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3) Tienda de abalorios: columna por María Mercedes Di Benedetto


James Wild o Santiago Wilde

 

Tienda de abalorios

por María Mercedes Di Benedetto

 

Se denomina abalorios a diversos tipos de elementos confeccionados en múltiples formas, materiales, colores, diseños y calidades. Las más de las veces, sirven sólo como ornamentación carente de valor. Así pretende ser mi columna en el prestigioso edificio cultural de Interlitq: una oferta de temas varios sin pretensiones filosóficas ni literarias, una simple tienda de abalorios y palabras.

 

  1. EL PARQUE ARGENTINO, DIVERSIÓN GARANTIZADA EN LA BUENOS AIRES DEL SIGLO XIX

 

En las primeras décadas del siglo XIX  James Wild, un inglés llegado en 1809 a la Argentina, se  encuentra atareadísimo en su carácter de empresario del primer complejo cultural de la ciudad de Buenos Aires: el Vauxhall o Parque Argentino o, como comúnmente se lo conocía, el Jardín de Wilde, en el predio de su propiedad, la manzana céntrica comprendida por las calles hoy denominadas Paraná, Viamonte (ex Temple), Uruguay y Av. Córdoba.

Wild había nacido en Middlesex, Inglaterra, el 7 de marzo de 1771, hijo de Sarah Heard, de noble linaje y de James Wild, actor aficionado, quien había trabajado durante veinte años como apuntador y tramoyista del teatro Covent Garden de Londres.

Más allá de sus conocimientos de contabilidad y hacienda, el gran amor de James Jr. es sin duda el escenario.  Actor aficionado, autor y sobre todo traductor, sostiene como empresario distintas y afamadas Compañías y forma parte de variadas sociedades de tipo cultural, como la de El Buen Gusto del Teatro y la Sociedad Literaria, integradas por eminentes ciudadanos como Manuel Belgrano, Vicente López y Planes, Esteban de Luca, Manuel Moreno, el Dr. Cosme Argerich, Valentín Alsina, Juan Crisóstomo Lafinur, Juan José Paso,  entre otros. Sus fines eran los de velar por la moralidad del teatro y la mejor elevación de las obras a representarse.  Santiago Wilde, en 1825, se erige en dueño y empresario del Coliseo, entonces único teatro de la ciudad.

Acostumbrado a las inquietudes culturales de su Inglaterra natal, James Wilde (nacionalizado como Santiago Wilde en 1824) fue una figura quizá incomprendida por este Buenos Aires agitado por  los primeros años de la gesta de Mayo. Tal vez baste para justificar esta aseveración el siguiente suceso narrado por su propio hijo, el Dr. José Antonio Wilde: para la Cuaresma, tiempo en que por razones religiosas no estaban autorizadas las funciones teatrales, Santiago había organizado una charla pública sobre Astronomía, la que por escaso público (una persona)  fue un verdadero fracaso. ¿Fue aquella la primera conferencia científica de la que se tiene noticias? Lo cierto es que, al decir – no sin tristeza-  de su hijo, el público no se hallaba preparado ni se había creado aún el gusto para esa clase de recreaciones instructivas.

Ya consustanciado con su nueva patria, Santiago dirige una carta a Mariano Moreno (y este hecho se documenta en La Gazeta el 15 de octubre de 1810) acompañándola de una donación de tres onzas de oro y algunos libros para la Biblioteca Pública que el secretario de la Junta estaba organizando.

El 19 de noviembre de 1818 Wilde estrena en el Coliseo su obra quizá más reconocida, La Quincallería. Fue, además, el primer traductor de Shakespeare al castellano en nuestras tierras, en 1817.

Volviendo al Vauxhall: el lugar incluía un pequeño zoológico (se exhibían animales exóticos como tigres, tapires, etc.), jardines botánicos con semillas y plantas importadas de Inglaterra y Francia, poseía una plazoleta de conciertos, un buen hotel francés con restaurante, casas para el personal, un gran circo con capacidad para 1500 personas y un pequeño edificio para teatro en el que durante el verano se daban funciones por la tarde. Contaba además con casas de té, glorietas de refrescos, magníficos salones de baile con luces de colores, todo rodeado de impecables jardines a la inglesa.

Las familias principales tenían allí sus glorietas privadas donde se acomodaban para oír conciertos al aire libre y disfrutar de los más sofisticados fuegos artificiales. Aquí y allá se diseminaban pequeños kioscos con diversiones como tiro al blanco y linterna mágica o tutilimundi (cajas con telones pintados de fondo, frente a los que se movían figuras y autómatas en base a un mecanismo de relojería), rodeados de diferentes especies de plantas y flores, sin faltar el lago para el recreo de los niños y los enamorados.

Aquí se ofrecieron por vez primera una Ópera, una Compañía francesa de aficionados y también famosos actores y actrices , como el célebre Juan Aurelio Casacuberta, quien en 1831 funda su propio grupo teatral con el que representa en el Parque Argentino muchísimas obras. La Historia nacional cuenta que justamente frente al proscenio del teatro del parque ocurrió el fallecimiento del deán Gregorio Funes, mientras se hallaba visitando a su amigo Santiago  en enero de 1829.

En la gestión del Vauxhall, Wilde valida la afición por las tablas nacida en su pasado londinense. Volviendo nuevamente a su hijo José Antonio:   “cuando  la  ascensión  de  Luis Felipe,  los residentes franceses dieron aquí un banquete y los jardines estuvieron iluminados con lámparas chinescas”. Esta gran gala, una de las más memorables, tuvo lugar el 24 de enero de 1830 con la asistencia de unas dos mil personas, entre ellas el gobernador Juan Manuel de Rosas y su comitiva.

