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“El aborto en la Argentina: la otra grieta” por Salvina Spota

Salvina Spota

Salvina Spota escribe:

“El aborto en la Argentina: la otra grieta”

Escrito en ocasión del debate por la legalización del aborto en el debate en Argentina en 2019. El proyecto fue rechazado por el voto de 7 Senadores.

 

Mucho se ha hablado en estos meses sobre el aborto. Creo que se han escuchado casi todas las posturas existentes y desde las perspectivas, legales, morales, filosóficas, religiosas y científicas.

Y tanta riqueza en el debate ha contribuido también a desviar el foco de lo realmente se va a decidir hoy: la única discusión acá es si seguimos criminalizando a las mujeres que abortan.

Aquí no se trata de decidir mediante una ley si el aborto es moral o inmoral, o si la interrupción del embarazo es homicidio y el delito de aborto debería ser eliminado.

No están los legisladores impelidos a definir lo que la ciencia no ha podido; cuándo comienza la vida. Difícilmente una pregunta de tamaña profundidad filosófica pueda ser respondida. No es lo que deben decidir los Diputados.

Acá estamos discutiendo si una mujer que aborta debe ser criminalizada y enviada a la cárcel con delincuentes comunes.

Hemos escuchado en el recinto a muchas mujeres que “confesaron” haber abortado. No he visto a ningún legislador pedir que intervenga la justicia o la policía, gritarle asesina o cuestionar en estos términos su participación.

No he visto a ningún Fiscal iniciar una investigación de oficio, o ningún funcionario público efectuar denuncia tal como lo obliga la ley.

Ni siquiera los más acérrimos detractores de la ley evitaron aplaudir las exposiciones de las mujeres que dijeron haber abortado. Apuesto que no lo habrían hecho si ellas hubieran confesado haber matado a un niño y exigido un derecho legal a hacerlo.

¿Qué es esto? ¿Hipocresía? No.

Hay una grieta. Y no es una grieta entre los que están a favor o en contra de la ley.

La grieta es entre el debate y la experiencia.

¿Podemos ver cómo en el único lugar donde se equipara aborto y homicidio es en el debate sobre el aborto? No lo hacen nuestras leyes, ningún código penal equipara aborto a homicidio porque ningún código civil equipara persona a persona por nacer. Como dice Laura Klein, las leyes parecen estar más cerca de la experiencia que en el debate sobre el aborto.

Todos conocemos muchas mujeres que han abortado. Pocos conocemos mujeres que hayan matado a sus hijos.

En el único lugar en el que se las iguala es en esa arena imaginaria donde se despliega un debate lleno de argumentos, lejano a la experiencia.

Y en base a este despliegue de figuras hipotéticas en las que no creemos -nadie cree que un embrión es una muela y tampoco nadie cree es un bebé- la única expulsada es la experiencia vital que atraviesa la vida y la muerte y no puede ser abarcada por la lógica binaria del derecho penal.

Y de nuevo la grieta.

Entre lo que pensamos y sentimos y entre lo que creemos que pensamos y sentimos. Es difícil conciliar lógica y experiencia vital.

Como en un estado de naturaleza hobessiano necesitamos que intervenga el derecho penal para acallar esa angustia del alma que se resiste a responder por blanco o negro; pero el Derecho no soluciona las tragedias de la existencia.

¿Cuál es el sentido de la cárcel? ¿Estamos previniendo abortos? ‘¿Sirve la amenaza? No. Porque si así fuera, no existiría el gran negocio del abortoclandestino. Ninguna mujer deja de abortar porque sea ilegal.

¿“Resocializamos” a una mujer que abortó por la razón que su conciencia habilitó mandándola a un penal junto con narcotraficantes o estafadores? ¿En serio creemos eso? ¿En serio creemos que una mujer que abortó es “un peligro social”?

