled with even more hate and conflict than we faced in the Sixties.

You can step to the side, hide out somewhere. But times have changed. The electronic eyeballs are on us. Wherever we go, we are visible. Better to grow roots in one place, keep things small, base yourself in a circle of progressive individuals, plant a tomato, give away some peaches, maintain a positive attitude. As for the evil voices out there, Lew Welch said you’ve got to have “charms against their rage. If nobody tried to live this way, all the work in the world would be in vain.” He also said “Guard the Mysteries! Constantly reveal Them!”

An artist can disregard social-political commitment and get on with his work. Or regard such commitment as part of his work. In the Sixties I worked with a group of Americans and Ecuadorians to help connect indigenous people who were organizing to take legal action to retrieve their stolen lands. They were Quechua serfs scratching out a living in a visually stunning landscape under the snows of 20,000-foot Chimborazo. Between interviews I began writing poems from notes scribbled in a pocket pad. Some were political rants that ended in the wastebasket. Others brought to the forefront voices of the underdogs, people the media usually kept in the background. Some poems found their way into little mags back home. It was a boost. And I would have missed it had I stayed home like some of my college teachers advised. They said I needed to raise my visibility as an artist, establish an audience. Worthy advice, but I tossed it aside as practical and limiting.

Speaking of small circles, a recent New Yorker article by Elizabeth Kolbert reported on a circle of scientists studying the language of sperm whales, threatened, like most creatures, by climate change. One marine biologist, when asked why research, replied “Inspiration is the key. If we could communicate with animals, ask them questions and receive answers–no matter how simple those questions and answers might turn out to be–the world might soon be moved enough to at least start the process of halting our runaway destruction of life.”

DG: I’d like to speak about your travels in relation to the guiding activities you’ve undertaken with the students you’ve taught. Which fond memories or particularly special experiences do you most treasure?

JB: I loved the outback schools in Alaska where a classroom was more like a living room full of shoes-off students lying about the floor. An extended family. One winter I was bush-piloted into a Yupik village. The fourth graders were out ice fishing along the river. When we got back into the classroom the kids were fresh with the experience of drilling holes, dropping their lines, waiting in the cold, pulling out pike. I had a haiku project in mind. We read wilderness poems of ancient China, then launched into writing haiku while the cafeteria was busy frying up the catch. After we read our poems we had a feast. It was a memorable time!

I got to another Yupik village one weekend, and the men immediately invited me to sweat. Jokes were made about how I was going to be cooked. “You bring d’salt Freddie?” It was a test  to see if I had a sense of humor, a must if you want to hang with Native Americans. When we exited the steam room for the antechamber where we left our clothes, I found my bundle missing. The men smiled and helped me look around. “Don’ see ‘em anywhere, d’you Alex?” I ended hobbling through the snow–a towel around my waist—right into a kitchen where the women and girls were waiting to sweat. Everybody giggled as I stood there dripping. Then one of the men pointed to a kettle of salmon chowder and freshly-baked rolls on the counter. Next to them were my clothes. The laughter was communal. I dressed and sat down to eat with the men while the ladies left to sweat. On Monday morning the same girls who saw me near-naked in the kitchen were still giggling as they entered the classroom for my poetry session.

DG: On your website, you make some of your travel journal available to read for free. One of the many interesting observations you make is about is about the Hindu tradition of Theyyam, best described perhaps, as a mix of ritual, theater, and religion. As you write: “Theyyam performances are remote from the West’s notion of theater on a raised stage. Here, the earth is the platform. Characters roam helterskelter in a courtyard, disappear into the trees, return through the crowd, vanish into mist. As in a Javanese shadow-puppet play, the audience is free to roam. There is no fixed place where one must be …. And that is what lies beneath all Theyyam rituals: unpredictability.” Apart from perhaps the indigenous populations, would you say that there are parallels between Theyyam and any of our artistic traditions, or do you feel that the West, especially, today—with its obsessive need to categorize and rationalize—is much too uncomfortable with unpredictability?

JB: Unpredictability is uncomfortable for all of us. Especially in travel. To get  lost is to become vulnerable. So many of us want it all sorted out before we leave home. No risks. The mythic journey is sabotaged for the rational linear route. In the old days of travel one left home and was gone. No email connect. Hardly a working phone to be found in Mongolia. No web surfing to bring up the next destination. No seeing before going. No checking out rooms online. Travel was a bumpy ride full of conflicts and resolutions. You got lost, had to ask real questions to real people. You floundered and fumbled. Your head got turned around, you came back somebody new. You do the same in poetry. Get lost, fumble, reawaken, find yourself in new territory. Unpredictability drives the poem.