Debido a que por ese entonces la zona presentaba potreros y rancheríos y los caminos estaban en mal estado, Santiago Wilde, a fin de facilitar el acceso al lugar, había hecho construir un puente de ladrillos en la esquina de Viamonte y Libertad. Preocupado por las comunicaciones, hacía anunciar las funciones por medio de señales, izando banderas en los cruces de las actuales calles Pte. Perón y Suipacha.

El Vauxhall cerró sus puertas al público en 1838 para convertirse en la residencia particular de Wilde. Años después, el 14 de julio de 1852, fallece su esposa Leonora y entonces Santiago (a estas alturas abuelo del reconocido Dr. Eduardo Wilde) comienza a pensar en el regreso a Inglaterra. Allí fallece el 16 de julio de 1854, a la edad de 84 años.  En el periódico British Packet del 30 de septiembre de ese año, se anuncia finalmente  la venta de los terrenos del Vauxhall:

 

“SE VENDE QUINTA. La quinta del fallecido Mister James Wilde conocida como el Jardín Argentino, se vende con 13 grandes y cómodos  apartamentos y otra pequeña casa independiente. Los terrenos más selectos están cubiertos de árboles frutales.”

 

Escribiendo estas líneas me he visto atravesando con mi falda de seda sus cuidados jardines, he sentido al agitar mi abanico el perfume de sus noches de primavera bajo las glorietas iluminadas y me he admirado con sus animales extraños, su linterna mágica y sus prodigiosos autómatas…

Cierro esta tercera entrega de mi Tienda de Abalorios con la sensación de haber visitado y gozado en alguna vida anterior este rincón inglés, en aquella Buenos Aires del mil ochocientos. Quién sabe.

Quién sabe…

 


María Mercedes Di Benedetto (Photo: Mauricio J. Flores)

Biografía 

Argentina, egresada de la carrera de Guionista de Radio y Televisión (ISER), ha sido docente de esa casa de estudios y  de institutos terciarios y universidades en las carreras de “Locución Integral”, “Producción y Dirección de Radio y Televisión” y  “Guion de Radio y Televisión”. Durante 20 años fue docente en escuelas medias en Lengua y Literatura y en talleres literarios y de periodismo.

Especializada en la investigación del radiodrama en Argentina, lleva editados tres libros sobre el tema, el último en 2020, “HISTORIA DEL RADIOTEATRO NACIONAL”.

Autora y docente de ficción radial, recorre el país brindando seminarios y talleres sobre el tema, dirigidos a docentes y público en general, a través del Ministerio de Educación y de ARGENTORES.  Sus obras se han emitido por radios nacionales e internacionales.

Ha recibido numerosos reconocimientos por sus obras teatrales y radiodramas; ganadora del Fomento INCAA  con su documental de cuatro capítulos para televisión “Artesanos del aire / Historia del Radioteatro Nacional”. Obtuvo el 1er premio en la convocatoria 2004 para radioteatro del Centro Cultural R. Rojas de la Univ. de Buenos Aires UBA, además de cinco Premios Argentores a la Producción Autoral, ganadora también en 2020 en la convocatoria del Instituto Nacional del Teatro con su radiodrama sobre la vida de la soprano Regina Pacini.

Con un profesorado en Historia inconcluso, ha escrito más de cuarenta docudramas y obras de teatro para sus ciclos “Mujeres de la Historia Argentina” y “Hombres y Mujeres con historia”, presentados en diversas salas del país.

Su obra para niños “Las Hadas de la Tierra Encantada”  ha salido en gira nacional abordando temas como la ecología  y el cuidado del medioambiente. El elenco, convocado por la Secretaría de Medioambiente y por el Ministerio de Cultura de la Nación recorrió 23 provincias brindando funciones en forma gratuita para escuelas de todo el país.

Ha participado como expositora en diversos Congresos de literatura y de medios de comunicación y en Bienales internacionales de Radio, así también como Jurado y Tutora de Proyectos en certámenes nacionales de literatura y de Arte Joven. En septiembre 2022 integró con su ponencia el Symposium por los 100 años del Radiodrama Internacional organizado por la Universidad de Regensburg, Alemania.

En los últimos años ha presentado en Madrid  obras para Microteatro: “Comer por amor”, “El día del huevo”, “Testamento” y “Viuda Negra”, con dirección de Marcelo Díaz.

Actualmente se desempeña como Secretaria del Consejo Profesional de Radio de ARGENTORES, Sociedad General de Autores de la Argentina.

The Mary Harwell Sayler Column/ “Poets Who Make Us Better: Mary Oliver”

Mary Harwell Sayler

 

Poets Who Make Us Better: Mary Oliver

by: Mary Harwell Sayler

When I began an arduous search of poetry journals, I read so many poems I didn’t connect with that I suspected I had been born in the wrong time with too many blessings to ever be a poet. So I did the only thing I knew to do: I stopped writing poems.

Then, during a trip to New England, I meandered into a quaint bookshop and saw the glossy green cover of White Pine, a poetry book by Mary Oliver. Confetti could have fallen! Or, more likely, rose petals, bird feathers, pine needles, and beach sand….

Her poems not only spoke to me as no one else’s had done, they called me to observe intently and search attentively for THE precise word. For instance, the opening poem “Work,” hung on these lines:

“All day I work
with the linen of words

 

and the pins of punctuation…”

We talk about words being “silken” – smooth, soft, sleek, and often shiny – the kind of things I had aimed for in writing poems, but no. In the very first poem of my very first introduction to Mary Oliver’s work, she tells us she’s looking for linen – a fabric that can be coarse or crumpled and in need of ironing. But, with strong fibers woven from the flax plant, linen is a natural material to work with in writing poems.