¿Castigamos haber rechazado el deber natural de ser madre? ¿Es esa la razón? Nuestra Constitución Nacional aclara que las cárceles no serán para castigo, sino para seguridad. Tal vez para proteger a la sociedad de mujeres tan peligrosas.

Pero aún así tal vez algunos piensan que la cárcel es el lugar destinado para las mujeres que osaron decidir por sí mismas si querían continuar con un embarazo. Y castigarlas como si hubiesen cometido un pecado. Olvidando la diferencia de mala in se y mala prohibita. Identificando delito y pecado. Olvidando que la función de los legisladores no es formular un mandamiento religioso o una regla moral.

Pero en seguida de las profundidades de la grieta aparecen estas respuestas:

“Nadie va presa o es procesada por abortar.” “La mayoría de las causas se archivan”.

¿Cuál es el sentido entonces de mantener criminalizada esta práctica, cuál es la razón para defender la necesidad de este tipo penal que ha sido derogado desuetudo? No se trata de una supervivencia ni un atavismo. Tiene una función muy clara.

La función real es producir penas inconstitucionales como incapacidad y muerte tal como ha expuesto tan lúcidamente en Diputados Carlos Bigalli. Y yo agrego, humillación y clandestinidad.

¿Realmente creen, Señores legisladores que el aborto merece esas penas que no reservamos ni a los criminales más terribles?

La pena sólo evita que el aborto pueda realizarse en condiciones seguras y con profesionales de la salud.

¿Han servido los más de 100 años de penalización para otra cosa que no sea traer estigmas, incapacidad o muerte?

La ley existe para dar respuestas a las realidades sociales. No para imponer el deber ser de algunos ni la moral positiva mayoritaria. La ley no está para controlar conciencias, y los legisladores son y están destinados a trabajar sobre lo que existe.

Lo cierto es que todos sabemos que la pena no salva al embrión, sino que castiga a la mujer.

Pero la pena efectiva no es la legal, y funciona como una maquinaria perfecta de clandestinidad, humillación y muerte.

Estoy segura de que ninguno de ustedes denunciaría a una hija, hermana, compañera suya por abortar. Dudo fuese lo mismo si supieran que ella mató al sobrino, hijo, nieto de alguno de ustedes.

Tampoco lo haríamos preventivamente si nos contara que va a abortar o nos pidiera que la acompañemos. Sí, con todo el dolor del alma lo haríamos si el plan fuera matar a un niño.

Porque la mayoría no creemos que abortar sea asesinar.

Porque la verdadera grieta está entre el discurso y la experiencia.

Y fundamentalmente, porque sabemos en nuestras tripas la locura que sería sumarle a esa experiencia tan íntima e intransferible un proceso penal.

¿Por qué no sincerar esto? ¿Por que seguir calmando algunas conciencias con la pena cuando sabemos no sólo que no sirve para nada sino que genera más sufrimiento?

Es hora de atravesar los espejismos que refractan la experiencia.

No es fácil estar en la encrucijada.

Muchos de nosotros lo estamos.

Pero la encrucijada de Ustedes, señores Diputados, es distinta. Son los que decidirán si la mujer que tienen al lado debe ir a la cárcel si ha abortado.

Si responden que ninguna mujer va presa, no tiene coherencia mantener la pena.

Pero si insisten, habrán demostrado ser el eficaz relojero que da cuerda en silencio al mecanismo perfecto. Malleus Maleficarum saeculum XXI. (1)

1) Malleus Malleficarum, 1487,Tratado sobre la Brujería, “El martillo de las Brujas”, o también entendido como “ El martillo para golpear a las Brujas”

Por Salvina Spota. Abogada.