I don’t think I answered your question about parallels between the Theyyam ritual and artistic traditions in the West. In New Mexico the same sacred and profane juxtaposition in the Theyyams—bawdy clowning, serious propitiation of the gods, oracular advice—you find in the Pueblo rituals. During the plaza ceremonies dancers are choreographed into intricate weaves, the women robed and crowned with wooden headdresses, the men in kilts and skins, shaking gourd rattles to call the rain. All the while impersonators of deer, eagle, antelope prance about to a chorus of singers and drummers. Then come the clowns—in breechcloths, bodies earth smeared—hooting, yelling, mirroring bad-mannered humans joking and pointing, refusing to become part of the dance. But soon the clowns begin to see that life is more than fooling around. That is their message for us. They begin to sing with the chorus and learn how to dance from the dancers. And they show compassion. Now and then one will stop to adjust a little boy’s animal skin, or refasten a girl’s headdress.

DG: You’ve amassed a great deal of experiences (both through travel and art). A great deal of experiences, likewise, is yet to be had. Years on the road and words on the page have brought you to the great state of New Mexico, where you’ve settled. Can you talk about the foundation and reasons which made it irresistible for you to choose this road?

JB: Ha, I’d like to get out of answering the question by referring you to the book itself. The final chapter of Luminous Uplift, titled “Finding New Mexico,” was inspired during a phone conversation with Gary Snyder where I found myself complaining that my grandkids had never asked how I got to New Mexico. “Well sometimes you just have to begin telling the story,” he advised. The story begins in 1971 when a friend gave me his pickup and set me on the road. But it really goes back to the first travels with my parents, early discoveries of outriders like Hale Tharpe, a hermit who lived in a fallen redwood. Or meeting poet Eric Barker who had a cabin in the cliffs of the Big Sur. Or Johnny Lovewisdom in the Andes, a writer-philosopher dropout who lived in a stone hut and showed me how to mimeograph my own poems.

DG: In all your travels, what’s the tastiest dish you’ve tried and which New Mexican one would you recommend to a guest from abroad?

JB: I’m trying to come up with something far away and exotic, maybe a jerk chicken on a Jamaican beach; a pulao spiced with pistachios, dried fruit, and saffron at a Kashmiri wedding; a lamb souvlaki in Thessaloniki; or a red curry in the Chiang Rai night market. But my favorite eating experience—one I’d recommend to any world traveler—is right here in New Mexico in the pueblo of Kewa, also known as Santo Domingo. On August 4, the big feast day of dance and ceremony, the villagers open their homes to the public. A communal table is set with food for guests who are called in from a living room decorated with blankets, baskets, pottery, and family photos. At the table you share talk with a dozen strangers between servings of the best slow-cooked red chile with pork, and green chile with beef you’ll ever taste. On the table you also help yourself to bread baked in outdoor adobe ovens, bowls of posole, pinto beans, tamales steamed in corn husks, cheese enchiladas, cold slaw, sautéed squash and corn, melon, strawberry Jell-O topped with Kool Whip, plum pie, and anise cookies called biscochitos.

DG: Apart from getting ready to release your newest book, are you reading or working on anything else at the moment?

JB: Frankly, I need a bit of a break. I’d like to return to Canyon de Chelly for some sketching. There’s also New York, the Nicolas Roerich Museum. And maybe another Aegean island. But with two books out this fall, there is promotion. Plus an archive commitment with UC Berkeley. Let alone the woodpile, planting of garlic, and putting away the garden tools. The first frost happened yesterday, and today’s the annular solar eclipse. So much going on!

14 October 23
Río Arriba, New Mexico



Author Bio:

John Brandi was born in Los Angeles, 1943. Early travels in the Sierra Nevada, the Mojave, and along the Big Sur coast proved to be unshakable experiences from which his world travels grew. After receiving a B.A. from San Fernando Valley State College (now Cal State Northridge), he worked in the Peace Corps with Quechua farmers in the Andean land rights struggle. In South America he began publishing his poems, became an active war protester during the Vietnam era, returned to North America to live in Alaska and Mexico, built a cabin in a remote Southwest canyon, received a National Endowment Poetry Fellowship in 1979, and worked as an itinerant poet in schools, prisons, backland ranching communities, Pueblo and Diné tribal centers, and as a lecturer for students in Mexico, Indonesia, and India. He gave keynote addresses for haiku conferences in Canada and the Punjab, and was awarded a Touchstone Distinguished Books Award for A House by Itself: Selected Haiku Masaoka Shiki. In 2015 a limited edition of his haibun, Into the Dream Maze, was issued by the Press at the Palace of the Governors, Santa Fe, followed by Planet Pilgrim, his paean to Japanese poet Nanao Sakaki. Two books of poetry and travels appeared in 2019 and 2020: The Great Unrest (White Pine) and The Way to Thorong La (Empty Bowl). As a visual artist, he’s been honored with solo exhibits in San Francisco, Taos, Santa Fe, Houston, and Milwaukee. His papers are at the Bancroft Library, University of California, Berkeley.