How unlike the synthetic poems I had been reading! How observant! And see  how precise the poem becomes in the line, “the pins of punctuation….” Isn’t that exactly what punctuation does?

What I’d often looked for, however, in the poetry I’d been reading were lines that carried insight to readers in a plum-delicious way. Consider, for example, Mary Oliver’s poem, “Yes! No!”

“How necessary it is to have opinions! I think the spotted trout
lilies are satisfied, standing a few inches above the earth. I
think serenity is not something you just find in the world,
like a plum tree, holding up its white petals.

The violets, along the river, are opening their blue faces, like
small dark lanterns.

The green mosses, being so many, are as good as brawny.

How important it is to walk along, not in haste, but slowly,
looking at everything and calling out….”

Did you notice the poet’s skill in enticing us with lush, unexpected descriptions before injecting flat statements into the poem?

For another example, look at “I Looked Up,” and see how a ‘thick bird” with “a ruffle of fire trailing over the shoulders” prefaces these flat but startling statements:

“What misery to be afraid of death.
What wretchedness, to believe only in what can be proven.”

The more I studied the poems in White Pine, the more the book hooked me until I wound up buying everything of Mary Oliver’s I could find. I also read and re-read A Poetry Handbook by this highly acclaimed poet, who had already won the National Book Award and Pulitzer Prize. Then I discovered Blue Pastures with its poetically written essays on poets, poetry, and Oliver’s own writing life.

The wisdom, beauty, insight, exactitude, and down-to-earth practicalities of those books invite me to read them again, making new discoveries with each reading. In Owls and Other Fantasies, for example, the “Little Owl Who Lives in the Orchard” has a beak that “could open a bottle” while the eyes with “their soft lids” –

go on reading something
just beyond your shoulder –
Blake, maybe,
or the Book of Revelation
.”

One might say the same for the soft lids of Mary Oliver’s eyes as evidenced by “The Uses of Sorrow”
in her book Thirst:

“Someone I loved once gave me
a box full of darkness.

It took me years to understand
that this, too, was a gift.”

In both an experiment or a trial, evidence can confirm a claim or prove it, so it’s not surprising that one of Oliver’s books is called Evidence. The title poem includes a line that exhorts us (perhaps, like an Old Testament Prophet?) to “Keep some room in your heart for the unimaginable.”

Published by Beacon Press, as many of Oliver’s books are, Evidence contains the persuasive poem, “I Want to Write Something So Simply,” which shows the poet’s consistent aim in her work.

 

“I want to write something
so simply
about love
or about pain
that even
as you are reading
you feel it….”

until

“…you will realize –
that it was all the while
yourself arranging the words,
that it was all the time
words that you yourself,
out of your own heart
had been saying.”

That refreshing goal made her poetry exquisite yet accessible and unique, establishing Mary Oliver as a poet who makes us better – as poets and people too.

 

Mary Harwell Sayler‘s bio:

Mary Harwell Sayler began writing poems in childhood but, as an adult, wrote almost everything except poetry! Eventually she placed three dozen books in all genres including poetry and how-to books on poetry and writing. She also maintains the Poetry Editor blog and provides resources for poets and writers on her website. Recently she collected almost all of the prayers in the Bible from many English translations, paraphrased them into contemporary language, and published the Book of Bible Prayers. She then published the prayer book in the King James Version only, the Book of KJV Prayers.

“Tener  Fe en momentos difíciles” por Arzobispo Eric Escala, Editor de Asuntos Cristianos de Interlitq

Arzobispo Eric Escala

Arzobispo Eric Escala escribe:

 

Tener  Fe en momentos difíciles

Como bien sabemos la fe es la certeza de lo que creo aun sin haberlo visto, es un don muy especial, aunque todos creemos muy pocos piden este regalo; conozco a muchas personas que asisten a la iglesia, hasta muchos clérigos pero pocos con fe, confianza tal vez pero esta convicción es muy escaza.

¿Dónde puedo decir que se encuentra la fe?

En no alejarme de Dios aunque todo esté en contra, es fácil creer cuando todo está a nuestro favor pero cuando no es así lo primero que hacemos es renegar de Nuestro Padre, iniciamos una letanía de porqués.

¿Por qué a mí?

¿Por qué nos pasa esto sino somos malas personas?

¿Por qué nunca me ayudas Padre?

¿Por qué a x persona siempre le salen bien las cosas y a mí no?

Pues bien, nadie dijo que la vida fuese fácil, cuando tenemos todo servido no lo sabemos apreciar, sino veamos el ejemplo de personas con mucho dinero y buena posición en su mayoría sus hijos son conflictivos, pues nada les satisface, siempre tienen problemas afectivos o por uso de fármacos.

Dios nos da aquello que necesitamos y en la mayoría del tiempo no lo que pedimos, puede que lo que creemos necesitar es lo que pedimos,  pero el que nos conoce mejor que nosotros sabe que darnos.

Hoy el mundo está en una crisis, es una  gran epidemia y aun no tenemos su cura, pero debemos tener fe pues Dios no nos abandona, él siempre está con nosotros aun cuando no lo notemos.

¿De qué vale tener  fe cuando todo es fácil?

De nada, eso no es fe es solo confianza, la fe va más allá de nuestra razón y va ligada con la misericordia (el amor de Dios que va más allá de la razón del hombre), recuerdo una vez que estaba en un servicio litúrgico de una iglesia distinta a la mía y el celebrante le pregunto a una persona que era la misericordia y esta persona le dijo, ver  la miseria del otro, nada más lejos del término.   Esto cambio totalmente el mensaje que  se quería enviar.