Acerca de Salvina Spota

Columna Federico Ginzburg/ “Marsilio Ficino, el arzobispo neoplatónico olvidado”

Federico Ginzburg

 

“Marsilio Ficino, el arzobispo neoplatónico olvidado”

Hace algunos años atrás, me enteré de la existencia de Ficino hojeando el tomo “alquimia y mística” de Taschen, su nombre figuraba en una nota muy pequeña al lado de una ilustración de Robert Flood. A pesar de ser una nota breve y un tanto reduccionista, logró captar mi atención y llevarme a investigar acerca de su persona y trabajo. Desde aquel momento me sentí totalmente eclipsado. Marsilio Ficino nació cerca de Firenze (Italia) el 19 de octubre de 1433 y falleció el 1 de octubre 1499, fue un arzobispo protegido de Cosme de Médicis (mas tarde de Lorenzo de Médici). Natural a la época, Ficino era versado en diferentes campos como la filología, medicina, filosofía y, como si fuera poco, a la astrología. Sin embargo, lo realmente interesante fue su devoción por el platonismo; fue el primer traductor de toda la obra de Platón del griego al latín, tradujo también un buen numero de obras de autores neoplatónicos; Plotino, de Proclo “teología platónica“, algunos escritos del Pseudo Dionisio Areopagita, y también realizó un famoso comentario del “Banquete” de Platón. Dentro de estas traducciones hay un caso muy interesante sobre la obra de Jamblico (neoplatónico del siglo III-IV). el libro “sobre los misterios egipcios”, titulo con el que es conocido el escrito, fue puesto extrañamente por Ficino cuando el original poco tenía que ver con este; Jamblico lo tituló: “respuesta del maestro Abamón a la carta de Porfirio a Anebo y soluciones a sus dificultades que ella plantea” . el titulo impuesto por Ficino, causaría algunos estragos siglos mas tarde, cuando el tema de los  ritos, ceremonias y teologías entre los griegos y egipcios fuera uno de los  mas tergiversados en la literatura esotérica del siglo XIX.

Ahora bien, la huella imborrable de Marsilio Ficino en la larga historia del platonismo fue en parte, naturalmente, por todo este trabajo antes mencionado, sin embargo, mi pasión sobre su figura, tomó monumentales proporciones cuando estudié sobre la fundación en 1459 de la Accademia Platonica di Firenze. Aquí abro un paréntesis. En la historia del Platonismo, el mismo Platón fundó su escuela filosófica, la famosa “Academia de Atenas” en el año 388 AC, la cual fue pasando de mando, de maestro a alumno hasta el 90 AC cuando los Romanos la destruyeron. Esta primer academia tuvo tres etapas con numerosos directores y una vez disuelta, la historia institucional del movimiento se enfrió un tiempo. El Platonismo resurgió unos siglos después, en la “Escuela Neoplatónica de Alejandría” con la enigmática figura de Amonio Saccas, personaje del que se sabe muy poco, pero entre sus alumnos estuvo el famoso Plotino, quien sería junto con Platón y Aristóteles de las personalidades que mas influenciaron a distintas corrientes místicas de toda clase de religiones por siglos, ( literalmente, por muchos siglos). Plotino funda su propia escuela en Roma, y forma una contundente corriente de filósofos de su propia escuela, entre ellos Porfirio (maestro del antes mencionado Jamblico). La historia le daría una segunda oportunidad a la “Academia de Atenas” al ser reabierta por Plutarco de Atenas en el año 410 DC. con seis directores que se sucedieron (entre ellos Proclo), en 529 la escuela es finalmente prohibida. No iba a ser hasta el año 1459 cuando la inquietante visión de Ficino; sobre conectar el hermetismo, el platonismo y el cristianismo, desembocara en un nuevo resurgimiento de la antigua “Academia de Atenas”, y eso fue la fundación de la “Accademia Platonica di Firenze”.

Tomando una mayor perspectiva, el resurgimiento de la antigua fisionomía helénica en el arte del renacimiento en general, y particularmente italiano, habiendo comprendido también el trabajo ideológico y teológico de Ficino, da a entender un contexto mas que favorable para la completa divulgación del neoplatonismo, teniendo una de sus ultimas grandes figuras en un peculiar arzobispo italiano.