American Pandemic, a poem by David Garyan, published in Interlitq

«American Pandemic» was first published in Volume 12 of The American Journal of Poetry (January 1st, 2022). Volume 12 was the final issue of The AJP before it ceased publication. The archive remained available for some months, until early 2023, after which the website disappeared completely.

Please click here read the story behind the initiative to republish all my work.


 

American Pandemic (The President’s Prayer)

For although you may have absolutely no choice in some matters, this does not mean the things you must do in these moments are absolutely right.
—Wilde 3:16

Dear Lord, today we give
thanks for no longer
having to fear the rapists
living next door to us—
at least those who,
out of their own volition,
did trust in the miracles
of science and go down
to the nearest vaccination center,
where shots
of AstraZeneca are done—
approved, of course, by the CDC and EU,
for its benefits
lie precisely in the fact
that it has killed
a trivial amount
of people,
and was made
by a British-Swedish company,
unlike Sputnik,
which, regrettably,
also, did ice
a similarly trivial amount,
but was, of course,
made by the Russians—
a dilemma, indeed,
for if the rapist
had simply chosen
Slavic vaccination,
it would’ve prevented
him from entering indoor
venues like movie theaters and schools,
much less having access to Europe,
where this vaccine,
along with the Chinese Sinovac,
are still under rolling review,
all for your own safety, of course.
Dear Lord, though we must keep walking
through the valley of the shadow of death,
we will fear no evil;
for Thy Protestant and Catholic
vaccines will protect us,
while the heathens of the East—
Orthodox Slavs and Chinese communists, that is,
will be barred from entering
the Schengen Area
for having disobeyed Thy command,
and taken jabs
from the forbidden list of vaccines.
For we know that your only
begotten Son, Jesus,
cares not whatsoever about all Christians,
nor even those recognized
by the United Nations,
but only those G-7 (formerly G-8) Christians,
who by their burden of upholding
democracy, human rights,
and women’s rights,
(two different things altogether,
as women aren’t humans),
did follow the true path of Thy Son
when they expelled Russia
from this hallowed community
after its illegal annexation of Crimea.
Lord, we ask that you give us
patience and strength
in this time of uncertainty—
for our other neighbor, Bill,
living with his lovely family
just four houses down,
are followers of Jehovah’s Witnesses;
despite having frequently made generous
donations to charities fighting poverty
in Sub-Saharan Africa,
they remain unvaccinated due to their beliefs—
thus posing bigger threats
than the very rapist living next door,
who, in fact, holds a bachelor’s degree
in pharmacology,
and this he received from Tufts,
meaning he has rightly
been ordained as a monk of science,
with fervent faith in all the hottest biology.
Indeed, our dear Lord,
it helps neither Bill,
who once rescued two children
from a burning building,
nor his pleasant family
that often volunteers
to pick up trash in their neighborhood,
to be good, yet unvaccinated Christians.
For the Lord so commanded:
Thou must let all vaccinated
fornicators into heaven,
for if they present
the Green Pass,
and it is valid,
every sin and transgression henceforth
shall be forgiven by the glory of God.
Let us rejoice, sweet Jesus,
and let the miscreants inside!
For it is at once righteous to do so,
but, alas, also legally necessary,
for Lord Fauci,
in all his infinite
scientific glory
and wisdom,
hath ordained that full
vaccination bestows
full immunity
against any sexual misdemeanor,
and perhaps even felony,
but only so long as blood
tests can show
the presence of antibodies;
heathen Bill, however,
can neither be allowed
to keep his job,
nor attend any community functions,
and his satanic family
shall have to wear medieval
masks of shame wherever they go.
Let us pray, dear Lord,
that blasphemous Bill
and his infernal ménage
continue being good Christians,
for their donations
and community service are important,
but let us, nevertheless,
wholly distance ourselves socially,
for they cannot be spoken
to until they receive the sacrament of vaccine.
But let us all the while, dear Lord,
invite the rapist—
provided he agrees to wear a mask
and continues, like before, observing
social distancing rules,
because, indeed, the sacrament of vaccine
works not miracles every time,
something the pharmacologist offender,
or more aptly, offender pharmacologist,
knows very well;
and so, in the name of Jesus, our Savior,
let us pray for that gentle predator,
for he has become
the epitome
of responsibility,
and a shining example
of good fellowship
towards Woman (and also Man,
but only in rare homosexual cases—
for let us not, dear God, tolerate
those who discriminate
against a misfit
that prefers chasing men),
for he knows not only
all the hip sciences,
but also totally trusts
every hip doctor and science,
even when they say
opposite things.
Let us hence rejoice
and place our faith
in that rapist,
for he truly cares
about the safety of others,
even when he’s raping them,
for he will not lay hands
on any unvaccinated souls—
no matter how strong
his urge to do so may be,
and in this way, our heavenly Father,