Dios no deja solo al hombre, pero tampoco lo maneja como un títere,  tenemos libertad de acción,  igual que un padre con sus hijos, estamos allí para lo que nos necesiten pero no los manejamos a nuestro antojo.

En este momento de aflicción debemos practicar también la paciencia, no nos hace bien impacientarnos, todo lo contrario lo que conseguimos es alterarnos y a quienes están a nuestro alrededor, volvamos a creer en nuestro padre, que nuestra confianza en él se restablezca.

Hemos olvidado lo que es sentirnos hijos de Dios, nos alejamos cada día más que no nos reconocemos como parte de su familia, pero él está allí esperando con los brazos abiertos.

Pidamos a Dios que nos ayude a volver a sentirnos parte de su familia, dejemos que su misericordia actué en nuestras vidas sin falsos razonamientos ni filosofías rebuscadas.

Que este tiempo nos sirva para redescubrir nuestra confianza en Dios y poder pedir y recibir el don de la Fe.

Señor te pedimos nos regales el don de la fe en este momento de aflicción, ayúdanos y deposítanos en tu corazón, como a tus hijos amados que somos, danos la paz que buscamos y necesitamos. Amén.

 

Acerca de Arzobispo Eric Escala, Editor de Asuntos Cristianos (Christian Affairs Editor) de Interlitq:

Su Excelencia Reverendisima Eric Escala

Nacio el 15 de junio de 1973 en la ciudad de La Chorrera; Panama, hijo de Alexis Escala y Francisca Maria Gonzalez, menor de tres hermanos Alex y Carlos.

Casado con Silvina Indelicato, padre de Joselyn y Valentino.

Realizo sus estudios primarios en la escuela Leopoldo Castillo Guevara, los secunadarios en el colegio Pedro Pablo Sanchez y obtuvo su bachillerato en letras en el Instituto Justo Arosemena.

Sus estudios universitarios los realizo en la Universidad Nacional de Panama, obteniendo la licenciatura en Humanidades con especialidad en Filosofia e Historia.

Sus estudios teologicos los realizo en la Fundacion San Alberto en la ciudad de Bogota, Colombia y en el Moore College.

Es Doctor en Filosofia y en Teologia.

Columna Ignacio Montes de Oca/ “La economía latinoamericana se enfermó de coronavirus”

Ignacio Montes de Oca

 

La economía latinoamericana se enfermó de coronavirus

 

Por Ignacio Montes de Oca

 

El costo humano del coronavirus sigue subiendo en América Latina. Ya no hay países sin casos positivos. Al momento de hacer esta nota, ya se registran 150 casos y al menos 8 muertes, tras una semana de confirmarse la primera infección. De repetirse la progresión de otras zonas, estamos en la antesala de una situación crítica y de consecuencias imprevisibles.

Pero una pandemia no es solo una cuestión sanitaria. Los efectos se amplían al conocerse los primeros datos del impacto que tuvo en la economía el virus nacido en un mercado de Wuhan.

De acuerdo a los datos proporcionados por la agencia de salud norteamericana, cada paciente enfermo le cuesta al erario unos 3.000 dólares en tratamiento que incluye drogas, reactivos importados, instrumental médico, horas de dedicación del personal, traslados y una serie compleja de ítems usuales para casos que requieren de un aislamiento total. Ese costo debe multiplicarse por la cantidad de casos que podrían llegar a producirse en los próximos días en economías absolutamente más débiles que la norteamericana.

Brasil, por ejemplo, decidió destinar un fondo especial de 1.000 millones de dólares para combatir la propagación del virus. Y además, prevé un fondo de 15 mil millones de dólares para inyectar en una economía que ya siente el freno de la actividad como consecuencia de la pandemia. A eso debe sumarse un crédito urgente del BID para afrontar la crisis. Son cifras gigantescas y no previstas que desbalancean el déficit de las cuentas fiscales, a las que además debe contabilizarse junto a los pasivos que genera la caída de las actividades y con ello el menor ingreso tributario.

El otro problema son las exportaciones. La región es una fuente de recursos primarios que abastece a los mercados globales. Por más que haya avanzado el sector exportador de servicios y manufacturas en algunas de las naciones latinoamericanas, los productos agro ganaderos, petroleros y mineros constituyen el núcleo de la generación de divisas de todos los países la región.

Los analistas ya recortaron las perspectivas de crecimiento de la economía china a causa del corona virus del 6% al 4%. La locomotora de la economía mundial disminuyó su velocidad y con ello la tasa del resto del mundo. Francia, España, Italia y Gran Bretaña son algunas de las naciones más castigadas por la pandemia y con ello contribuyen a que las perspectivas sean igual de negativas. Y EEUU, que decidió medidas muy duras y tardías para hacerle frente a la emergencia, resolvió horas atrás un fondo de 50.000 millones de dólares para frenar una enfermedad que amenaza el crecimiento económico que esgrimía su presidente como principal argumento para lograr su reelección. En el más optimista de los casos, la economía global caerá un 0,2%. Pero esas estimaciones son previas a la propagación de la pandemia a Europa.

Como lo dice cualquier manual de economía racional, a menor demanda, menor precio. Es por eso que los valores de los commodities se vienen derrumbando. Por supuesto, si las economías producen menos, necesitan menos cantidades de los productos que Latinoamérica ofrece desde sus campos, minas y yacimientos petroleros. Menor demanda y menores precios se corresponden con grandes partidas de recursos que ahora ya no tienen un mercado que las necesite imperiosamente como estaba previsto. La consecuencia es un menor ingreso de divisas en momentos en que se necesitan de manera urgente para cubrir el agujero fiscal que representó el mayor gasto en la emergencia sanitaria. Y para paliar el faltante de ingresos que genera la caída de recaudación por los miles de intercambios que se ven pospuestos por la paranoia que genera la sensación apocalíptica de una pandemia que aún no mostró su peor cara.