Mi profunda admiración sobre Marsilio Ficino, me mantuvo en movimiento de investigación para conseguir sus obras (salvo un libro de normal circulación, la mayoría inconseguibles en el mundo y particularmente desde aquí argentina). Estudiar con fervor su trabajo me llevó hasta la mismísima puerta del lugar donde funcionó la “Accademia Platonica di firenze”. hace dos años durante mi estadía en Firenze aproveché para buscar reconocimientos públicos de Marsilio Ficino, posiblemente el mas notable que se encuentra, es una placa dentro del Duomo di Firenze y también figura en un fresco de la “Basilica di Santa Maria Novella”. allí mismo encontré que la academia platónica había funcionado en una apartada villa perteneciente a los Medicis. La “Villa Medicea di Careggi” fue la sede que destinaron los Medicis para la institución. Una vez que supe de su ubicación, me tomé un bus desde el centro de Firenze hasta Careggi, el viaje fue mas largo de lo esperado, parecido en proporción a viajar desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a San Isidro. Una vez arribado, tengo que reconocer que no me esperaba una zona residencial tan bella y tranquila, pero peculiarmente rodeada de enormes predios de hospitales. Caminé bastante hasta una vieja reja oxidada y ahí pude ver el viejo edificio desde afuera. Lamentablemente estaba cerrado. Sin embargo, tampoco parecía que hubiera transito turístico alguno, ya que no gozaba de ningún tipo de divulgación el lugar en internet. Luego de esperar un rato durante una calurosa tarde italiana, un señor de mediana edad me aconsejó preguntar en un centro de informes cercano; como cuento chino de mil vueltas nadie tenía ninguna información acerca de como entrar y si funcionaba o no la villa para la visita turística. Extrañamente la jurisdicción del lugar justo terminaba donde empezaba el viejo predio de los medicis, y nadie sabía a quien pertenecía el control de dicho lugar. una vez más me acerque con alguna esperanza a de las abandonadas entradas y hallando dos obreros (para mi sorpresa los primeros hispanohablantes que me cruzaba en todo el recorrido), ellos me comunicaron que la villa estaba cerrada por refacciones. Apenas pude tomar una foto del lugar por fuera y me volví a Firenze.

Para concluir, pienso que la figura cuasi olvidada de Marsilio Ficino merece de bastante mayor reconocimiento. Naturalmente cualquier edición actual de libros neoplatonicos llevan alguna nota de las traducciones de Ficino, pero como personalidad es completamente desconocido. he aquí que surge desde mi profunda admiración sobre tal notable personaje y sus trabajos, el hecho de divulgar un poco de su interesante historia, dejando al lector una simple intriga o quizá por lo menos un nombre que debería ser recordado.

 

Marsilio Ficino

 

Acerca de Federico Ginzburg

Federico Ginzburg nacido en Buenos Aires en 1998, es un joven estudiante argentino, guitarrista clásico egresado del conservatorio Juan Pedro Esnaola. Actualmente dedica sus estudios a la dirección orquestal en la Universidad Nacional de las artes. Se desempeñó como orquestador, maestro interno  y asistente de regisseur. Su persistente interés por la cultura y el arte en general lo ha llevado por fuera de la música clásica, a desarrollar un estudio profundo sobre Neoplatonismo, kabbalah, como también misticismo en general, religiones y mitología. Devoto del cine de culto, profesa un continuo y minucioso estudio del mundo del séptimo arte.  La diversidad de intereses contiene además su afición, pasión y dedicación por el universo del Whisky escoces, el cual cultiva desde el 2016. En 2017, escribió el libro “La Invención Del Prestidigitador”  para el concurso “Ficciones” del Ministerio de Cultura de la Nación, en homenaje a Jorge Luis Borges. El mismo año, el cuento del autor “la noche del imaginario”, fue seleccionado en el “XXI Certamen Internacional de Poesía y Cuento” del “Grupo de escritores argentinos” para ser editado.