we didst finally see
a prominent drop
in not only COVID infections,
but also cases of sexual assault;
these latter numbers, howbeit,
are neither relevant nor crucial,
for we’re not so concerned
with them these days,
mostly because developing
vaccines against battery,
even the sexual type,
is scientifically impossible.
And so Lord, we ask that you bless
and watch over
the sexual deviants,
(but only the inoculated)
for before Johnson and Johnson
they were blind,
but now they can see,
and protect also those who took
Moderna, Pfizer, and AstraZeneca,
and especially young women
who took AstraZeneca,
since they are most at risk
of dying from it,
but let us, oh Lord, have faith
and renounce our fright—
for these fair maidens
are now vaccinated
and no longer need Thou;
truly, they hath nothing
left to fear,
for we know
that all the world’s problems
disappear after full vaccination,
two weeks after the second dose, that is.
Have no mercy, howbeit, on those who took Sputnik,
for pride, tyranny, and wickedness cannot last,
but the righteous shall live by Western-approved
jabs and that holy democracy worthy of us all—
the one which accidentally bombs
civilian targets in Afghanistan,
but only under a Democratic administration;
a Republican democracy where civilian
targets are accidentally hit,
can, absolutely, not be tolerated.
Our Father who art in heaven,
we need good, honest democratic
leaders who blow up churches and schools
in the name of Saint Schumer,
of whom the public does approve
no matter what he commands,
and if there be doubt,
it shall excuse his failures
as honest blunders;
the same mistakes
just across the aisle, however,
must properly and justly incur the wrath
of all left-leaning news networks out there,
because that is what it means to be fair,
balanced, and objective, in the name of Christ Almighty.
We ask, also, in this time of uncertainty, dear Lord,
that you promptly hear the grievances aired
by the LGBTQIA+E=mc2@admissions.caltech.edu community—
for on numerous occasions
they’ve demanded that bombs
dropped on civilian targets
proudly display Pride flags on them,
otherwise protests will erupt
across the whole country.
We pray, as well, that all who deny
the scientific thrust behind
these rockets be labeled
provocateurs and Republicans—
meaning anyone from Afghanistan
must display proof of bombing,
preferably with QR codes,
before we can consider them refugees,
much less admit them to this country,
which, supposedly, isn’t a Christian one,
but whose presidents have all been Christian.
And so, in the name of all that’s holy, dear Lord,
please forgive us for putting
sanitizer dispensers
inside your churches,
and wearing masks,
for it’s nothing personal
against you or the miracles
you’ve worked on this earth;
it’s just that washing your hands
frequently absolves us of all sins—
for if Pontius Pilate only had some Purrell
that day he was to condemn
your only begotten Son,
there would be nothing
he would need to answer for today.
Dear Jesus, please know
that if and when you decide
to have your Second Coming,
all the vaccinated rapists,
murderers, and pillagers
will be free to attend the event,
which is scheduled to be held
at the LA Convention Center,
or perhaps Madison Square Garden,
depending on parking—
strictly observing, of course,
all the social distancing
protocols recommended by the CDC.
And if the people
ever decide to crucify
you once more,
something they are bound
to do sooner or later,
proof of vaccination
will no longer suffice;
given the more exciting nature
of this particular spectacle,
negative PCR tests (valid for 48 hours)
and cavity searches will be required
to access the crucifixion site,
for when it comes to safety,
no right or freedom
is sacred enough to uphold.
Oh, hallelujah, dear Lord,
we pray that the planet
and every hallowed
thing you created,
in the name of the Father,
the Son, and Holy Spirit,
simply go to shit
while our chosen leaders
sit there and figure out
how to save us from COVID;
for there are maps, statistics,
and analysis, sweet Jesus—
so much scientific scripture
capable of showing us all,
and very precisely at that,
how fucked up things have become.
Do you not see, my brethren,
that the US registered
148,202 new cases today,
which, on a fourteen day spectrum,
represents a twenty-nine percent increase?
Have the numbers and colorful graphs
not made an impression, my dear brothers?
For if we can’t quantify something,
the problem isn’t worth solving.
And is it not such a tragedy
that we have more vaccines
than anyone knows what to do with?
For in Pelosi 2:3-4 it is so written:
When Moderna ran out,
Fauci’s mother turned and said to him—
“They have no more Western vaccines.”
But that Son of Science so replied:
“Woman, why do you involve me?
My hour has not come yet.”
And after having ordered the syringes
to be filled with Sputnik,
the patients were given those injections
and all were then amazed
they had turned into Pfizer.
The Son of Science did this—
the first of his many signs,
in Cana of America,
and it revealed his glory,
and his disciples believed in him.
So now we must jab them all,
starting with dead people
and unborn fetuses
that can no longer be aborted,
for if daily quotas are not met,
the UN will come raining down
on our asses like a goddamn fucking
firestorm with their resolutions