En cualquier escenario, América Latina verá disminuir la demanda y el precio de sus bienes primarios por la menor actividad económica de sus compradores. No sólo de China, sino que ahora también deberá pensar en un recorte de sus ventas a Europa, que constituye el segundo o tercer socio comercial de la mayor parte de las economías latinoamericanas.

Queda contar el impacto de la decisión de Arabia Saudita de bajar el precio del crudo para hacer frente a la disputa comercial que mantenía con Rusia dentro del cartel petrolero. El precio del barril se desplomó un 30% a valores de la segunda Guerra del Golfo en 1991. Bien podría ser una buena noticia para los sistemas productivos que dependen del crudo. Pero siete de las diez naciones más grandes de América Latina dependen de sus exportaciones de petróleo para balancear sus cuentas: Brasil, México, Colombia, Venezuela y Ecuador son algunas de las naciones de la región que vieron con pánico el abismo en el que cayó el precio del crudo.

Y la guerra de precios entre sauditas y rusos está íntimamente ligada con las perspectivas de la economía global a partir de la crisis del coronavirus.

Para el caso de la Argentina, que ya no es exportador de crudo por circunstancias políticas, el impacto  de la suma de todos estos factores prevé una caída adicional de su PBI de medio punto, totalizando un tropiezo recesivo del 2% para 2020. En cifras, significa que por ejemplo perderá 3.500 millones en exportaciones que implican ingresos de divisas que necesita de manera urgente para evitar un default. Para hacer más negro el panorama, el precio internacional de la soja – núcleo de las exportaciones agrarias de ese país – se derrumbó a valores que hacen antieconómico sembrar esa especie en gran parte de la Argentina.

La caída mundial de las bolsas iniciada en la primera semana de marzo, fue el indicador más certero de esa desaparición de dinero. Tomemos por ejemplo la cartera del magnate mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo. En un solo día, el 9 de marzo, perdió 6.000 millones de pesos mexicanos. En total, de acuerdo a la agencia Bloomberg, Slim vio reducirse su fortuna de 55.800 millones a 49.800 millones en unos días.

Resto el último factor que es la cuestión financiera. Una parte importante de las inversiones se ha frenado a nivel global a la espera de un panorama más claro. Los inversores corrieron a refugiarse en el oro e incluso en bonos estatales de países con economías más sólidas. Incluso, se dio el caso de compra masiva de bonos alemanes con tasa negativa del -0.6%, demostrando que los que tienen grandes sumas prefieren pagar por el refugio de sus divisas antes que ganar un poco con inversiones que signifiquen alguna clase de riesgo.

Si bien hay una liquidez enorme en los mercados, nadie mueve su dinero de los bunkers hechos de bonos estatales y oro. Y al hallarse refugiado, no aporta a inversiones productivas que tenían excelentes perspectivas en América Latina durante 2020, pero que ahora están en revisión frente a un escenario plagado de desafíos. Esas inversiones, implican ingreso de dinero fresco a las economías, pero también empleos y emprendimientos secundarios que se necesitan de manera urgente en toda la región.

En todo este proceso se fortaleció el valor del  dólar norteamericano. Y ello implicó que la mayor parte de las monedas latinoamericanas, en gran medida dependientes de esa moneda, perdieran su valor. Las devaluaciones desde México a la Argentina llegaron al 10%. Menor valor de la moneda local implica necesidad de mayor recaudación y exportaciones para cubrir los intercambios con el exterior. Pero esto se da en el contexto de caída de precios de los productos que se venden al exterior y el aumento exponencial de gastos por la enfermedad. Y eso que todavía no llegó lo peor de la pandemia. El escenario no es nada alentador.

Incluso si se confirmara la existencia de un tratamiento efectivo para el coronavirus, la situación es compleja. Desde Israel se menciona el descubrimiento de una vacuna que podría ser efectiva. Pero su llegada al mercado podría demandar semanas, sino meses entre pruebas, negociaciones de uso de patentes y arreglos para la producción masiva. Todas las fuentes indican que podría estar plenamente distribuida en septiembre, que coincide con el mes que los analistas consideran será el momento en que China comenzará a recuperarse económicamente del impacto del coronavirus.

De acá a septiembre hay un semestre. Es demasiado tiempo y en ese lapso América Latina podría atravesar un periodo ruinoso en términos humanos y económicos. El problema, entonces no es solo lo que sucederá si se desata una pandemia a los niveles de España o Francia, siendo que la mayor parte de los sistemas sanitarios tienen el nivel del de Irán, en donde solo el control de las cifras verdaderas de enfermos impidió tener una dimensión exacta de la tragedia.

Los otros problemas graves serán el mientras tanto y el costo que tendrá la peste en la economía cotidiana de los ciudadanos. El efecto sobre la estabilidad social de un escenario recesivo agravado, deberá ser considerado en paralelo con el problema fiscal grave que plantea la crisis.

Y el otro desafío es el día después. Hacia el fin de año, las naciones de la región deberán salir a competir por ocupar espacios en un mercado que podría comenzar a aumentar su demanda progresivamente, pero que tendrá del otro lado una oferta saturada por stocks acumulados en manos de intermediarios  y unidades productivas ociosas que necesitan ser puestas en marcha nuevamente para reiniciar los ciclos de cada sector.

Septiembre queda muy lejos. Mientras tanto, nunca fue tan válida la expresión “el tiempo es oro”.

 

Acerca de Ignacio Montes de Oca

Columna Ignacio Montes de Oca/ “Alberto Fernández revive el sueño expansionista de Perón, pero en clave bolivariana&...