“NISMAN” por Salvina Spota

Salvina Spota

Salvina Spota escribe:

 

NISMAN                                             

Esta cuenta es sobre parte de mi vida y de otras personas que me acompañan en el camino, y que tiene que ver con esa conexión vibrante y vital que se genera a través del arte. Por eso dudé antes de escribir esto aquí, y reflexionar sobre esa duda me llevó a la certeza (provisoria, nunca dejaré de amar a Popper), de que no soy sólo una artista, o una amiga, o una profesora, o una abogada. Soy, igual que los que pueden leerme, un ser humano. Y aspiro a ser una persona, que en mi definición personal es: ser humano+valores. Estoy convencida de que hay una integridad que atraviesa el alma y la vida de cada uno de nosotros. Qué hay una coherencia entre forma y esencia, y que ser fieles a nosotros mismos es el requisito para dar lo mejor al mundo.
Ayer el horror, como a la mayoría de ustedes, me paralizó el alma. Me dediqué a escribir en otras redes mis sentimientos, pero no aquí porque nunca me simpatizó el arte militante.
Pero creo que esta situación trágica que se llevó la vida del Dr. Nisman, desgarró la de su familia y amenaza con hacer lo mismo con la República, no habla de partidismos sino de esa sumatoria que pretendo para mi vida. Ser personas. Ser humano+valores. No, tubos digestivos con patas.
Donde irrumpe la violencia acaba la palabra. Y con eso, esa forma de procesar, entender y simbolizar que tenemos como especie.
Es paradójico que la armas del Fiscal fuesen cientos de miles de palabras grabadas en 330 cds. Y que la forma que encontraron de callarlo, no fue con argumentos ni pruebas, sino con la violencia. Violencia que a veces asociamos a nuestra parte animal. Pero cuando conozco cada vez más a los animales, no puedo dejar de pensar que proyectamos en ellos lo peor de nosotros.
Soy artista, pero antes de eso, o junto e indisociablemente unido a eso, aspiro a ser una persona. Y creo profundamente que la única forma de ser persona es dentro del respeto en su sentido más amplio por el otro. Y en mi caso, ese respeto sólo puede ser efectivo en un sistema de derecho. Con todos los errores y falencias que tenga. Pero donde no hay reglas compartidas rige la ley del más fuerte. Que los políticos, que el capitalismo, que una cosa, la otra: lo que quieran. Pero tener una República no es algo que se adquiere de una vez y para siempre. Prefiero ver a la República como un “ir hacia”, donde cada uno de nosotros somos conductores y no podemos dormirnos en los demás porque banquineamos, si se me permite la expresión.
Asesinar a un Fiscal de la Nación es lo mismo que patear el tablero ante un jaque mate. No voy a entrar en eufemismos de si fue homicidio directo o instigación al suicidio. Ayer reviví la sensación de estupefacción que tuve cuando volaron la AMIA. Un amigo me dijo que eso es “sensación de guerra”. Puede ser, porque donde acaba la palabra, acaba el estado, y comienza, según los clásicos, el “estado de naturaleza” o de “guerra”. Escribo “estado” con minúscula como me enseñó el gran jurista que fue mi padre, para no olvidar nunca, que detrás de éste hay personas. Entre estructura y agencia, siempre voy a tirarle la responsabilidad al agente.
El daño institucional que se ha hecho, es gravísimo. Semejante al primer golpe de estado del ’30. Y por qué a ese golpe y no a otro de los tantos que vinieron? Porque fue un golpe fundacional. Y de nosotros depende que este crimen sea el inicio de un camino desenfrenado a la barbarie, o una durísima lección que nos encamine sin desvíos a la República. Porque entre civilización y barbarie, eligiré siempre la senda de la palabra. “On ne tue point les idées”. Las ideas no se matan. La verdad, tampoco. Vive en la responsabilidad de los que quedamos. Bienvenidos a la adultez.

 

Acerca de Salvina Spota