that have never been legally binding
anyways, hence why be afraid?
And so, feel free to keep committing
your war crimes, my fellow African dictators,
for though they might say
and even shout a lot at the UN,
fear not, I command, fear not—
for everyone sitting
in those plush chairs
will be much content
to have heard the pretty sounds
of their own voices,
only to have done nothing at all
about the problems
they so enjoyed discussing;
at most, they shall show
“deep concern about the rising
tensions in the Middle East and Africa,”
but this too shall pass,
and with some persistence,
you’ll be free to plunder again,
without those pesky
colonizers (Europeans, that is)
scolding you for being colonizers.
And so, my brothers,
forget the rising levels of racism,
greed, and unhappiness,
for there’s no science
behind them anyways—
no graphs, maps, or tables
to show us the daily increase
in anti-Semitism, apartheid,
or even xenophobia,
for all the lab rats
working in democratic countries
have yet to develop vaccines
against these pandemics,
but if there’s no jab
to solve the problem,
then there’s no problem
to begin with—
nothing worth inspecting
any longer.
Just to be safe, howbeit,
keep distancing yourself
from Blacks, Asians,
Latinos, and anyone who isn’t White,
including Arabs and Persians
with American passports,
some of whom may look
and act “Caucasian,”
but don’t be deceived, my brothers,
and remember the famous Bible passage,
Shakespeare 3:16, Act I, Scene III:
Libyans and Iranians
can cite US passports
for their own purpose.
Also never forget
the Civil Rights Movement,
and which color of skin
was then barred
from entering buildings
and using facilities,
even before the Green Pass;
but let us, dear Lord,
remain vigilant as ever,
for unvaccinated Whites,
especially the poor ones,
now pose the same threat
as vaccinated Iraqis
and Afghans with US passports;
alas, should the unjabbed
Whitey, however,
happen to be quite wealthy,
then we must consider
this proof of vaccination,
because gaining COVID
from Robert F. Kennedy Jr.
then dying from it
bestows both status
and upward mobility
upon the dead one,
while catching COVID
from a homeless drunk
then dying from that
is simply a tragedy—
upward mobility
without any fame.
Oh, dear Lord, we pray to heaven
that you get with the program at last
and allow just fully vaccinated
souls into your kingdom;
it would also be nice, sweet Jesus,
if you could demand
that the certificates be shown
in digital form,
with QR codes and cavity checks
and the whole nine yards, really,
for so many have already
been tempted by Satan,
and bought fake certificates
on Telegram and WhatsApp—
a clever business model
with great revenue streams,
something deeply upsetting
for the bureaucrats of Big Pharma.
On the other hand, dear Lord,
Big Tobacco may have cause
for celebration, as some studies
have shown that smoking
may help prevent COVID—
indeed, it doth appear as if nicotine
interferes with ACE2 receptors,
thereby preventing the virus
from entering cells.
Hallelujah, our Father in heaven!
We pray in the name
of your only begotten Son
that all the smokers in Kentucky
will now rise up and initiate
protests demanding mandatory puffing
measures at work, schools,
and hospitals,
but especially hospitals,
for no freedom,
and this we swear,
is sacred enough
to give up in the name of safety,
even the freedom to breathe.
Starting next week,
mandatory proof
of smoking shall
be presented
at the entrance
of every gym, restaurant,
and nursing home.
Smoke ‘em if you got ‘em, fellow brethren!
And as with vaccines,
connoisseurs of Russian cigarettes
will absolutely
be prohibited from entering
any indoor venues,
until the proper clinical trials
can be carried out;
the CDC has already
scheduled rolling reviews
to see if cancer sticks
made by former communist heathens
pose the same health risks
as those made in the free world,
because only the cancerous kinds—
the ones with arsenic,
liberty, and lead inside them
have been known to interfere
with the aforementioned ACE2 receptors.
So far, the CDC has only approved
the democratic cigarettes of Marlboro,
Newport, and Camel against the coronavirus—
in clinical trials, they’ve shown
a smashing 99 percent effectiveness
in killing people before they contract COVID,
much lower than the despotic
brands of Russia,
which have far less additives
and kill only 89 percent of subjects,
but these are just the results
of one medical study funded by Republicans;
the very same study funded by Democrats
showed that Russian cigarettes
kill people on contact,
with vaccinated Americans
from ages 0 to 100 being most at risk;
the State Department hence recommends
that anyone holding a US passport
avoid traveling to places
where this tobacco is sold—
if you absolutely must travel,
buy forty packs of Marlboro
and smoke two a day while wearing
a mask fully covering nose and mouth.
Our dear Lord, we ask in the name of Jesus
that you please forgive
all the fornicators,
thieves, and lawyers,
but especially lawyers,
for any wrongs
they may have committed,
be they sleeping with monkeys,
stealing relics from your churches,
and, naturally, defending
those who slept with monkeys
and stole relics from churches,
but solely if said miscreants
who’ve lived total lives of sin
agree to accept Science
as their only true Savior,
and receive the holy