Ignacio Montes de Oca

 

Alberto Fernández revive el sueño expansionista de Perón, pero en clave bolivariana

Por Ignacio Montes de Oca

Desde la asunción de Alberto Fernández en la presidencia y Cristina Kirchner en el poder, se considera que la política exterior argentina es errática y hasta a veces demencial. Más aun cuando nombraron canciller a Felipe Sola, un político de pura cepa peronista de nula experiencia en temas internacionales, pero con sólidos diplomas de militancia dentro del justicialismo.

Pero, a la luz de la historia, el nuevo gobierno tiene una política exterior con una dirección muy determinada. Solo hay que recordar los primeros años de la actividad de Perón como oficial de inteligencia dentro de la dictadura del 43 para entender que lo que hoy sucede es un deja vu perfectamente previsible y comprensible. Ese germen vinculado al fascismo y la injerencia en los asuntos de otros países, es lo que explica lo que hoy parece una postura a veces infantil, a veces petoteril, en el nuevo turno del peronismo en el poder.

 

¿Cálculo o torpeza?

Desde antes de asumir, Alberto Fernández comenzó a importunar al presidente brasileño Jair Bolsonaro. Lo hizo de manera constante al reclamar la liberación del ex mandatario populista de ese país, Inacio “Lula” Da Silva. Y no es solo que Lula fuera el principal rival político de Bolsonaro. Además estaba preso por fraude al Estado. Y Bolsonaro había hecho de la lucha contra la corrupción una de sus banderas de campaña y luego de gobierno.

Mientras Alberto Fernández fue opositor a Cristina Kirchner nunca mostró entusiasmo por la situación legal de Lula. Pero cuando la ex presidente le hizo upa para que alcanzara la presidencia, comenzó a sobreactuar un fanatismo por el líder del Partido de los Trabalhadores que irritó a Bolsonaro

Luego de que Alberto Fernández llegara a la presidencia, Bolsonaro lo invitó públicamente a realzar una visita a Brasil, que el argentino esquivó sin disimulo. El último desencuentro sucedió cuando el brasileño le sugirió encontrarse de manera privada durante la asunción del presidente uruguayo Alberto Lacalle Pou 1 de marzo de 2020. El argentino no solo rechazó la invitación, sino que además envió a su jefe de diputados, Sergio Massa, a reunirse con grupos opositores a Bolsonaro. Y en un gesto cargado de significados prefirió faltar a la cita en Montevideo mientras se mostraba públicamente en esa fecha disfrutando en la tribuna de su club, Argentino Juniors, que esa noche jugaba un partido de la liga local. Todo un mensaje de la importancia que le daba a su par brasilero. Tanto como designar al ex gobernador peronista Daniel Scioli como embajador ante Brasil; el escaso tamaño intelectual del designado y sus conocimientos nulos de la materia, fue un modo de advertir que tipo de relación preveía durante su presidencia.

Estos gestos de tensión y desafío recuerdan a un coronel de inteligencia llamado Juan Domingo Perón que en 1943 recibió un encargo relacionado con Brasil. Para ese momento, el gobierno de facto argentino ya había establecido una alianza secreta con el nazismo. El presidente brasileño Getulio Vargas ya se había sumado al bando de los aliados y comenzado la provisión de materias primas y tropas para ayudar a la derrota del Eje. Pero además se se había transformado en el aliado crucial para frenar todo intento argentino en los foros regionales cuando promovía una neutralidad que era funcional a la estrategia de Berlín para frenar la provisión de insumos estratégicos a sus enemigos.

La respuesta fue una operación de inteligencia en la que el coronel Juan Domingo Perón tuvo un rol crucial. El futuro líder del Justicialismo se contactó a los “integralistas” brasileros para interesarlos en realizar un golpe de estado contra Vargas. Perón negoció en Buenos Aires en noviembre de 1943 con Vicente Caruso y Jayr Tavares, líderes de ese movimiento, para ofrecerle el apoyo financiero para su movimiento. Mientras tanto la rama del servicio exterior nazi, la Sicherheitsdienst, organizaba a los grupos brasileros pro Eje con el fin de respaldar el intento golpista. Debe recordarse que la comunidad alemana en Brasil era la tercera importancia en el mundo y que su eso económico era importantísimo dentro de la economía local.

Pero la inteligencia aliada descubrió los planes de argentinos y nazis. Los integralistas fueron arrojados a prisión y la red de espionaje nazi local desarticulada. Brasil le hizo saber a la Argentina que sabía de sus planes y que consideraría como un acto de guerra nuevas injerencias en su política interna. De hecho, Brasil llegó a proponer en 1944 una invasión conjunta de tropas de aliadas y de la región contra la Argentina para frenar la maniobra nazi para asentarse en Sudamérica y que tenía a Buenos Aires como centro de operaciones.

Perón quedó en los registros secretos como un hábil negociador en las sombras y un convencido de la política de expansión de la influencia argentina en la región. Otros hechos sucedidos en esos días, reforzarían esa idea.

 

El amigo chileno

El día en que Alberto decidió ir a la cancha en lugar de reunirse con su colega brasilero, estaba acompañado por el socialista chileno Marcos Ominami, otra parte esencial de la política exterior del neo kirchnerismo

Ominami fue candidato presidencial en Chile en 2013 y apenas logró el tercer puesto. Pero al empresario chileno no le falta ni optimismo ni contactos. Rápido de reflejos se acercó al chavismo y obtuvo financiamiento al tiempo que adoptaba todos los slogans y propuestas bolivarianas. A cambio, se convirtió en el estratega y la cara más visible del Grupo Puebla, una entidad formada por partidos de izquierda nacido en la ruta entre Caracas y La Habana que alternan su defensa del régimen bolivariano con la promoción del populismo.

El Grupo Puebla apoya en Chile a los grupos partidarios más radicalizados y organizados del socialismo que participan de los disturbios que afectan a ese país desde octubre de 2019, cuando una multitud decidió protestar contra el aumento en 30 centavos del valor del subte. El gobierno del presidente Piñera ya acusó sutilmente a Venezuela de ser promotor de las protestas. El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, confirmó la injerencia de Caracas y La Habana en Chile.

La expulsión de 30 cubanos y 8 venezolanos de Chile involucrados en las protestas, reforzó la idea de una mano bolivariana sostenida por Ominami que alienta la violencia política en ese país. Sin ánimo de confrontar públicamente con el Grupo Puebla en donde hay socios económicos clave como la Argentina, Chile prefirió por ahora bajarle el perfil a sus denuncias sobre el origen de los hechos que ocurren en su país.

Ominami se siente a salvo de las acusaciones al lado del presiente argentino, quien le delegó la representación en instancias clave como la organización de la gira en España durante el tramo final de su candidatura. Fue en esa gira que Fernández se reunió con las máximas figuras de Podemos, el partido que recibió casi 9 millones de dólares de chavismo desde 2008 para formarse y que lo reivindica públicamente, al igual que el presidente argentino.

Volvamos ahora nuevamente 1943, cuando Perón recibió el  encargo de organizar un cambio de régimen en Chile. Contaba a su favor el haber sido agregado militar en Santiago entre 1936 y 1937. Allí, había conocido a muchos de los dirigentes de derecha pro nazi como el dirigente Luis Argain que impulsaban sumarse a Roma y Berlín en la contienda.

Perón hizo los arreglos necesarios para financiar a Argain con un millón de dólares, con la idea de promover un golpe de estado que sacara al aliadófilo Juan Antonio Ríos Morales de la presidencia. Con la ayuda de la inteligencia alemana, obtuvieron además el apoyo de Jorge González von Marées, un político que lideraba el partido nazi local. Pero Argain entró en una disputa con el líder Nacionalista Carlos Ibañez del Campo, lo cual fue diluyendo las posibilidades de iniciar la revuelta. Ese tiempo fue crucial para que el presidente Morales desarticulara la maniobra con la ayuda de los espías de EEUU y Gran Bretaña y pudiera en prisión a los contactos de general Perón.

Fue otro fracaso de la dictadura argentina y sus aliados nazis, aunque el coronel Perón no tuvo nada que ver con la derrota de la maniobra.

Los registros indican que el gobierno de facto interfirió en los asuntos internos de Paraguay y Uruguay con idéntica intención de promover gobiernos que se acercaran a sus aliados nazis. Salvo en Uruguay, Perón fue parte activa de las operaciones. No era un oficial más y su posterior ascenso hasta la vicepresidencia indica el peso que iba logrando dentro de la dictadura.

El coronel no solo participaba de la idea de expandir la influencia argentina en la región. Es sus escritos, quedaba claro que la consideraba parte de su doctrina. Es la misma que mamaron sus sucesores y que parecieran estar aplicando al realizar actos políticos aparentemente inconexos, pero que comienzan a tener sentido al reflejarlos con el génesis de ese movimiento peronista que hoy regresó al poder.

 

Evo, querido, el pueblo está contigo.

Desde que huyó de Bolivia, Evo Morales utiliza a la Argentina como plataforma para intentar su regreso. Si bien al darle el estatus de refugiado el jefe de gabinete de Alberto Fernández aclaró que Morales se abstendría de hacer política, hizo poco y nada al ver que el ex presidente boliviano violaba esa orden e incluso puso a disposición la formidable red de medios estatales y adictos al régimen para potenciar el mensaje de Evo.

A fines de febrero de 2020, el presidente argentino lo respaldó al dar por cierto un supuesto informe del MIT que afirmaba que Morales no había cometido fraude en las últimas elecciones –ese fue el disparador de su despido – pese a que a las pocas de reseñado en el Wahington Post, el informe fue desenmascarado como un encargo del CERP, una entidad chavista que pertenece a la misma red que morales y Fernández.

La presidente interina boliviana Jeanine Añez ya protestó por lo que considera una injerencia del gobierno argentino en sus asuntos internos, al permitir a Evo Moralees que utilice al país como plataforma política y refugio para evitar la captura internacional dictada en su contra. Pero Alberto Fernández sigue apoyando a Morales e incluso ha privilegiado esa relación política a la relación bilateral e incluso a temas más concretos como la compra de gas boliviano que abastece al 20% del mercado argentino. De nuevo, una postura que paga un alto costo político y económico, tiene más que ver con la doctrina peronista y la decisión de convertir al gobierno en un actor de influencia regional, recreando la agenda exterior creada por Perón en los años 40.

Y esa injerencia en Bolivia tiene también un antecedente muy concreto. En 1943, Perón participó de una serie de reuniones secretas en Casa Rosada, la sede presidencial Argentina, con un grupo de exiliados bolivianos que planeaba un golpe de Estado en su país.

El financista era el magnate del estaño de origen alemán Gustav Eickenberg y el propósito del golpe era sacar al gobierno proaliado de Enrique Peñaranda y reemplazarlo por uno alineado con el Eje. Perón trabajó por encargo del presidente Ramírez y junto la red de espionaje nazi en la región. El operativo fue un éxito y el 20 de diciembre un golpe de estado derrocó a Peñaranda y puso en su lugar a Gualberto Villarroel, un oscuro oficial sin otro mérito que sus contactos con la inteligencia nazi y argentina.