communion of antibiotics,
and when, with glory, those sins
have been thoroughly cleansed,
shall they proceed, at last,
with the deathbed vaccination,
for the Church of Democratic Science
teaches that only sincere deathbed inoculations
can prevent the spread of COVID at funerals,
while the Church of Republican Science
asserts that COVID was manufactured in a Chinese lab
and hence can threaten only Chinese funerals—
ever since the Great Schism of Science in 2020,
questions surrounding the afterlife
remain a disputed issue in both disciplines,
all because the Church of Democratic Science
and the Church of Republican Science
couldn’t agree on the issue
of whether it was acceptable
to use unleavened jabs
for the sacrament of full vaccination;
other disputes revolved around the fact
of whether scientists could marry
or had to remain celibate,
devoting their whole lives
to the study of reproduction,
rather than reproducing themselves.
And so, it looks as though the teachings
of Democratic Science
and Republican Science
will remain at odds forever.
Dear Lord, we ask that you punish
those scholars who sell indulgences—
fake vaccination certificates, that is,
for it will take a Reformation of Science,
initiated by the one and only
Martin Luther, MD, PhD, PsyD,
with no relation to the former
Augustinian monk,
to create yet another split,
and this time in the Church of Republican Science—
it shall come to pass that doctors
will have no right
to exercise power over people
in jab purgatory,
that is those who may qualify
for vaccination exemptions,
but must show extra proof
of valid medical contraindications
to receive that holy Green Pass.
The Church of Democratic Science
sees all this as heresy,
arguing that patients
must prostrate themselves
before doctors and ask
for vaccination penance—
only this way can they be
admitted to the Stanley Cup Finals,
and also Super Bowl LVI.
The World Series, however,
is a totally different ballgame—
being America’s Pastime,
it does, unfortunately,
require not only prescribed
vaccination penance,
but also a full baptism
with either Olay or L’Oréal—
also known as a “shower”
in scientific literature;
any rituals conducted
with Russian water
and their heathen
communist products
will not be recognized as democratic,
and may result in excommunication,
but also being burnt at the stake.
For we know, dear Lord,
that Psalm 51:7
tells us to purify our sins
strictly with Purell, but perhaps also Lysol—
only, however, if there’s a shortage of Purrell,
for that is surely the superior product,
and then we will be clean;
wash us, our heavenly Father,
but just with brands
approved by American
board-certified dermatologists,
and we shall be whiter
than Russian snow.
Let us pray, dear brothers,
that neither the ACLU,
nor the Woke Apparatus
of Twitter bring
charges of racism
against the Old Testament,
and perhaps even the whole Bible,
for, certainly, African-Americans,
along with darker skinned Latinos
and Asians, have no way of cleansing
themselves to the level
of Scripture-approved
shades of White—
at most, they shall be known
as “Two or More Races,”
or “Some Other Race,”
with the US Census Bureau
very much highlighting “Other,”
for that is how powerful
and prestigious
American body washes
remain on the world stage,
so help us God.
And let us remember,
today and for all times,
Fauci 3:5, where it is so written:
Trust in the Science
with all thy heart,
and do not depend
on your own understanding—
something, dear Lord,
which is good and true,
but certainly contradicted
by Biden and Harris 14:15,
which doth proclaim:
“The simple believe anything,
but the prudent give thought
to their steps.”
For it is the spiritually unvaccinated
who remain separated from Science,
and thus tempted by Satan himself—
for, today, that devil
is not really the Devil,
but rather the embodiment
of the Christian religion,
for in Buttigieg 16:23
it is so written:
Fauci turned and said to Jesus,
“Get behind me, Satan!”
You are a stumbling block
to my Science;
you do not have in mind
the concerns of vaccination,
but merely human concerns.
And so, from this day on,
Christianity became the Devil,
for it was not concerned
with just biology and the body,
but merely human concerns.
For yes, we all know, dear brothers,
that only the communion of vaccination
can absolve us from our sins.
And as the disciples
gathered for the Last Supper
at the White House,
Fauci said: “Take these masks
and wear them, for they are my body—
made in China, of course,
and though America
is on the brink of total collapse,
we can be sure these masks
will protect us from every economic,
social, and natural danger.
He then gave thanks to China
and offered his disciples
the syringes, saying:
“Each of you inject,
for this is my blood,
which seals the covenant
between the President
and his people,”
thus it was written
in Biden and Harris 26:27-8.
And so Washington
did truly rise again
from death,
and took its vaccinated
body—with PCR tests and everything—
that which appertained
to the perfection
of Man’s American nature,
wherewith it ascended into Heaven,
and there will sitteth, until the government
returns to judge all unvaccinated Men
(and also Women, of course,
for we must certainly discriminate
against unvaccinated Women as well)
on the last day.
In the name of the Father,
Uncle Sam, and American Spirit.

 

About David Garyan

David Garyan has published three chapbooks with Main Street Rag, along with (DISS)INFORMATION, a full collection with the same publisher. He holds an MA and MFA from Cal State Long Beach, where he associated himself with the Stand Up Poets. He received a master’s degree in International Cooperation on Human Rights and Intercultural Heritage from the University of Bologna. He lives in Trento.

Open Letter to the Students of Brandeis University with Bibliography, a poem by David Garyan, published in Interlitq

Brief Background on the Poem: First published in Volume 11 of The American Journal of Poetry (July 1st, 2021). The author sent the poem to Joyce Carol Oates, who had previously slammed Brandeis over censoring words like «picnic,» and «tribe.» JCO enjoyed the poem and went on to promote it on her Twitter page. Either she, or someone at Twitter, took her post down as there’s no longer a record of it.

 





 

 

Open Letter to the Students of Brandeis University with Bibliography

This message is to say that if any of you guys want to come over for a picnic, I’m hosting one next week, for a very small fee. As a rule of thumb, please don’t bring insane amounts of food, and don’t play anything by the band Survivor; however, the music of Tribe, a lesser-known American rock group from Boston, will be very much welcomed, and only because Brandeis University itself is located in Boston. Please note that sophomores, juniors, and seniors are very welcome, but freshman are absolutely prohibited; this is my best attempt to be inclusive. Absolutely no student discounts—cash only. Your reservation will go through once I receive payment. We’ll gather in the Central neighborhood, known for having the highest crime rate in the city(1), so trigger warnings, perhaps, won’t keep you safe—killing it seems to be the name of the game here. What’s more—prostitutes who could be victims of sexual trafficking might be around(2). If you have any reservations about the event, or crazy people in general, please write your congressman or notify the nearest policeman—when making such references please avoid using the word “crazy” and instead opt for “bananas,” as in those who attended the outdoor eating event went bananas because they were allergic to pineapple. Generally, the word “crazy” is only acceptable in the academic context of Aerosmith, another band from Boston—this one much bigger than Tribe—who, in 1993, wrote a song called “Crazy,” which appeared on their album, Get a Grip, released that same year(3). Having said that, it’s best to get a grip on yourself and refrain from trying to stab somebody at this celebration, even if they attempt to take a stab at you first—to be crystal clear, in the case of self-defense, the Massachusetts Supreme Court will uphold your right to take a stab at defending yourself from someone who’s trying to stab you; this is only normal, but be advised that we, as the organizers of this party, take no responsibility for any bodily or psychological harm you may incur as a result of your participation. Please also note that if you’re homeless or mentally ill, you must first sign a waiver(4) to attend the gathering; this is official Brandeis policy and if you happen to have a disability which prevents you from being able to read or write(5), well that’s really unfortunate. Be advised that at the end of the event we’ll all engage in a thirty minute mediation session to try and discover our Spirit animal; the use of illicit substances is absolutely discouraged in conjunction with this quest—although music by Jane’s Addiction has been clinically shown to expedite the process of bringing out the shamanic entity(6).