Villarroel fue un déspota que pretendió utilizar la cuestión indígena para perpetuarse en el poder. Apoyado ostensiblemente desde Argentina y aislado del resto de la región que se alineaba con los Aliados, el presidente de facto boliviano buscó crear un gobierno plurinacional. Pero sus excesos autoritarios desembocaron en una revuelta popular a mediados de 1946 que lo sacó, literalmente, de la casa de gobierno y su cuerpo terminó colgando en la Plaza Murillo de la ciudad de la Paz.

El gobierno pronazi le encargó a Perón otras tareas relacionadas con la misma política de expansión de la influencia exterior. Estuvo involucrado en la negociación de un pacto secreto para que Paraguay prestara apoyo encubierto al régimen nazi y en una operación fallida para que la oposición al gobierno uruguayo cobrara impulso para desplazar al gobierno pro aliado.

Todo esto sucedía mientras Argentina será aislada del mundo. La decisión de ir a contrapelo de los sucesos políticos le costaría caro. Para 1943 el Eje retrocedía en las llanuras rusas de Kursk, en el norte de África y en las inmensidades del Océano Pacífico. Ya comenzaba a adivinarse el resultado de la Segunda Guerra Mundial y aun así el nacionalismo argentino insistió en apoyar al bando que iba camino a perder la guerra, en un intento por recuperar el viejo sueño de reclamar un sitio como potencia regional.

Esa misma impronta es la que Perón, convertido en líder del naciente justicialismo desde las elecciones de 1945, intentó recrear al pretender exportar sus ideas mediante juegos diplomáticos, organizaciones gremiales supuestamente internacionales que financiaba desde Buenos Aires y una política exterior que con disimulo seguía apoyando a aquellos grupos en países limítrofes que buscaban repetir la experiencia del peronismo en sus tierras.

Pero Perón perdió la apuesta. Desde que asumió en febrero de 1946, intentó ejecutar un gobierno populista. Contó con las reservas de oro atesoradas en el Banco Central para financiar una etapa de expansión de derechos y consumos. Pero hacia 1948 la economía estaba exhausta. Y el aislamiento heredado de la dictadura del 43 por parte de una comunidad internacional que lo consideraba una rémora del fascismo, dejó a la Argentina fuera de los circuitos de crédito y promoción industrial implementados por occidente. El sitio de locomotora regional fue tomado por Brasil, que vengó los intentos de desestabilización de 1943 de parte de Argentina.

Fue entonces que Perón comenzó a acercarse a EEUU para volver al redil de Occidente. La propaganda se encargó de ocultar cada acuerdo que aceptó firmar Perón para comenzar a levantar las sanciones que regían contra el país desde la etapa de la guerra. Y una de las principales demandas, fue que abandonara toda pretensión de interferir en asuntos internos de otros países.

El sueño de la Argentina imperial de Perón se acabó cunado el oro se terminó. Aquella idea de la Argentina potencia fue reemplazada por un pragmatismo que lo llevó incluso a firmar acuerdos petroleros con la norteamericana Standard Oil en 1954, algo que hubiera sido considerado una herejía política apenas diez años antes. Pero el sueño de la Argentina jugando al ajedrez regional quedó impreso en el ADN del peronismo.

Es posible que así como los nazis le vendieran a los que participaban de la dictadura del 43 el sueño de una potencia regional, ahora los estrategas del Grupo Puebla han convencido al nuevo mandatario argentino que es hora de revivir ese mismo sueño, pero en clave bolivariana. Y que vale la pena interferir en la política interna de los países limítrofes para liderar la recuperación de una “patria grande” en la que la Argentina desplaza a Venezuela en el liderazgo político.

Tiene sentido ofrécele ese sueño a Alberto Fernández y Cristina Kirchner, habida cuenta que cumple con las expectativas doctrinarias que los unen. Y además ofrece un reemplazo al liderazgo venezolano afectado por la crisis y una imagen internacional tan deplorable como el estado de su economía

Es así que las aparentes decisiones irracionales de Alberto Fernández tienen de pronto un sentido concreto. Y es así que lo que parecen torpezas, pueden ser explicadas. Par eso, había que entender la historia y de donde viene el pensamiento profundo del peronismo. Aquellas tareas encargadas en 1943 al creador del movimiento siguen inscriptas en los que mantienen la tradición política siete décadas después.

Que el peronismo este buscando ampliar su influencia fuera de sus fronteras no sorprende en absoluto si se lo observa desde una perspectiva histórica. Desde que aquello oscuro coronel de inteligencia decidió meterse de lleno en la desestabilización de gobiernos adversarios, fue aprendiendo las artes que luego incorporaría en su doctrina política.

Si la historia se repite, no faltará mucho para que Alberto Fernández deba reconsiderar su estrategia exterior. Todos los indicadores económicos están en rojo y el descontento social va en aumento. Apostar todo a una alianza con un grupo ideológico en retirada anticipa una derrota política. Porque así como el nazismo estaba en retirada en 1943, el populismo lo está en Sudamérica desde hace un lustro.

Perón también quiso adaptar el sueño del “Anschluss” o “espacio vital” del autoritarismo europeo a las circunstancias de su país.  Ahora el nuevo gobierno de Fernández y Kirchner pretende revivir el viejo sueño de Perón y convertirse en líder de un cambio regional. Si el paralelo de la historia se repite, en un tiempo pedirán la escupidera y se someterán a Occidente cuando necesiten de inversiones, créditos y bienes de capital para remontar la economía y no ser arrastrados por el descontento interno.

No hay nada nuevo bajo el sol, excepto un presidente que repite la historia. Todo en el nueva presidencia de Argentina es un deja vu. Hay que leer los libros de historia para adivinar su futuro. Ya está todo escrito.

Acerca de Ignacio Montes de Oca