Footnotes

(1) According to a Newsbreak article written just six days ago, you have a “1 in 17 chance of becoming a victim of crime in Central.”

(2) Refer here to the work of Teresa C. Kulig and Leah C. Butler, particularly their article “From ‘Whores’ to ‘Victims’: The Rise and Status of Sex Trafficking Courts,” published in 2019, which has absolutely nothing to do with the neighborhood of Central or even our discussion, but it must be mentioned, firstly, on the basis of principle, but, secondly, also to add at least one more footnote—two being the minimum requirement dictated by academic convention. The use of “whore” and “victim” is appropriate in this context, mainly because we are dealing with peer-reviewed scholarship—an article published in the very reputable journal called An International Journal of Evidence-based Research, Policy, and Practice, but also because both the authors in question are women, which makes it okay. Famous feminists such as Alexandria Ocasio-Cortez have said that women can do anything and men must sit there and take it, although academic research has not been able to prove this conclusively, mainly due to the lack of hard data.

(3) Refer here to the work of Christopher Scales, particularly his article “Powwows, Intertribalism, and the Value of Competition,” which has absolutely nothing to do with the discussion at hand, but was nevertheless published by the University of Illinois Press, so it must be mentioned, firstly, on the basis of principle, but, secondly, also to add at least one more footnote—three is certainly better than two and Confucius (or someone with the same name as him) once said that “all good things come in threes.”

(4) Refer here to the very excellent research conducted in 2015 by Larina Chi-Lap Yim, Henry Chi-Ming Leung, Wai Chi Chan, Marco Ho-Bun Lam, Vivian Wai-Man Lim in their article “Prevalence of Mental Illness among Homeless People in Hong Kong,” which once again has absolutely nothing to do with our discussion, but still had the fortune of being published in a peer-reviewed academic journal called PLOS One—certainly not as prestigious as the University of Illinois Press, but nevertheless very respected, and this allows us to not only add a fourth footnote, but also increase the citation count for the six Chinese authors in question.

(5) Refer here to another very well-written article by Lara-Jeane C. Costa, Crystal N. Edwards, Stephen R. Hooper called “Writing Disabilities and Reading Disabilities in Elementary School Students: Rates of Co-Occurrence and Cognitive Burden,” which in no way at all touches upon the dilemma presented above, but does have a very fancy title and features three well-respected American scholars with PhDs—actually, only Costa and Hooper have the PhD; Edwards just has the MA, which is a great shame. In any case, she may have gotten the PhD by now, because this is all based on 2015 data.

(6) Refer here to Lucy Harmer’s book Discovering Your Spirit Animal: The Wisdom of the Shamans. Astute readers will quickly note that the work has a colon in it, which means that everything in it is absolutely unassailable. Colons have been around since the dawn of humanity; in fact, they’ve always been a part of humanity, and so their presence cannot be questioned, especially when you find them in academic titles published by North Atlantic Books, a California-based nonprofit publisher of somatics, spirituality, ecology, social justice, and self-help books since 1974.


Bibliography

Costa L-JC, Edwards CN, Hooper SR. “Writing Disabilities and Reading Disabilities in Elementary School Students: Rates of Co-Occurrence and Cognitive Burden.” Learning Disability Quarterly. 2016; 39 (1):17-30.

Harmer, L. Discovering Your Spirit Animal: The Wisdom of the Shamans. North Atlantic Books. 2009.

Scales, Christopher. “Powwows, Intertribalism, and the Value of Competition.” Ethnomusicology 51, no. 1. 2007.

Teresa C. Kulig & Leah C. Butler. “From ‘Whores’ to ‘Victims’: The Rise and Status of Sex Trafficking Courts, Victims & Offenders.” 2019; 14:3, 299-321.

Uncredited. “Five Most Dangerous Areas in Boston.” Newsbreak. 2021.             www.newsbreak.com/news/2288399807375/5-most-dangerous-areas-in-boston

Yim, L. C., Leung, H. C., Chan, W. C., Lam, M. H., & Lim, V. W. (2015). “Prevalence of Mental Illness among Homeless People in Hong Kong.” PloS one10(10).

 

 

About David Garyan

David Garyan has published three chapbooks with Main Street Rag, along with (DISS)INFORMATION, a full collection with the same publisher. He holds an MA and MFA from Cal State Long Beach, where he associated himself with the Stand Up Poets. He received a master’s degree in International Cooperation on Human Rights and Intercultural Heritage from the University of Bologna. He lives in Trento.